Una treintena larga de mujeres tienen cada quince días una cita inexcusable en Lugo de Llanera, en turnos de mañana y tarde. Son las participantes en un taller de marcha nórdica dentro de los programas de "50 y más" del Ayuntamiento, dirigidos a los vecinos de más edad y que en este caso en particular ha sido todo un éxito. "Están enganchadas, porque han visto que les hace un gran beneficio y se lo pasan bien", explica la monitora, Isabel García-Bernardo Pendás.

De su mano dos grupos de mujeres han aprendido a hacer ejercicio de forma diferente, porque la base de la marcha nórdica es "caminar de una forma relajada, con la mirada alta, pero no con rigidez, sino con consciencia de lo que estamos haciendo, de una forma natural y con una buena higiene postural", explica la responsable mientras da indicaciones a las alumnas para colocar piernas y pies.

No sólo se trabaja el tren inferior, porque si algo distingue a quienes practican marcha nórdica son los bastones con los que caminan, pero que en este caso no se usan como punto de apoyo, en la forma que se hace en la montaña, sino que son "una prolongación de los brazos, que nos dan impulso corporal y ayudan a reducir la fatiga" , además de ayudar a mejorar la pisada y hacer que "se active también en tren superior en un 90 por ciento".

Para practicar marcha nórdica además no hace falta tener forma física previa, ni hay edades para ello. "Empecé con estos cursos pacientes oncológicos, pero vistos los beneficios, se conciben ahora como un ejercicio para prevenir el sedentarismo. Tengo alumnos de 90 años y también niños, es saludable para todo el mundo", sostiene García-Bernardo, quien insiste en "la importancia de aprender la técnica, porque de lo contrario podemos hacerlo mal y acabar lesionándonos".

Y las mujeres de Llanera, felices de poder contar con esta actividad cada quince días. "La pena que no sea más a menudo, porque me encanta", indica Teresa Aparicio, que lleva dos sesiones y está "muy contenta, porque me dice la profesora que lo hago muy bien y he aprendido que caminaba con la cabeza demasiado alta, ahora lo hago más relajada, me viene bien porque soy muy nerviosa", confiesa.

Como ella, Carmen Menéndez, que ya lleva dos cursos, también se muestra encantada con la experiencia, porque "se corrigen muchas malas posturas, aprender a caminar relajado es muy importante. "A mí se me han quitado los dolores de espalda y de cuello me ha cambiado el cuerpo", afirma por su parte Aurora Vega, que anima a todo el mundo a sumarse, "también los hombres, que no hay ninguno", porque además de hacer ejercicio "socializamos, charlamos y vemos el paisaje de Llanera". De una forma divertida y, sobre todo, sana.