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Lentejas y buenos alimentos para el rendimiento escolar

El Día Mundial de las Legumbres que hoy se celebra es una jornada perfecta para recordar lo que dice la evidencia sobre cómo una dieta de calidad y hábitos como desayunar se asocian a una mejor concentración y rendimiento académico en niños y adolescentes

Un niño con un puñado de legumbres en sus manos. | | FREEPIK

Un niño con un puñado de legumbres en sus manos. | | FREEPIK

E. C.

Oviedo

Cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una efeméride reciente –la Asamblea General de las Naciones Unidas lo designó oficialmente el 20 de diciembre de 2018 y se conmemora desde 2019– que sirve de excusa para hablar de algo que preocupa a familias y docentes: hasta qué punto lo que comemos puede afectar a cómo estudiamos.

La relación no es mágica ni instantánea, pero sí consistente en un punto: mejor alimentación suele ir de la mano de mejor rendimiento. Un estudio clásico que analizó la calidad de la dieta en escolares encontró que quienes tenían una alimentación de mayor calidad obtenían mejores resultados académicos, mientras que una dieta pobre en nutrientes se asociaba con peores resultados. Son asociaciones, no prueba absoluta de causa-efecto, pero marcan una dirección clara: comer mejor favorece el contexto fisiológico para aprender.

La importancia del desayuno

Uno de los hábitos con evidencia más repetida es el desayuno. Una revisión de estudios en niños y adolescentes concluyó efectos positivos y consistentes del consumo de desayuno sobre el rendimiento cognitivo y el rendimiento académico, además de bienestar. No significa que exista un "desayuno perfecto" universal, pero sí que saltárselo de forma habitual puede jugar en contra, sobre todo en etapas de alta demanda escolar.

Cuando se mira la alimentación en conjunto, el patrón importa más que un alimento suelto. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 observó que una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asocia con mejor rendimiento académico en población infantil y adolescente, con una relación estadísticamente significativa . Es decir: no hace falta una "dieta de laboratorio", sino una base diaria de alimentos poco procesados, variedad y regularidad.

¿Dónde encajan las legumbres? La FAO recuerda que las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, guisantes secos, etc.) son una pieza clave por su aporte nutricional y su potencial para apoyar dietas saludables. En la práctica, su ventaja educativa es sencilla: ayudan a construir comidas completas, saciantes y con buen perfil de nutrientes, algo especialmente útil en edades en las que el día se alarga entre clases, deporte y deberes.

En clave familiar, la traducción es concreta: priorizar regularidad (no llegar a clase con el estómago vacío), mantener hidratación, asegurar una comida principal equilibrada y usar las legumbres como recurso fácil. No prometen sobresalientes, pero sí pueden mejorar el terreno de juego: energía más estable, mejor concentración y una rutina que acompaña al estudio.

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