A San Isidro, santo patrón de las gentes del campo, casi se le escapaba ayer una sonrisa, aupado a una carreta para salir desfilando por las calles de Posada de Llanera, contemplando la alegre comitiva que dio este año inicio a la feria en su honor. Una treintena de niños de entre cuatro y doce años fueron los encargados de dejar claras varias cosas en la jornada festiva: que hay relevo en el campo, al menos en intención, que no hay miedo a manejar los animales y que la celebración en Llanera es cosa de todos y que eso no es cosa menuda.

Foto de familia de los niños que abrieron el desfile. Luján Palacios

“Es muy fácil, mira”, explicaba Noa Díaz, de cuatro años, toda seriedad, mientras enlazaba su manita en la cabezada de la xata “Evita”. Junto a ella, guiyada en mano, Álex González, también de cuatro años, completaba la estampa de los más jóvenes del desfile, el futuro de un campo que se reivindica en Llanera y que no entiende de edad. “No nos da nada de miedo”, convenía la pareja ante la atenta mirada de familiares y las “domadoras” que estos días los han ayudado a entrenar para salir a las calles con el ganado. Belén López y María Mon han velado estas semanas para que todo saliera bien, enseñando a los más pequeños a “llevar la cabezada, ramalear y que las vacas se acostumbren al ruido de las gaitas y no se asusten”. Un trabajo muy agradecido, porque “los niños son buenísimos, les encanta estar entre animales y aunque la mayoría ya sabía porque tienen vacas en casa, alguno nunca había hecho esto y están felices”, aseguraron las mentoras.

Noa Díaz y Álex González, con la xata “Evita”, antes de desfilar. Luján Palacios

Ayer a mediodía, bajo un sol de justicia, 600 animales y dos centenares de personas cumplieron a la perfección con su cometido, entre los aplausos y las fotos de los numerosos vecinos y visitantes que salieron a la calle para ver pasar el desfile. “El secreto está en llevar la vaca bien cogida y caminar siempre delante”, revelaban David del Pozo, Alba Rodríguez y Llara Romo. Aitor Cuadrado, de siete años, pastoreaba a “Nevadita” encantado de la vida, aunque asegura que, además de ganadero, le gustaría ser policía.

Un par de ejemplares de bueyes de la raza portuguesa Barroso, en el recinto ferial. Luján Palacios

Durante más de una hora caminaron hasta el recinto ferial, acompañados por gaiteros, rebaños de ovejas, cabras, vacas roxas, caballos, bueyes, carros cargados de hierba, burros con cargas de maíz y pan y el patrón, San Isidro. Un cortejo de lo más colorido que dio por iniciada la primera jornada ferial, dedicada ayer a la venta de maquinaria agrícola y aperos para la labranza y la ganadería, con un concurso de arrastre de bueyes entre las actividades más vistosas.

David del Pozo, Alba Rodríguez y Llara Romo, con las vacas del desfile de San Isidro. Luján Palacios

Hoy está previsto un segundo concurso de arrastre con la presencia del criador de bueyes vasco Iñaki Oliden, quien acude por primera vez al evento para protagonizar un desafío contra Serafín López, de la Ganadería Nini de Lamadrid (Cantabria). También podrá contemplarse en el recinto una pareja de bueyes negros de Íñigo Auerrekoetxea, un referente del arrastre en el País Vasco.

Un momento del arrastre de bueyes. Luján Palacios

Además, tendrá lugar la gran feria de compraventa de reses, con las expectativas por todo lo alto. “Hay ganas, los ganaderos están emocionados y prevemos que haya mucha afluencia, el recinto está lleno de animales y estimamos que haya buen ambiente de compra”, pronostica el alcalde, el socialista Gerardo Sanz.