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Llanera de ruta

Un paseo por Villabona, la localidad de la «estación inglesa» y del mayor grafiti en lona de Asturias

El pueblo ofrece un recorrido breve pero con mucho que ver: arte urbano, vestigios de las minas y el singular patrimonio vinculado al ferrocarril

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Villabona (Llanera)

Villabona, en la parroquia de Villardeveyo, fue antaño uno de los centros importantes de actividad económica de Llanera, «cuando en las minas y en la Renfe había trabajo a espuertas», tal y como aún recuerdan sus vecinos. De ese pasado esplendoroso a partir de mediados del siglo XX ya no queda el empleo que hubo ni la cantidad de habitantes que atrajo, pero sí la huella de lo que fue una localidad que hoy merece la pena conocer no solo por sus gentes, sino por su patrimonio industrial, ferroviario y alguna singular muestra de arte urbano que se ha convertido en seña de identidad local. El lugar se recorre con un paseo que se realiza en media hora, ideal para cualquier jornada, también para una en la que el tiempo no acompañe en exceso y se quiera apostar por un trayecto corto pero lleno de hallazgos sorprendentes. El pueblo ofrece mucho que ver mientras se camina por una zona en la que se localizan restaurantes con buena fama y también hay establecimientos para pernoctar si fuera el caso.

Para llegar al pueblo de Villabona puede irse en coche por Posada, cogiendo la travesía de la capital llanerense, dejando atrás el Ayuntamiento, el campo de fútbol y siguiendo recto por la carretera del Alto La Miranda. Una vez en este punto, el desvío hacia nuestro destino está perfectamente señalizado y en pocos minutos llegaremos a la localidad. Suele haber espacio para aparcar junto a las casas que hay en la margen izquierda de la calle principal. Una vez se ha estacionado se puede iniciar el paseo.

La zona de la estación ferroviaria se aprecia en lo alto y caminando apenas unos metros llegamos a una carretera que discurre bajo un paso elevado. En este punto se da con uno de los lugares de visita de Villabona, el mural de grandes dimensiones que es el mayor de Asturias realizado sobre lona y que hace referencia a las distintas etapas de la historia del ferrocarril en la localidad. La obra de arte urbano, una preciosidad elaborada con tonalidades intensas que alegra el espacio, muestra distintos tipos de vagones, desde los más modernos hasta los antiguos con cargas de carbón.

Una vez realizado el camino bajo el paso elevado, por el que acompañan de principio a fin los vagones de distintas épocas del mural, se aprecia en la salida, a la derecha, el edificio que fue residencia de los antiguos trabajadores del ferrocarril. Este, junto a la vieja estación, forma parte del Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA).

Un tren, parado junto al edificio de la llamada "estación inglesa", que presenta un importante deterioro.

Un tren, parado junto al edificio de la llamada "estación inglesa", que presenta un importante deterioro. / P. T.

La edificación de la llamada «estación inglesa» de la localidad se encuentra en muy mal estado de conservación, pero tiene su encanto y la singularidad de su arquitectura e historia. «El edificio es un bloque prismático de planta y piso con puertas y ventanas dispuestas simétricamente» que sigue el diseño de estación de Francis Thompson, uno de los grandes arquitectos ferroviarios ingleses de la primera generación, influencia que se refleja en Villabona, con un «inmueble de planta y piso ejecutado en ladrillo rojo combinado con esquinales y cornisas en sillar».

Destaca el expediente de Cultura sobre el inmueble otra particularidad de esta edificación, «la colocación de una marquesina que protege sus cuatro fachadas, rasgo que no se repite en ninguna estación asturiana, intervención esta que se puede datar en la segunda década del siglo XX». A comienzos del XX se construyó también un edificio para cantina, un pabellón de retretes y una estafeta de correos que fueron desapareciendo al cabo del tiempo.

El edificio residencial de los ferroviarios también es elemento destacado del conjunto del patrimonio de Villabona. Conocido como «La Casona» fue levantado entre 1915 y 1925 y es «ejemplo rarísimo de construcción ferroviaria en altura».

"La Casona", edificio de residencial de los ferroviarios.

"La Casona", edificio de residencial de los ferroviarios. / P. T.

Visto el edificio y luego la estación se puede caminar por la parte trasera de esta, donde quedan los vestigios de las antiguas minas de Villabona. El lugar es un cruce de caminos ferroviarios y a poco que se permanezca en la estación veremos aparecer los modernos trenes que van y vienen con la localidad como zona de paso y parada.

El origen de la estación está vinculado a la línea a Avilés y San Juan de Nieva, habiéndose emplazado en un punto de confluencia con la línea a Gijón. Desde los andenes puede contemplarse una hermosa panorámica de Villabona, sus viviendas y barrios. Una vez de vuelta al coche, en el descenso por carretera hay un desvío hacia La Rotella, donde se encuentra el centro social, donde hay un mural sobre la historia de Villabona. También un antiguo lavadero restaurado en un entorno en el que uno puede detenerse unos minutos. Si se desea alargar la jornada, desde este punto, carretera arriba, se llega hasta la iglesia de San Miguel de Villardeveyo, que conserva una celosía de más de mil años de antigüedad, cuenta con un hermoso tejo centenario y un mirador privilegiado de los pueblos del entorno.

Vestigios de las minas de Villabona, a la izquierda de la imagen.

Vestigios de las minas de Villabona, a la izquierda de la imagen. / P. T.

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