Una multa de 540 euros y las costas del juicio. Eso es lo que deberá pagar el vecino de Llanera acusado de intoxicar a dos vecinos, uno de ellos un niño, tras conectar sin permiso un generador de gasolina a una tubería de su edificio. El imputado ha alcanzado un acuerdo con la Fiscalía tras reconocer los hechos en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo. 

El acusado, nacido en 1983, utilizaba un bajo de la calle Asturias de Lugo de Llanera con autorización de su propietario. El local no está habilitado para realizar ningún tipo de actividad por carecer de la infraestructura necesaria para ello, circunstancia que conocía el acusado. Pese a ello, utilizó el local para reparar una furgoneta con el objetivo de convertirla en autocaravana.

Debido a que en el local no había conexión de electricidad, para iluminarse y para procurar energía que permitiera el funcionamiento de las máquinas utilizadas en la manipulación de la furgoneta, el acusado instaló un generador de gasolina y conectó la salida de gases del mismo a la tubería de bajada del edificio. Así, los gases emanados del generador al quemar la gasolina entraron en las viviendas situadas en los pisos superiores a través de la tubería.

El 4 de noviembre de 2020, a consecuencia de esa conexión, los gases desprendidos por el generador entraron en dos pisos del edificio, provocando que sus habitantes sufrieran intoxicación por monóxido de carbono.

Una vecina que reside en el piso segundo derecha sufrió intoxicación por inhalación de monóxido de carbono, que le produjo un síncope. Necesitó tratamiento médico consistente en oxigenoterapia, sueroterapia, antieméticos y analgésicos, estuvo un día ingresada en el hospital, tardó en curar siete días y durante los 15 días posteriores tuvo un cuadro ansioso residual y dificultad para conciliar el sueño. Su hijo, de 9 años, sufrió intoxicación por monóxido de carbono. Precisó asistencia médica y tardó en curar 3 días.

También hubo dos vecinos, residentes en el tercero derecha, que sufrieron molestias que no necesitaron asistencia médica para su curación y no efectúan ninguna reclamación por los hechos.

No consta que el propietario del local tuviera conocimiento de las actividades realizadas por el acusado en el local.

Los hechos fueron considerados constitutivos de un delito de lesiones por imprudencia menos grave. Tras reconocer los hechos, el acusado aceptó el pago de una multa de 3 meses, a razón de 6 euros diarios (540 euros en total), con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago y el abono de las costas.

En concepto de responsabilidad civil, el acusado abonará las correspondientes indemnizaciones a los perjudicados, más los intereses legales correspondientes.