Entrevista | Marisa Valle Roso Cantante y compositora langreana, abrirá con su concierto las fiestas de Laviana
Marisa Valle Roso, cantante: "Soy inconformista; siempre estoy reinventándome"
"La constancia es de lo que más orgullosa me siento como artista; no haber tirado nunca la toalla y ser fiel a mí misma cuando hubo momentos duros", asegura la artista

Marisa Valle Roso, en La Felguera. / M. Á. G.
A la cantante y compositora langreana Marisa Valle Roso (La Felguera, 1987) le aguarda un agosto intenso. El día 12 ofrece un concierto especial en Gijón con motivo del eclipse y un día después abrirá las fiestas patronales de Pola de Laviana a las 21.00 horas, acompañada por Manuel Cordero y María Daz, para actuar a continuación en Sabero (día 14), Cuenca (16), Soria (22) y Ponferrada (29), como parte de la gira de presentación de su último disco "Cenicientes". "En esta gira estoy tocando más que nunca. Llevo 22 conciertos, pero no me quejo. No me cansa porque hago lo que me gusta", explica.
¿Sigue alguna rutina especial para aguantar ese ritmo?
Yo intento cuidarme mucho. Suelo hacer deporte todas las semanas y cuido también la alimentación. Hay que beber mucha agua, intento cuidar la voz todo lo que puedo... Si tengo concierto cerca tengo mucho cuidado con la voz. Y luego yo hago mis calentamientos de voz antes de salir. Al final tengo mis rutinas de cuidado, si no es imposible hacer conciertos seguidos. En los días previos a los conciertos intento no tomar cosas frías, no tomar alcohol, no comer cosas picantes... A cada persona, me imagino, le afectarán más unas cosas que otras. Yo, que tengo una voz así como bastante limpia, se me nota bastante cualquier cosa. Por ejemplo, si cojo un resfriado. Manías o supersticiones antes de actuar no tengo ninguna.
Protagonizó el concierto de apertura de Talleres del Conde y ahora llega a Laviana, ¿se siente querida y reconocida en casa?
Fue un lujo que contasen conmigo para inaugurar Talleres del Conde y que se acuerden de los artistas locales. Ya sentí el cariño cuando hice la presentación del disco aquí en Langreo, que se agotaron las entradas. Fue de los mejores conciertos de mi vida, por cómo me acogió el público. Me siento querida por el público y por la oportunidad que me dio el Ayuntamiento. Y lo mismo sucede en Laviana. Tocar en las fiestas patronales de un pueblo es de agradecer porque normalmente parece como que se tiende a tirar de gente de fuera.
En Laviana ya había ofrecido un concierto anterior en las fiestas.
Como Pablo (Carrera), el mi mozu, es de allí es un poco como mi segunda casa. Conozco mucha gente de Laviana. Llevo cantando muchas veces allí desde que empecé y me siento querida. Siento, como me pasa en otras partes de las Cuencas, que la gente ya me tiene un poco como parte de la banda sonora de sus vidas.
Hablaba antes de Talleres del Conde, ¿qué puede suponer este equipamiento para Langreo y el conjunto de la comarca?
Un enriquecimiento cultural muy grande. Puede traer actividades culturales de mayor envergadura. Es un espacio enorme que tiene muchísimas posibilidades. Si se apuesta por ello, hay presupuesto y gente con ganas de querer traer cosas nos va a venir estupendamente. Me presta mucho cuando voy caminando por el paseo fluvial ver cómo colocaban el cine al aire libre o a la gente haciendo yoga allí.
¿Qué echa en falta en la vida cultural de la vida cultural de la cuenca?
Creo que hay bastantes actividades, pero quizá podría haber más programación, un poco más amplia y un poco más diversa musicalmente. Siempre se puede hacer más cosas culturales, pero tampoco es como para quejarse. Y es importante que la gente acuda más
¿Qué queda de la niña que empezó a cantar tonada en los concursos con doce años?
Mucho porque, al final, el folclore lo tengo muy presente y la tonada siempre están muy presentes en todo lo que hago. Siempre digo que todo lo que aprendí con Alfredo Canga en la cochera de Les Pieces y es lo que me hace ser lo que soy y cómo me enfrento a la música hoy en día. Él despertó en mí esa ambición por querer siempre mejorar, por querer aprender, por ser mi mejor versión constantemente. Y por disfrutar de la música.
¿De dónde le vino esa pasión por la música?
Fue por mi hermano. Mi padre fue campeón de Asturias de escanciadores de sidra y en los concursos siempre había tonada. Mi hermano volvía en el coche cantando "Mocina dame un besín" y canciones similares. Fue él el que quiso aprender. Yo sí que cantaba en el coro del colegio, íbamos a guitarra, hacíamos teatro y tal, pero la canción asturiana no me llamaba. Me habían hablado mis padres de Alfredo Canga, que daba clases y cuando subió mi hermano a visitarlo fui con él. Cantamos juntos una canción. Yo no tenía intención ninguna de aprender, pero me dijo Alfredo que tenía la voz muy guapa. Y me dio una cinta. Como era muy tímida no rechacé la cinta. Y me fui enganchando poco a poco.
¿A qué artista admira más Marisa Valle Roso?
Hay una que siempre me gustó y siempre me gustará, que es Joan Báez. Siempre me pareció una artista súper comprometida, que se mantuvo muy bien a lo largo del tiempo y que jugaba con el folclore. Junto a ella podría citar a muchos: Violeta Parra, Mercedes Sosa, Chabela Varga... Y, de ahora, también hay muchas que me gustan como Natalia Lafourcade, Mon Laferte e incluso amigas, como Rozalén o Silvia Pérez Cruz.
¿Y con quién le gustaría compartir escenario?
Con muchos. Hay una artista que me gusta mucho, mexicana, que se llama Vivir Quintana. Me encantaría en algún momento poder cantar con ella. Natalia Lafourcade puede ser tambié, Xoel López, Carlos Ares... Colaborar con otros artistas me encanta. Aprendo mucho. Saqué un par de temas en los últimos meses y en uno de ellos, Acebachi, me junté con otra artista, Cristina Len, a componer y producir. Es catalana, pero hace folklore charro, porque sus abuelos eran de Salamanca. Esas colaboraciones te aportan mucho. No solo a cantar en un escenario, sino también unirte para componer, producir y hacer todo tipo de cosas.
¿Es el inconformismo y la exploración constante uno de los rasgos que define su carrera?
Siempre soy inconformista. Y muy perfeccionista también. Siempre estoy como reinventándome, buscándome. Al final, vas viviendo, teniendo experiencias, y te va apeteciendo seguir un camino u otro. Y yo me dejo mucho también llevar por eso. No pienso lo que voy a hacer en el próximo disco. Según lo que me va surgiendo, o por dónde me vaya llevando el momento vital en el que esté, voy creando y van surgiendo las cosas. Y en las canciones doy prioridad a lo que quiero contar. Me pasó un poco, por ejemplo, con "El Tren de la Libertad". Conocí a Begoña Piñero en un acto hablando de lo que habían vivido y decidí que quería escribir una canción sobre ello. Y me pasó un poco también con "Cenicientes del carbón", porque conocía a Anita Sirgo y quería tirar de toda esa historia.
Escribir y componer va teniendo cada vez más peso en su repertorio, ¿es el camino por el que quiere seguir?
Ahora mismo estoy en componer. Sí que es verdad que, a lo mejor, también tiro de cantar alguna pieza tradicional, de incorporar algo de folclore, pero lo que más me apetece hacer y lo que más estoy haciendo es escribir y componer. La clave del último disco, de mi música, y lo que más caló quizás fueron las historias y lo que contaba en el disco. No puedo perder eso. Al final tengo que seguir contando cosas que creo que es el camino que tengo que llevar.
¿Se canta de forma diferente lo que uno compone?
Totalmente. Y la comunicación con el público cambia. El otro día estaba en Burgos y poder hablar de les Carboneres, que entiendan de donde vengo, es muy enriquecedor. Es una manera de conocerme más allá de una interpretación, porque al final están conociendo también de dónde soy. Lo llevo con orgullo, poder contar esas historias fuera de aquí. Que yo soy esto porque vengo de aquí. A través de la música puedo presumir también de lo bueno que tenemos, que tenemos mucho.
¿De qué se siente más orgullosa como artista?
Sobre todo, de la constancia. La música es un camino muy largo, muy complicado. Hay momentos buenos y malos. Temporadas en las que no salen conciertos o haces un disco que no funciona tanto. Son momentos duros en los que es fácil decir: ya está, ya, no sigo. Hasta aquí y voy a trabajar en otra cosa. En ese aspecto siempre peleé y seguí queriendo hacer cosas. No caer y persistir. Llevo muchos años en esto y a veces es duro abrirse camino. De lo que más orgullosa estoy es de eso, de no haber tirado nunca la toalla y continuar. Y ser fiel a mí misma y a lo que quería hacer.
¿Nuevos proyectos en el horizonte?
Estoy sacando nuevos temas para darle vida al disco, que salió en septiembre pasado. Para complementarlo un poco.
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