Del catálogo a las redes sociales: cumple 75 años la ferretería Galván, una de las tiendas más antiguas de Pola de Laviana
El negocio familiar fue fundado en 1951 como guarnicionería y gestionado por tres generaciones con “dedicación” e “incorporando lo nuevo sin abandonar lo viejo”

Fernando Galván y su hija Carmen. / LNE
Abrió sus puertas en 1951 y setenta y cinco años después la Ferretería Galván sigue atendiendo a los clientes en Pola de Laviana. Durante estos tres cuartos de siglo, el establecimiento comercial que puso en marcha Aníbal Galván mantuvo la gestión familiar, enlazando tres generaciones al frente del negocio. La segunda y tercera continúan actualmente tras el mostrador de la que es una de las tiendas con mayor antigüedad de Pola de Laviana.
Una ferretería a la que décadas después de iniciar su andadura le sigue acompañando el dicho de “si no lo hay en Galván, no existe”, destaca Carmen Galván, nieta del fundador del local comercial. El histórico negocio, con entrada por la calle Fray Norberto del Prado y que da también a Libertad, una de las arterias principales de la villa, no abrió como ferretería. Lo hizo como guarnicionería “en una época en la que se suministraban muchos aparejos para las minas”, señala Fernando Galván, hijo del emprendedor que puso en marcha el negocio en la década de los cincuenta del pasado siglo.
Cambios
Poco a poco, indica, “fue incorporando artículos de ferretería”. El local original estaba ubicado muy cerca, a unos cien metros, y en 1968 el fundador compró el establecimiento actual. Años más tarde, explica Fernando Galván, se adquirieron otras dependencias, que se unieron a las anteriores.
Cuatro años después de abrir se creó en Asturias, apunta, “una cooperativa de ferretería”, Cofedas, y Aníbal Galván fue uno de los socios fundadores. Esa entidad se unió, hace cuatro años, con otra andaluza para dar lugar a Ymás. “Para la tienda es muy importante formar parte de una cooperativa”, dice el propietario. También está integrada en la Asociación de Autónomos de Laviana (Aulav) que, comenta Carmen Galván, “organiza muchas actividades en común”.
La base fundamental de los pequeños negocios “es la dedicación”, indica su padre, que sigue en la tienda tras acceder a la jubilación activa. Este trabajo, añade, “es como el del librero, tienes que emplear mucho tiempo en buscar artículos, y de ferretería hay muchísimos, y hay que estar al día porque se fabrican más productos”. “Hay que incorporar lo nuevo sin abandonar lo viejo”, remarca. “Nos dedicamos a solucionar problemas”, manifiesta Carmen Galván, que destaca que el comercio local permite un “trato cercano”.
La ayuda de la informática
La informática “ayuda mucho con los pedidos, ha facilitado las cosas”. La ferretería Galván se ha adaptado a los nuevos tiempos y en los últimos años frecuenta las redes sociales para promocionarse. “Intentamos acercarnos a los jóvenes”, afirman los propietarios del local comercial, que complementan con esos vídeos la difusión de sus artículos que se realiza en los tradicionales folletos.
La ferretería, que llegó a tener seis empleados, tiene presencia en las redes sociales desde hace seis años, pero últimamente se ha incrementado. “Damos ideas y explicamos lo que tenemos en la tienda”, recalcan.