Relevo en el Reino Unido
Reconquistar al electorado sin cambiar el rumbo: el difícil reto del Partido Laborista tras la dimisión de Starmer
Andy Burnham, el favorito para suceder al primer ministro, ha prometido respetar el programa electoral con el que su partido ganó las elecciones en 2024, algo que dificultará la implementación de grandes cambios

Una bandera del Reino Unido ondea cerca de un cartel del candidato laborista Andy Burnham en Wigan, Reino Unido, en una imagen del 15 de junio de 2026. La circunscripción inglesa de Makerfield celebra este jueves una elección parcial para elegir a su nuevo diputado, cita en la que Burnham concurre como candidato laborista a fin de entrar en el Parlamento y desafiar eventualmente el liderazgo de Keir Starmer. EFE/EPA/ADAM VAUGHAN / ADAM VAUGHAN / EFE

La dimisión, esta semana, del primer ministro británico, Keir Starmer, ha inyectado una dosis de optimismo en gran parte de la bancada del Partido Laborista. La mayoría de los más de 400 diputados de la formación confían en que Andy Burnham, el principal candidato a sucederle, tome posesión del cargo el próximo 17 de julio sin necesidad de participar en un proceso de primarias y comience cuanto antes su principal tarea: recuperar la confianza de los electores y frenar el ascenso de la ultraderecha antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2029. Una tarea que, sin embargo, no se presenta fácil.
En caso de confirmarse su nombramiento como primer ministro, Burnham tomará las riendas del Gobierno en un momento de debilidad económica, con un crecimiento limitado y una inflación aún elevada. A esta situación se suma su compromiso de respetar el programa electoral que su partido presentó en las elecciones de 2024, incluidas las estrictas normas fiscales fijadas por Starmer y por su ministra de Economía, Rachel Reeves. Estas normas impiden al Ejecutivo acudir al mercado de la deuda para financiar los gastos corrientes del Estado y lo obligan a cubrir cualquier aumento de gasto público con subidas de impuestos o con recortes en otras partidas.
Situación fiscal "difícil"
El economista Carl Emmerson, exdirector adjunto del Instituto de Estudios Fiscales (IFS) y socio de la consultora London Economics, explica que la situación fiscal en el Reino Unido es “increíblemente difícil” debido al aumento de la deuda pública en las últimas dos décadas, a unos servicios públicos que atraviesan dificultades y a la cifra cada vez mayor de personas que acceden a prestaciones sociales, especialmente tras la pandemia. Las presiones para aumentar el gasto en defensa han añadido aún más complejidad a la situación y pondrán al nuevo líder laborista ante la difícil tarea de hacer cuadrar las cuentas sin asfixiar todavía más a los contribuyentes.
“Una de las formas en las que el Reino Unido podría subir los impuestos sin provocar grandes daños en la economía sería aumentar uno de los grandes tributos, que afectan a mucha gente. Pero el programa electoral laborista se comprometió a no tocar ni el impuesto de la renta, ni las contribuciones a la Seguridad Social ni el IVA”, destaca Emmerson, quien apunta a que existen otras opciones para hacer cuadrar las cuentas, pero posiblemente menos efectivas o con un coste político elevado. “El Estado tiene un amplio margen para hacer las cosas de otra manera si realmente quiere; la cuestión es si la gente entenderá las ventajas y desventajas que ello conlleva”.
Dotes comunicativas
Muchos diputados laboristas son conscientes de las dificultades que enfrentará su nuevo líder en Downing Street, pero confían en que su carisma y sus buenas dotes comunicativas le ayuden a transmitir mejor que su predecesor los motivos de sus decisiones. “[El nuevo primer ministro] debería centrarse en hacer lo que considera correcto y arriesgarse a caer en la impopularidad manteniéndose firme en sus convicciones”, explica el analista político Tim Bale, profesor en la universidad Queen Mary de Londres. “Lo peor que se puede hacer es proponer medidas impopulares pero necesarias y luego, como Starmer, dar marcha atrás ante el primer indicio de rebelión. Margaret Thatcher marcó el camino en este sentido: al final, uno se gana cierto respeto por mantenerse firme y aplicar medidas duras, sobre todo si (con razón o sin ella) al final se ve que han funcionado”.
Los aliados de Burnham consideran que el exalcalde de Mánchester tiene una mayor determinación y tendrá una posición más firme que la del todavía primer ministro en ámbitos como la economía, la defensa o la política exterior, especialmente en lo que se refiere a su trato con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Pero durante la campaña para hacerse con el escaño en el Parlamento, el aspirante a primer ministro matizó algunas de sus declaraciones anteriores, entre ellas su defensa de un reingreso a la Unión Europea o sus críticas a las políticas duras en materia migratoria, algo que ha llevado a muchos a preguntarse cuál será la línea de su eventual Gobierno. La respuesta, o al menos parte de ella, esperan obtenerla en los discursos que tiene previsto ofrecer esta semana como paso previo a la presentación oficial de su candidatura el próximo 9 de julio.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la máquina de coser de mano que garantiza los mejores resultados: compacta, ligera, portátil, potente e ideal para reparaciones rápidas
- El refugio de verano de Amancio Ortega está en un pequeño pueblo rodeado de calas preciosas, conocido como el Caribe gallego
- La justicia elimina la multa de la ITV: un juez pone punto y final a la clásica sanción de 200 euros impuesta por la DGT
- El mejor refugio para combatir las olas de calor está en Asturias: una piscina de agua 'muy fresca', ubicada en un parque natural y rodeada de verde y grandes montañas
- Un futbolitsas francés que apoya a 'La Roja': 'Me gustaría que ganase España; me reconozco más en su forma de jugar
- La Audiencia de Gijón respalda el desahucio de un hijo de 24 años por la mala convivencia con los padres
- Tres heridos, uno de ellos grave, al ser arrollados por su propio coche en Pajares
- Los motivos de la marcha de los curas de Navia y Tapia, que dejan sus parroquias tras treinta y siete años, respectivamente