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A segunda vuelta

Sabor agridulce en los cuarteles de Lula: "El resultado es duro, pero la lucha no ha terminado"

Los seguidores del expresidente salen a la calle a celebrar la victoria con una mezcla de decepción y optimismo

Simpatizantes de Lula celebran su victoria aunque sin poder evitar ir a una segunda vuelta. Sergio Lima

En el concurrido hotel Jaraguá de São Paulo se respiró nerviosismo durante las primeras horas de la tarde del domingo. Hacía más de dos horas que había empezado el recuento de votos y, a pesar del avance el escrutinio, el candidato de ultraderecha y actual presidente, Jair Bolsonaro, seguía por delante del expresidente Lula da Silva. Un resultado que pocos esperaban después de que las encuestas pronosticaran una posible victoria de Lula en primera vuelta, con más de diez puntos de ventaja sobre su rival.

Sobre las 20.00 horas, una miembro de la campaña del expresidente dio una palmada frente al ordenador y levantó los brazos. Con el 50% escrutado, Lula había superado a Bolsonaro y se había puesto por delante en el recuento. Una posición que no abandonaría hasta el final de la noche, que terminó con un 48% de los votos para el expresidente frente al 43% de su rival. Más de seis millones de votos de diferencia.

En su aparición tras el recuento, sin embargo, Lula no parecía del todo satisfecho. Tenía un gesto contenido, aunque se mostraba combativo y dispuesto a darlo todo para ganar en segunda vuelta. "Nunca he ganado en primera vuelta, pero nada ocurre por casualidad. Durante toda la campaña hemos liderado las encuestas, incluso las que no querían que ganáramos, y vamos a ganar estas elecciones. Esto es solo una prolongación”, aseguró Lula en un auditorio lleno de periodistas y de algunos seguidores que, al terminar su discurso, coreaban consignas para levantar el ánimo.

Decepción y optimismo

Pocos minutos después, en la céntrica avenida Paulista, los protagonistas de la noche volvieron a coger el micrófono. En esta ocasión lo hicieron ante cientos de personas, la mayoría jóvenes, que con cervezas y brochetas de carne a la brasa en la mano jaleaban y animaban a los candidatos. Primero a Fernando Haddad, candidato a gobernador en São Paulo, quien quedó lejos de lo que pronosticaban las encuestas y se disputará el cargo en segunda vuelta con el aliado de Bolsonaro, Tarcísio de Freitas. Después fue el turno de la expresidenta Dilma Rousseff, con la que el público enloqueció. “Vamos a empezar a reconstruir este país y a reconstruir la democracia”, exclamó Rousseff desde lo alto del escenario, respondida con un ruidoso aplauso.

Abajo, entre el público, se concentraba una mezcla de decepción y optimismo. La artista Sandra Miyazawa, de 44 años, reconoció que esperaba una histórica victoria en primera vuelta. "Me ha sorprendido que Bolsonaro empezara liderando el recuento, porque las encuestas colocaban a Lula con opciones reales de ganar hoy. Para mí ha sido duro, me ha desanimado un poco, pero él es muy aguerrido, nos da mucha fuerza y esperanza desde siempre. La lucha solo acaba cuando termina”, afirmó Miyazawa, ataviada con una camiseta roja del Partido de los Trabajadores (PT).

Los candidatos abandonaron el lugar pero muchos de los asistentes seguían en la calle, bailando al ritmo de la música proyectada por un altavoz. 'Es hora de que Jair / Es hora de que Jair / Se vaya de aquí'. A pocos metros de distancia, Gustavo Bianchini, investigador de 35 años, tenía dudas. “Estoy un poco decepcionado con el escenario general, pensaba que el bolsonarismo iba a disminuir en Brasil pero han elegido a muchos senadores que no preveíamos y pensaba que a Haddad le iría mejor en São Paulo”, reconocía Bianchini, quien muestra su temor a que Lula no consiga sacar adelante sus proyectos en unas cámaras legislativas controladas por la derecha.

A pesar de la decepción inicial, el ambiente festivo ayuda a ver las cosas con optimismo de cara a la segunda vuelta. “Confío en que los candidatos que han caído en esta primera vuelta pidan el voto para Lula. Y aunque no lo hagan, tiene la capacidad para atraer al voto útil. Lula tiene más de seis millones de votos de ventaja, es muy difícil que pierda”, concluyó el investigador, pocos minutos antes de que el tráfico en la avenida Paulista vuelva a la normalidad. Hasta el próximo 30 de octubre.

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