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Posible ataque inminente

Trump da 10 días de plazo a Irán para llegar a un acuerdo o "pasarán cosas malas"

En medio del refuerzo del despliegue militar en la región, el presidente de EEUU habla en un discurso en Washington de la posibilidad de "tener que ir un paso más allá"

El presidente Trump, durante su comparecencia.

El presidente Trump, durante su comparecencia. / Mark Schiefelbein / AP

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York

La presión de Donald Trump a Irán se intensifica. Este jueves el presidente de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa un calendario en el que ha marcado un plazo de 10 días para que Teherán llegue a un acuerdo sobre su programa nuclear o, en sus palabras, “pasarán cosas malas”.

La amenaza de Trump ha llegado dentro de un discurso que el mandatario ha pronunciado en el Instituto de la Paz de Washington, recientemente bautizado en su propio nombre, en la primera reunión de la Junta de la Paz para Gaza.

“Es hora de que Irán se nos una en un camino que completará lo que estamos haciendo. Si lo hacen, será estupendo. Si no lo hacen, también será estupendo pero por un camino muy diferente”, ha dicho Trump. “No pueden seguir amenazando la estabilidad de toda la región y tienen que llegar a un acuerdo. Y si eso no sucede, y puedo quizá entender que no suceda, pasarán cosas malas”.

Poco antes de esas frases Trump había dejado abierta la posibilidad de tener que ir “un paso más allá” que el diálogo con Irán y había marcado ese potencial plazo. “Lo van a descubrir probablemente en los próximos 10 días”, ha dicho.

El precedente

Los precedentes de Trump con Teherán obligan a leer con cautela y preocupación esas palabras. En junio del año pasado, conforme Israel abrió una campaña militar contra Irán, el mandatario dio también públicamente un plazo de dos semanas para que los líderes iraníes se sentaran en la mesa de negociaciones. Ese mensaje público, no obstante, ocultaba que ya había tomado una decisión de atacar las instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Natanz e Isfahán.

Menos de 48 horas después de que Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, publicitara ese mensaje de las dos semanas la 'Operación martillo de medianoche' estaba en marcha, los bombarderos B-2 despegaron desde Misuri y realizaron el viaje y lanzaron sobre las instalaciones iraníes las potentes bombas antibúnker.

Tambores de guerra

Esta vez vuelve a estar en duda si el mensaje público es el mismo que en privado. El miércoles por la noche Trump mantuvo una reunión en la Casa Blanca con sus principales asesores en materia de seguridad nacional centrada en la crisis en Irán y en los últimos acontecimientos.

Entre estos están la última ronda de negociaciones con Teherán, que tuvieron lugar esta semana en Ginebra y tras las que hubo declaraciones de Irán sobre avances. Concretamente, los iraníes aseguraron que están "en la senda de lograr un acuerdo".

Pese a esas declaraciones, los tambores de guerra van llevan días redoblando con más fuerza y Washington ha reforzado considerablemente su despliegue militar en la región, donde el ejército de Israel también ha aumentado sus preparativos.

En las últimas horas varias informaciones con fuentes anónimas en Estados Unidos han hablado del potencial de que Trump autorice un ataque inminente, quizá tan pronto como este fin de semana, aunque varios de los medios, incluyendo 'The Wall Street Journal' y 'The New York Times', afirman que el mandatario "no ha tomado aún una decisión". Según las fuentes del 'Journal', Trump ni siquiera ha decidido si, en caso de atacar, la meta será acabar con el ya golpeado programa nuclear de Irán, eliminar por completo su capacidad de misiles balísticos (un objetivo prioritario también para Israel pero que para Irán es una línea roja) o un cambio de régimen, aprovechando uno de los momentos de mayor debilidad de Teherán, como han demostrado las recientes protestas ciudadanas.

Despliegue masivo

Lo innegable es el creciente despliegue militar en la zona, el mayor en términos de capacidad aérea desde el que precedió a la invasión de Irak en 2003. En los últimos días se han estado moviendo aviones de combate F-35 y F-22 y el grupo de ataque liderado por el portaviones USS Gerald Ford, el más grande y avanzado de EEUU, se encamina a una región donde ya estaban el USS Abraham Lincoln y otros nueve buques de guerra y donde se han desplegado también sistemas de defensa aérea críticos. En las bases de la región hay, además, cerca de 40.000 soldados.

Todo permitiría sostener una campaña masiva que podría alargarse durante semanas, una de las opciones que se barajan en la Casa Blanca según le han dicho al portal Axios fuentes estadounidenses e israelíes.

Difíciles negociaciones

Si podrá darse un acuerdo o no es una gran incógnita. El núcleo de la oferta de Teherán, según se ha publicado, es suspender el enriquecimiento de uranio por un periodo fijo que podría ser de hasta cinco años (para cuando Trump, se supone, ya no estará en el poder). Irán también aceptaría reducir sus reservas de uranio enriquecido, aunque quiere reservarse su derecho de enriquecerlo para propósitos civiles. A cambio, busca que se levanten sanciones bancarias y a exportaciones petroleras y que se le devuelvan bienes congelados.

Para Trump será difícil aceptar nada que se parezca al acuerdo multilateral que Barack Obama impulsó con Irán en 2015 y Trump abandonó en su primera presidencia. Hay ofertas de Teherán hoy que mantienen semejanzas con elementos de aquel pacto.

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