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La Virgen del Otero vence a la lluvia, ilumina las calles de Pola de Laviana y estrena rosario (regalado por León XIV a Adrián Barbón): "Es muy emocionante"

El presidente regional, Álvaro Queipo y Adrián Pumares fueron algunos de los numerosos fieles que asistieron a la procesión nocturna

La emotiva procesión de la Virgen del Otero en Pola de Laviana: una cita llena de tradición y de memoria

Lucía Hernández / Mario Cateli

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Lucía Hernández

Pola de Laviana

El manto de color azul topacio, la gran corona ornamentada de la Virgen del Otero y las velas que acompañaban el cortejo deslumbraron un año más a los numerosos lavianeses que, pese a la lluvia, no quisieron perderse este viernes la tradicional procesión nocturna en honor de su patrona. No fue lo único que captó la atención de los fieles. La imagen de la Virgen lucía este año un elemento muy especial: un rosario que León XIV regaló a Adrián Barbón a principios de este año en una audiencia en el Vaticano.

"La Virgen estrena hoy un rosario que le regaló su Santidad al presidente del Principado, que es natural de Laviana y feligrés de aquí. Y lo lleva hoy la Virgen porque Adrián se lo regaló", indicó Luis Fernández, párroco de Pola de Laviana.

El presidente regional no faltó a la cita con la patrona. "Es un día en el que la gente de Laviana sentimos mucha emoción. Aquí no venimos a figurar, ni a aparentar, sino que venimos a sentir. Yo empecé a subir a la procesión con mi abuela cuando era un crío, fue ella quien me enseñó el camino del Otero. Es un día para compartir y estar en familia". Otro lavianés, Adrián Pumares, secretario general de Foro Asturias, aseguró que "esta es una cita obligada para los que somos de Laviana, es el eje central del verano. La Virgen del Otero en Laviana va mucho más allá que lo religioso". Y Álvaro Queipo, presidente del PP regional, señaló que "es la primera vez que vengo. Sé que es un día muy importante para los lavianeses, hoy voy a disfrutar con mis compañeros del partido".

Procesión

El recorrido comenzó en el santuario del Otero, donde muchos de los fieles estaban esperando impacientes el arranque de esta cita tan especial, pese a la lluvia. El párroco de Pola de Laviana, explicó momentos antes que "el 14 de agosto es el día que me atrevería a decir es el más importante para la gente del pueblo, sobre todo para los que son de aquí de siempre. Se junta fe, tradición y el recuerdo”.

Este año, en el que hubo que lidiar con la lluvia, los fieles se afanaban proteger las llamas de las velas, aunque encontraron un improvisado aliado para iluminar la noche en los rayos que se veían en la lejanía. Los truenos eran lo único que rompía el silencio. Yaiza Pérez, vecina de Laviana, aseguró que "esperamos con muchas ganas las fiestas, nosotros somos muy católicos. Mi marido y mi cuñado bajan como costaleros y mi hija y sobrina acompañan a la Virgen. Es muy emocionante".

Manuel Valdés, miembro de la Cofradía, indicó que en la noche del jueves "estuve preparando todo el trono. Somos muchos miembros y cada vez intentamos meter gente más joven. Esta procesión llama la atención porque es nocturna. Mi madre me transmitió su fe, yo subía aquí con ella cuando era pequeño". Amparo Morán, por su parte, aseguró que "es la primera que llevo el estandarte. Es un honor, muy emotivo. Esto es una fiesta de tradición y de familia”.

Pese a que sea una celebración tradicional, cada año se trata de innovar y actualizar la procesión. Esta vez, un grupo de mujeres acompañaron a la Virgen con mantilla. Una de ellas fue Aurora Martínez: "Siempre acompaño a la Virgen, pero esta vez es así. Yo no estaba muy convencida, me parece que la Virgen va más alegre sola, que acompañándola de negro. Toda la vida le recé a la Virgen, tengo una devoción grande".

Además, siempre se crean dos alfombras de sal en la plaza de la iglesia parroquial: una de ellas es de la imagen de la Virgen, que siempre es fija, y este año fue del "escapulario de la Virgen del Carmen, pues este año hay un doble centenario, destacando los 300 años de la fundación de la cofradía del Carmen en Entrialgo", indicó el párroco.

La lluvia no impidió que se celebrara la procesión, pero sí hizo necesario acortar el recorrido. Como novedad, el encargado de oficiar la misa fue David Cueto Rodríguez, abad de Covadonga, pues es costumbre que la haga un sacerdote invitado. Los más fieles pudieron disfrutar de la procesión en un entorno donde actuó el grupo de coros y danzas de la Virgen de Otero. También se bajaron los estandartes con los Misterios del Rosario y los niños llevaron la imagen de la Virgen.

En una celebración que “va más allá del ser creyente o no”. La Virgen del Otero es capaz de reunir a una multitud de vecinos, visitantes y feligreses con el único objetivo de disfrutar de esta tradicional celebración. No es casualidad que su imagen siga iluminando la vida de los lavianeses.

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