La Casina del Jazz de Laviana revive la magia de New Orleans
La tercera audición de la temporada en la Pola, treinta ya desde la apertura de la sala en 2023

El concierto en la Casina del Jazz de Laviana. / Lidia Torre

Si bien los números invitaban a una grandilocuente efeméride: la tercera Audición de la tercera temporada -la trigésima en el cómputo global- de esta andadura jazzística iniciada en 2023, desde la Asociación Cultural Comhpasión la habíamos planeado con las mismas ganas e ilusión, y misma proyección mediática, que la restantes y sin mayores pretensiones que ofrecer jazz de calidad en una localidad, Pola de Llaviana, alejada de las principales urbes asturianas.
Para ello contamos -permítasenos decir la tópica frase “de que no es un chiste”- con un japonés y dos asturianos, a los que en la apoteosis final del concierto se incorporó un americano. Un excelso cuarteto integrado por Alejandro San Pelayo (contrabajo e ideólogo del “asunto”), Félix Morales (batería y ya un “clásico” de la escena), Chiaki Mawatari (multinstrumentista de proyección internacional: tuba, serpentón, piano y voz) y Brendan Malone “Big B The Musician” (vocalista y guitarrista con querencia por el góspel y el soul).
Tras “C-Jam Blues” y “My Favorite things”, con la base rítmica a pleno rendimiento: punzantes solos de contrabajo cargados de “groove” y el sobrio, pulcro e indefectible, empapado de “swing”, baqueteo, los sorprendentes e intensos -por poco frecuentes en el circuito del jazz más “mainstream”- solos de tuba, hacían presagiar que nos esperaba una gran tarde/noche de jazz. La entrada en escena del serpentón -oportunas pedagógicas explicaciones sobre su origen y uso- y el acompañamiento de las ochenta y ocho teclas en alguno de los solos de contrabajo, junto a pasajes rítmicos, y tenues solos, en otros temas, no hizo sino corroborar las vibrantes expectativas generadas.
Más fusión
Un tema de Paul Stocker, nos fue adentrando en terrenos más fusioneros si cabe, que derivarían en una singular versión del bolero “Quizás, quizás, quizás” con una ejecución vocal por momentos “ad extra” de los cánones más reconocibles pero impregnada de buen gusto al que el peculiar timbre -no muy lejano al de luminarias de la música latina- de Chiaki Mawatari añadió un -muy aclamado por el respetable- perfecto complemento. Por cierto, no nos olvidemos de “It Don’t Mean Thing” con el público coreando el imperecedero “doo wah, doo wah , doo wah”.
Lo que no sabían los asistentes a la Audición de La Casina del Jazz era el deslumbrante colofón sónico que se avecinaba. La interpretación del ya atemporal “Watermelo Man”, para la ocasión “bautizado” como “Tell me What´s your name” fue la excusa perfecta para que Brendan Malone desplegará su poderío vocal, empapado de las atávicas esencias negroides. Pura magia para un cuarteto que como tal era la primera vez que tocaban juntos en su vida. Es lo que tiene el jazz. Lo siento muchísimo, pero otros géneros, estilos…(exclúyase en ocasiones el folk) son incapaces de generar estas sinergias.
Este feliz encuentro, auspiciado por la Asociación Cultural Comhpasión, formada por desinteresados amantes de los ritmos afroamericanos, todavía nos depararía dos gemas cuyo origen nos remite al espacio geográfico (New Orleans), cuya influencia musical y social ya hace muchísimos años que trasciende sus límites físicos, y donde en buena medida se forjó este emporio filarmónico cuya denominación/etiqueta es meritoriamente universal: el jazz. Las dos joyitas en cuestión fueron “Do you know what it means to miss New Orleans” y “I´ll fly away”, esta última con los asistentes entregados al catártico poderío espiritual de sus, plenamente secularizados según se han ido globalizado, ritmos sincopados.
Homenaje
Como tuvo a bien recordarnos Brendan Malone, el último fin de semana del mes de abril se celebra todo los años el “New Orleans Jazz and Heritage Festival”, que si bien no es netamente jazzístico (tiene una programación estilísticamente muy parecida al Festival de Jazz de Donostia) por sus escenarios han pasado en los últimos cincuenta y seis años lo más granado, con mayúsculas, de la historia del jazz. En nuestro caso, el pasado 25 de abril, de manera modesta, pero entusiasta, en Pola de Llaviana, volvimos a aportar nuestro pequeño grano de arena a los ya no tan recientes anales de los directos jazzísticos asturianos. Así que ya saben, si pueden, y les apetece, disfrutar de genuina música sin trampa ni cartón, les esperamos en la próxima. Encantados de recibirles.
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