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Rondiella, el cruce estratégico de caminos que convirtió a Posada en la capital de Llanera

La parroquia, donde tuvo lugar la rebelión de los Exconxuraos, creció en población en las últimas décadas con el auge de los polígonos industriales

La parroquia de Rondiella, en Llanera, se compone de los núcleos de Severies, Abarrio y Posada, que es la capital del concejo. Su ubicación estratégica en el cruce del camino real entre Oviedo y Avilés y el Camín Real de la Mesa ha favorecido el auge de este enclave que a partir de la década de los años setenta del siglo XX también aumentó en población al ritmo del crecimiento de los polígonos industriales cercanos. Entre los atractivos de la zona, las excelentes comunicaciones y la gran oferta de servicios que la convierten en una buena opción como lugar para vivir.

Si bien el origen de la parroquia se remonta siglos atrás vinculado a la época romana, la primera prueba documental existente es del año 1048 y referida a Posada. Se trata de un pergamino del ovetense Monasterio de San Vicente en el que se menciona la entrega de un uso vitalicio de unos terrenos del lugar. "Aunque al principio tenía más importancia Severies, Posada empezó a tener relevancia por su situación geográfica en el camino real entre Oviedo y Avilés o el Camín Real de la Mesa desde Grado y esto lo convirtió en un lugar de parada y descanso donde había ventas", explica Abel González Rodríguez, estudioso de la parroquia y pregonero de la fiesta de Los Exconxuraos en 2018.

Pese a la importancia que tomó Posada desde un principio, el núcleo espiritual de la parroquia era Rondiella, donde se levantaba la antigua iglesia de San Salvador, en la actualidad en estado de gran deterioro. "Es una pena que esto esté así, dentro del altar hay un retablo y no sabemos ya cómo estará", lamenta González. En ese templo, del que hay constancia desde el siglo XI, se produjeron los hechos que se celebran en la fiesta de Los Exconxuraos cada mes de julio.

En el año 1408, los vecinos de la parroquia, cansados de los impuestos abusivos se rebelaron ante el poder eclesiástico, lo que les valió la pena de excomunión hasta 1412 cuando el obispo Diego Ramírez de Guzmán levantó el castigo imponiendo una penitencia: veinte nobles y diez pecheros fueron en peregrinación a Oviedo descalzos, con jubones y sacos ceñidos con cuerdas y candiles encendidos en las manos. Tanto el alzamiento popular como la resolución del conflicto tuvo lugar en Rondiella y para González este festejo simboliza "la unión de las parroquias del concejo, sin localismos".

La estratégica situación de Posada la convirtió rápidamente en la localidad de cabecera de la parroquia que fue, según González, "eminentemente rural" hasta mediados del siglo XX cuando comenzó el desarrollo industrial en España. De ello dan cuenta las casas con hórreo o panera que hay aún en pie en Posada o Severies.

"En la década de los cuarenta había unas 65 casas que se dedicaban al minifundio, pequeños caseríos con tres o cinco vacas para el consumo particular que se completaba con el trabajo del hombre en las fábricas de alrededor", señala.

Industrias como Cerámicas Guisasola o la Fábrica de Explosivos Río Tinto, en la vecina parroquia de Cayés, fueron el germen de los actuales polígonos industriales de Silvota y Asipo que, desde la década de los setenta del pasado siglo, cambiaron por completo la parroquia y sus habitantes. "En los setenta del siglo XX empezó el desarrollo industrial y muchos trabajadores de toda Asturias vinieron a vivir a Posada, fue un proceso imparable y la gente se fue asentando por aquí. También vecinos de los pueblos del concejo empezaron a comprar vivienda en Posada, creo que mucho fue por la concentración escolar en la capital en 1969, cuando se cerraron las escuelas rurales. También por ese tiempo empezó a desaparecer el minifundio con las medidas que venían de Europa y la mujer empezó a trabajar", aprecia González.

Ese empuje de empleo en los polígonos motivó la construcción de edificios de viviendas de pisos para albergar a los nuevos habitantes que llegaban al concejo a trabajar en las áreas empresariales. El primer inmueble en altura se levantó en la Avenida Prudencio González, junto al cuartel de la Guardia Civil, al que siguieron decenas de bloques que llenaron la capital. "Eso ya no paró hasta 2008 con la crisis del ladrillo. Llegaron familias enteras, muchas del Occidente de Asturias y, ahora mismo, se podría decir que nativos de la parroquia seremos el 10 por ciento de los vecinos que hay", sostiene.

Familias jóvenes

El auge de empresas, empleo y población en la zona se ha mantenido hasta la actualidad, convirtiendo al conjunto del municipio de Llanera en uno de los más atractivos y activos de la zona central asturiana, donde muchas familias jóvenes deciden vivir por la cercanía también de las grandes ciudades, las buenas comunicaciones en transporte público y los servicios. "Rondiella es muy residencial, no es como antes que éramos pocos y nos conocíamos todos", señala González, quien recuerda aquellos años previos al florecimiento industrial y poblacional de Rondiella.

"La monotonía se rompía con el mercado semanal de los sábados, que se celebraba en la Plaza de Abastos, que es en la actualidad la Escuela Municipal de Música, dentro estaba atiborrado de gente que venía de los pueblos y concejos limítrofes y fuera había venta de zapatillas y esas cosas", recuerda González.

La Plaza de Abastos es uno de los pocos ejemplos de arquitectura indiana que hay en la parroquia, ya que este fenómeno de la emigración fue más notable en las zonas de Ables y San Cucao. "De aquí no se fue tanta gente, pero en 1926, el Club Llanera de La Habana, de Cuba, levantó el inmueble", detalla González.

La vida social y cultural de la parroquia pasaba en aquellos años por el cine, el baile y el fútbol. En 1946 se inauguró el Cine Goia "un auténtico coliseo para un pueblo como Posada, con 400 butacas y con un escenario presto para el teatro". Entre la película de la tarde y la de la noche había baile con orquesta. Aunque lo que más llenaba los domingos era el deporte rey con el Club Atlético Aviación de 1952 al 1956 y la actual Unión Deportiva Llanera, que se fundó en 1961 y en la actualidad "arrastra muchísima afición".