José Julio Velasco (Avilés, 1964), párroco de la unidad parroquial de acción pastoral (UPAP) de Posada de Llanera, ha sido elegido como "Llanerense del Año 2022", distinción que otorga el colectivo Gorfolí-Santufirme. El galardón reconoce la trayectoria de Velasco como dinamizador de la vida social y eclesiástica, su trabajo y esfuerzo diario en favor de la comunidad que le han granjeado un gran aprecio por parte de los vecinos.

Velasco aseguró ayer sentirse "emocionado" por ser el destinatario de una distinción que no esperaba y por la que expresó su agradecimiento. Preguntado sobre su trayectoria de compromiso con la comunidad, uno de los elementos que se destacan en la decisión del jurado, consideró que "sumar, hacer cosas en común y en beneficio de todos para tener más posibilidades de alcanzar una meta es algo que debemos hacer todos".

Velasco es una persona muy querida en Llanera, donde su cercanía y amabilidad han sido especialmente valorados por los vecinos a lo largo de sus más de tres décadas de servicio. Fue nombrado capellán del Centro Penitenciario de Asturias en 1994 y en 1998 párroco de Posada de Llanera, Ables y Brañes, parroquias completadas luego con las encomiendas de Cayés y San Cucao y con el Arciprestazgo de Siero.

Estudió en los Salesianos, en el Colegio Público de Cancienes y en el Colegio San Fernando de Avilés, y se ordenó sacerdote en 1990 en la Catedral de Oviedo. Siempre "ha estado disponible" para los demás, destacan en el municipio, incluso cuando la salud le ha jugado malas pasadas, como ocurrió recientemente.

El jurado, que se reunió el pasado jueves, coincide en que se trata de una persona que es un referente para la sociedad llanerense, destaca su compromiso con las iniciativas de ayuda y su disposición siempre a prestar su apoyo a toda causa o persona que acuda a él con una necesidad o problema. Se pone también en valor el impulso que dio a Cáritas Diocesana.

"Acogido y apoyado"

José Julio Velasco destacó ayer sobre todo su gratitud por el reconocimiento en un municipio en el que siempre se ha sentido feliz, "acogido, integrado, apoyado y querido", tal y como reconocía recientemente, en una entrevista publicada en LA NUEVA ESPAÑA el pasado junio. "Tengo con las gentes de Llanera, por su cariño hacia las parroquias y hacia mí, una deuda de gratitud que creo jamás podré saldar", señalaba ya entonces.