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Nicolás Debray, el único hombre que tejió en la calle en Laviana rodeado de 239 mujeres: "Muchos reaccionan con sarcasmo a mis aficiones, pero yo estoy orgulloso de mi espíritu curioso"

El informático francés se instaló en agosto del año pasado en Gijón, tras quedar prendado de Asturias en un viaje cuando era adolescente: "Estoy viviendo un sueño"

Es también monologuista y está desarrollando unas aplicaciones basadas en juegos para divulgar la cultura regional

Nicolás Debray, durante el encuentro de tejedoras de Laviana

Nicolás Debray, durante el encuentro de tejedoras de Laviana / LNE

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Pablo Inés Soto

Entre una marea de 239 mujeres tejiendo, la mayoría abuelas, solo hubo un hombre. Y joven. Fue Nicolás Debray, ingeniero informático francés de 32 años, que participó el pasado sábado en Laviana en un encuentro multitudinario organizado por la Asociación de Autónomos de Laviana (Aulav), con motivo del Día Mundial de Tejer en Público. El evento consistió en eso: en tejer en la calle.

“Fui por aprender, por conocer el lugar, vengo del campo francés. Me encanta tejer, soy consciente de que en España es algo más asociado a las mujeres, pero es una labor que aprecio. Siempre he sentido, desde niño, el apoyo de mi familia en alimentar y desarrollar mis curiosidades por cosas diversas que no tienen que ver entre sí. Entiendo el arte como un pretexto para compartir con la gente y conocerla. Asturias, en concreto, tiene una identidad muy marcada de la que los asturianos se sienten muy orgullosos de sus tradiciones. Es algo que me emociona”, cuenta a LA NUEVA ESPAÑA.

Nicolás Debray, afincado en Gijón desde agosto del año pasado, tardó en darse cuenta que era el único hombre con agujas en las manos. “No fui consciente de ello en un primer momento. Mi madre sí se percató, cuando en un mensaje de texto también bromeó sobre la diferencia de edad respecto a la mayoría de las asistentes”, recuerda, entre risas. Pese a que no ser un forofo futbolero, conserva como su particular “trofeo personal” un balón que le tocó en la tómbola del encuentro: “Le guardaré con cariño a modo de recuerdo. Repetiría la experiencia”.

Nicolás se reconoce como un hombre atípico, más propio del Renacimiento que de esta época. “Mi motivación primera es seguir aprendiendo, encontrar diversas formas de difundir el conocimiento. Uno valora más lo que encuentra fuera de su casa”, comparte, a la vez que reconoce que “otros hombres reaccionan con sarcasmo a mis peculiares aficiones, pero yo estoy orgulloso de mi espíritu curioso y mi capacidad de integración”.

Vive "un sueño" en Asturias

Nacido en el norte de Francia, Nicolás Debray, o Ch'Mick, su nombre artístico, dice “estar viviendo un sueño”. Se declara un enamorado de Asturias desde que era un adolescente, cuando tras realizar un viaje de una semana de duración y asistir por primera vez a entornos tan espectaculares como los Picos de Europa, tuvo la certeza de que, en algún momento de su vida, su historia se escribiría desde aquí.

Como una meta que alcanzar, se propuso aprender el idioma castellano: “Es un esfuerzo llevado a cabo con pasión, no me supuso una dificultad. La comunicación no ha de ser una barrera, para mí es el primer vehículo a la hora de integrarme en un nuevo país”. Hoy, Nicolás ha incorporado a su vocabulario expresiones y palabras como “ye lo que hay”, “guaje” o “moza”. “Me presta poder expresarme como uno más, es un lenguaje que siempre me ha parecido muy llamativo. Es parte de la identidad de la gente asturiana, por la que siempre me he sentido acogido, desde el primer día”, afirma.

Informático y monologuista

Ingeniero informático de profesión, confiesa estar inmerso en el desarrollo de un proyecto que está a punto de ver la luz. Se trata de unas aplicaciones basadas en juegos en pro de la divulgación de la cultura de la región, como por ejemplo la sidrera. Combina su desempeño profesional con su faceta como monologuista, compartiendo cartel en Gijón con rostros como el humorista asturiano Fran Estrada, conocido por sus vídeos en la red social Instagram. “Participo en talleres de monólogos e improvisación teatral. Me encanta la respuesta del público, la recepción a aquello que les resulta exótico siempre es positiva. La gente se ríe y eso es lo importante", cuenta.

Prueba de su talento es que Ch'Mick quedó, junto a un amigo, semifinalista en la última Liga de la Improvisación de Asturias (L!AS). No obstante, como comparte emocionado a LA NUEVA ESPAÑA, un sueño está pendiente de cumplirse: “Me encantaría conocer al humorista Alberto Rodríguez, le admiro”.

A corto plazo, y con la llegada del verano, Nicolás ansía poder acudir y conocer de cerca las tradicionales fiestas de prao, practicar el Descenso del Sella y descubrir nuevos lugares recónditos. “Conocí Tazones, tan importante a nivel histórico en Asturias”. A la gran pregunta de si anhela encontrar el amor en cualquier rincón de Asturias, no titubea en su respuesta: “Claro que me gustaría, sería una gran oportunidad para compartir mi pasión y seguir aprendiendo”.

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