El pasado domingo, 6 de noviembre, se conmemoró el Día Mundial del Saxofón, una fecha emblemática para celebrar el natalicio del creador del saxofón Adolphe Sax, un músico y fabricante de instrumentos belga que, gracias al saxofón, popularizó uno de los movimientos musicales más difundidos en todo el mundo como lo es el jazz.

Ya sea el tocar saxofón, el piano o la guitarra, lo que a nadie se le escapa que la música es muy positiva para todos, sobre todo para los más jóvenes en su proceso de crecimiento y aprendizaje. Numerosos estudios confirman los beneficios de la música tanto a nivel mental y emocional como físico, los cuales afectan a muchas facetas de la vida.

Y es que la música es un elemento determinante en el crecimiento de los más pequeños. De hecho, es mucho más importante de lo que uno cree. Acostumbrar a los niños a la música es un proceso que resultará muy beneficioso, pues, entre otras cosas, les permitirá mostrar un tremendo aumento de la capacidad de memoria y concentración. Además, en este proceso de aprendizaje los más pequeños muestran que son más habladores o comienzan a expresarse antes que los que no aprenden música, gracias a los patrones que les estimula la capacidad del lenguaje.

Los beneficios de la música no finalizan aquí, pues esta es la fórmula perfecta para fomentar la creatividad y la imaginación o para impulsar el desarrollo de las habilidades sociales. En resumen, los efectos más positivos que esta tiene en niños y jóvenes son los siguientes: mejora de la capacidad intelectual y la memoria, así como del estado de ánimo; fomento de la imaginación y la creatividad, mayor amplitud de vocabulario, desarrollo de habilidades sociales y aumento de la autoconfianza.