Llanera vuelve a excavar en la finca de La Castañera en busca de nuevos hallazgos que sigan arrojando luz sobre el singular emplazamiento romano. A finales de julio daba comienzo la nueva campaña, que estuvo dirigida por la arqueóloga Esperanza Martín y su equipo, como en años anteriores. Esta vez se trabajó con la idea de poder avanzar en los hallazgos relacionados con la casa que se encontró el año pasado.

Durante décadas, la ubicación exacta de Lucus Asturum, un enclave citado por el geógrafo Ptolomeo en el siglo II, fue uno de los grandes enigmas de la arqueología asturiana. Unas fotografías aéreas tomadas en la zona de La Morgal en 2014 indicaron puntos idóneos para encontrar los restos de este singular emplazamiento romano. Aquellos resultados llevaron al Ayuntamiento a impulsar una excavación y en 2018 arqueólogos y voluntarios con Martín a la cabeza afrontaron la primera campaña.

Desde entonces, ha habido ejercicios para la excavación y otros para el trabajo en laboratorio. Este es el segundo consecutivo que se hacen campaña en la finca de La Castañera, con un amplio equipo no solo compuesto por arqueólogos, sino también por geólogos, expertos en numismática, filólogos y voluntarios.

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Hallazgos en la excavación en Lucus Asturum Cedidas a LNE

Apenas semanas del comienzo de las excavaciones en tres catas predeterminadas han bastado al equipo dirigido por la arqueóloga Esperanza Martín para reafirmarse en lo que ya intuía desde que se iniciaran las prospecciones en Llanera en el año 2018: Lucus Asturum es un yacimiento arqueológico de primer orden que revela cómo este territorio estuvo en época romana en el epicentro de las comunicaciones y el comercio en el norte de la Península, atravesado por la vía Carisa desde León en su tránsito hacia Gijón y en una de las llanuras más apetecibles para los residentes del Imperio. Es más, queda demostrado que Lucus Asturum tuvo presencia romana estable durante cuatro siglos.