El inmueble que fue la escuela de Nuestra Señora del Carmen de Robledo, en Llanera, como así se bautizó al edificio en su inauguración en 1930, es hoy sede de un albergue municipal, pero se trata de una construcción con muchas singularidades. No por el hecho de que se levantara gracias a la generosidad de un indiano que fue benefactor de su pueblo de origen, Casildo López Martínez, pues los casos como este, en la que las que las fortunas hechas en la Américas sirvieron para hacer centros escolares y promover la instrucción, hubo muchos. Hay, no obstante, algo que diferencia de todas a esta construcción: es el "único ejemplar de arquitectura escolar indiana de estilo historicista que hay en Asturias, aunque este se limita a motivos almenados que figuran en el frontispicio y los portales", afirma Ramón Rodríguez, director del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) sobre el caso.

El indiano Casildo López, que también patrocinó otras obras en Llanera, había nacido en Robledo allá por 1851 y emigrado a Cuba, donde logró hacer dinero en negocios de comercio y ganadería, según señalan algunos autores. Su capacidad económica también quedó de manifiesto en la inauguración de las escuelas, momento inmortalizado en la prensa de la época y en la que se aprecia el boato de la cita, en la que hubo hasta un ágape para los asistentes.

Además de su arquitectura singular por las estructuras almenadas de los dos accesos delanteros, la escuela está enclavada en una elevación sobre la carretera, en una hermosa zona rural con una cierta altitud para tratarse de Llanera, y en su parte trasera contaba con un enorme prado para el esparcimiento y juegos de los escolares que disfrutaron además de una edificación que disponía de todas las comodidades de la época. Aún hoy si se visita el lugar, se percibe lo especial de la ubicación, por la belleza y tranquilidad del paraje que albergó el antiguo centro escolar.