En plenas vacaciones escolares, muchos padres se plantean si sus hijos deben o no hacer deberes, un debate recurrente en estas fechas que cuenta con opiniones divididas. Algunos padres consideran que los niños se olvidan de los conceptos en vacaciones y tienen que continuar trabajando para reforzar lo aprendido durante el curso, y otros defienden que el verano es tiempo de ocio, descanso y disfrute para todos.

Son muchos los que relacionan las vacaciones estivales con los típicos cuadernillos de actividades que, según los expertos, están bien si a los niños les gusta y lo piden, pero nunca como deberes. Deberes suena a obligación y los niños no quieren nada que les haga recordar al colegio en vacaciones. Para ello existe una opción intermedia que son los deberes "diferentes" o los "otros deberes" que los niños pueden hacer. Es decir, continuar aprendiendo pero a través del juego, de la exploración, desde la curiosidad propia del niño sin la obligación de estar haciendo tareas escolares todos los días.

Estas actividades han de ser adecuadas a la edad y a los gustos del pequeño. Por eso es bueno que sean ellos los que elijan el tipo de ejercicio o actividad que quieran hacer: colorear, leer, recortar, números...

Los "otros" deberes

Los niños aprenden mejor que nadie del entorno y de la propias vivencias, y el verano es un momento de lo más propicio para vivir experiencias estimulantes. Entre los "otros deberes" que pueden realizar los niños se encuentran actividades tan interesantes como leer un bueno libro –o varios–, hacer pasatiempos como sudokus, palabras cruzadas, unir puntos..; jugar a juegos de mesa y juegos de cartas con amigos y en familia y observar la naturaleza, las estrellas y las puestas del sol. Asimismo, pueden jugar a hacer experimentos caseros, a las cocinitas, a las tiendas y juegos de compra, a las casitas..., lo que les permitirá repasar conceptos matemáticos y vocabulario; practicar deporte, hacer un diario del verano, escribiendo cada día para practicar la redacción; clasificar objetos, ordenar, hacer manualidades, escuchar y escribir canciones, también en inglés; visitar museos y exposiciones, así como nuevos lugares y conocer algo sobre su cultura; pintar un cuadro, cantar y bailar; jugar mucho y relacionarse con los amigos y la familia; y cocinar en familia o ir a hacer la compra juntos, lo que les ayudará a aprender sobre los alimentos y reforzar conceptos matemáticos sin darse cuenta.