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La construcción propagó el fuego

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Incendio en varios rascacielos residenciales en el barrio Tai Po de Hong Kong, en China

Incendio en varios rascacielos residenciales en el barrio Tai Po de Hong Kong, en China / Europa Press/Contacto/Wang Shen

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Adrián Foncillas

Adrián Foncillas

Pekín

La negligencia originó el fuego y dos elementos tan hongkoneses como la altísima densidad demográfica y los andamios de bambú lo aceleraron. Los bomberos y equipos de emergencia seguían batallando este mediodía contra el fuego que ayer se extendió a siete de los ocho edificios de un complejo de viviendas en los suburbios de la excolonia. Los vecinos juntan tanto dolor como estupor porque disfruta la capital financiera asiática de un envidiable historial de seguridad gracias a sus estrictas leyes sobre construcción. Para encontrar un drama similar hay que remontarse a los 176 muertos en un almacén incendiado en 1948.

Las imágenes muestran que el fuego trepó sin freno a través de los andamios de bambú por las fachadas y se extendió entre los edificios gracias a las redes verdes de seguridad. Es probable que esta tragedia selle el ataúd de los andamios de bambú, tan ubicuos en las calles hongkonesas como chocantes en esa moderna jungla de cemento y cristal, ya sea en los rascacielos más estilizados o en las boutiques más elitistas del distrito Central. En la China continental, que durante décadas envidió el desarrollo hongkonés, muchos internautas se preguntaban hoy por qué siguen vigentes cuando en el resto del país, incluso en las provincias rurales más atrasadas, están prohibidas.

Patrimonio cultural

Es una tradición que se remonta a la dinastía Han, más de 2.000 años atrás, y con la que se han levantado edificios tan icónicos de la excolonia como la sede del banco HSBC, diseñado por Norman Foster. La legislación es meticulosa, desde el grosor mínimo a la distancia entre las cañas. Es flexible, barato y sostenible, pero en los últimos años se había recordado que también es inflamable, especialmente en estaciones secas, y se deteriora con el tiempo. Los expertos señalan que la superficie ocupa buena parte de su masa total y, cuando están envueltos en plástico, se forma un efecto de chimenea ventilada por la que las llamas viajan a toda velocidad.

Múltiples gratacels en flames en el complex residencial Wang Fuk Court, a Hong Kong

Rascacielos en llamas en el complejo residencial Wang Fuk Court, en Hong Kong / Europa Press/Contacto/Tmhk

Así que, por más que muchos hongkoneses lo consideren un patrimonio cultural, el Gobierno había empezado un relevo que muy probablemente se acelerará. La Oficina de Desarrollo de Hong Kong había anunciado recientemente que la mitad de proyectos públicos que se construyan este año deberán servirse de andamios metálicos, más seguros y acordes con las técnicas de construcción del mundo desarrollado.

La alta densidad

Además del bambú, a la destrucción también contribuyó la alta densidad poblacional. En el distrito Tai Po, cercano a la frontera continental, no es menor que en el resto de la excolonia. El complejo de viviendas Wang Fuk Court es una colmena de ocho torres de 31 pisos con casi 2.000 apartamentos que alojaban a 4.600 personas. La escasa distancia entre las fachadas facilitó que las llamas pasaran de un edificio a otro a través de las redes de protección de plástico en un día ventoso.

Bambú y densidad poblacional de lado, las autoridades han apuntado hoy a la negligencia criminal de la compañía encargada de las tareas de renovación del complejo. "Tenemos razones para pensar que la compañía responsable fue gravemente negligente, lo que provocó el accidente y facilitó que el fuego se expandiera rápidamente, causando múltiples víctimas", ha afirmado esta mañana Eileen Chung, superintendente policial.

El incendio de Tai Po reabre debate sobre la seguridad del andamiaje de bambú en Hong Kong

El incendio de Tai Po reabre debate sobre la seguridad del andamiaje de bambú en Hong Kong / EFE

Materiales muy inflamables

Tres personas de la compañía, dos directores y un asesor ingeniero, ya han sido detenidas en el curso de la investigación penal. Están acusadas de utilizar materiales prohibidos en las redes que recubrían las fachadas y de sellar las ventanas con poliestireno. Las sospechas han quedado apuntaladas tras descubrirse ese material en los ascensores y ventanas del único bloque que se salvó de las llamas. El poliestireno, prohibido por su alta inflamabilidad, habría acelerado el contagio del fuego por las fachadas, los pasillos y, finalmente, las viviendas. La policía ha registrado la sede de la empresa y se ha incautado de cajas de documentos, según la prensa local.

Muchos hongkoneses denuncian en las redes sociales tanto los materiales baratos e ilegales como la dejadez de sus obreros. Un video viralizado muestra a una cuadrilla fumando descuidadamente sobre los andamios del complejo arruinado. El presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado a las autoridades hongkoneses todos sus esfuerzos para extinguir el fuego y reducir los daños.

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Fuente: El Periódico

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