Manufacturas Guisasola, en Cayés (Llanera), fue la primera firma asturiana que se dedicó exclusivamente a la elaboración de porcelana vidriada. Se conocían las instalaciones como las de "La Fabriquina" y de ellas salieron numerosas piezas, algunas muy originales, que son hoy objeto de coleccionismo y preciadas también como parte del patrimonio artístico asturiano. De hecho, en el Museo de Bellas de Artes de Asturias hay una vitrina de gran tamaño prácticamente dedicada a las que salieron de esta emblemática factoría, clausurada hace justo medio siglo.

De "La Fabriquina", fundada por Ciriaco Guisasola Urdániz, "salieron a lo largo de sus años de actividad muchas de las mejores piezas de la porcelana artística española de aquel momento", afirma la ficha que aparece en el catálogo sobre colecciones de este tipo del Ministerio de Cultura y que reproduce la elaborada en este caso por el Museo del Pueblo de Asturias, que también dispone de fondos relacionados con la firma.

En el Museo de Bellas de Artes de Asturias pueden verse nueve piezas, que se muestran en la galería fotográfica que acompaña a estas líneas, todas ellas del periodo de 1952 a 1972 según la datación que ofrece el equipamiento que las exhibe. Entre ellas hay dos cabezas de animales (toro y macho de cabra), que se atribuyen al escultor Francisco Toledo Sánchez o de una jarra decorada con la escena del Quijote y los molinos de viento en bajorrelieve coloreado, cuya autoría se cree es del escultor y modelista José Pintado. Hay también una curiosísima pieza, un plato-papillero con cerdito, sin duda una de las más originales de la que conforman la muestra.

Cuenta también la exposición de esta firma en el Bellas Artes con una pieza que se denomina "paisano con vaca" y cuyo diseño se atribuye al escultor Félix Alonso Arena (Villamayor, 1931), un perro de porcelana decorado en tonos grises o otro jarrón de porcelana pintado a mano que se atribuye a la fábrica de Lisardo García Bougera, continuadora de Manufacturas Guisasola.