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La Quinta de Tartiere, así es la mansión campestre que dejó en San Cucao el esplendor de la burguesía de principios del siglo XX

La propiedad consta de dos inmuebles, la casona y el antiguo edificio auxiliar, hoy rehabilitado magníficamente como vivienda

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

San Cucao (Llanera)

Quinta de Tartiere o Torrejón de los Tartiere. Son los nombres que recibe, según qué autores, la propiedad que mandó edificar José Tartiere Lenegre en San Cucao y que hoy sigue en pie como uno de los conjuntos residenciales más notables y singulares de esta parroquia de Llanera. Consta de dos inmuebles, la casona principal y lo que era un inmueble auxiliar, hoy magníficamente rehabilitado como vivienda que no desmerece respecto a la que originariamente acompañaba. Consta de unas preciosas balconadas de madera que le embellecen e imprimen gran personalidad al inmueble.

Ramón Rodríguez, en su libro del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) sobre el concejo de Llanera, la denomina Quinta de Tartiere. Sobre ella señala que se trata de "un ejemplo de mansión campestre de la burguesía de principios del siglo XX". Por su parte, Chema Martínez, en la obra recientemente publicada sobre la parroquia de San Cucao, se refiere a este lugar como Torrejón de los Tartiere y explica que la casa era propiedad del Conde de Santa Bárbara, José Tartiere Lenegre, que se casó con María de los Dolores de las Alas-Pumariño, matrimonio del que nacieron cuatro hijos. Uno de ellos, Víctor, fue el que siguió con la propiedad, lugar habitual de veraneo hasta antes de la Guerra Civil de la familia que formó con Margarita Herrero. Después de la contienda, se dice en el libro de Chema Martínez, los periodos estivales los pasarían en el palacete que tenían en la hoy conocida como finca de La Cebera, en Lugones.

A finales de los años 70 del pasado siglo la propiedad dejó de estar en manos de la familia Tartiere, que la vendió y pasó hasta hoy por las manos de dos propietarios. Martínez explica además en su obra que el espacio verde ante las dos edificaciones que hoy son vivienda se usó en tiempos como lugar para la celebración de la kermés de las fiestas del Carmen de San Cucao, que "se anunciaban en los jardines del Torrejón".

Para ver este lugar hay que llegar a Posada, coger la carretera a San Cucao y seguir recto hasta dar con el desvío a La Piniella. Es conveniente que, nada más tomarlo, se intente dejar el coche en algún punto próximo a las primeras casas que se encuentran entre este núcleo para seguir a pie.

A muy pocos metros de las primeras viviendas de la zona, caminando, hay un cruce de caminos. Uno, a la derecha, dirige a Mazurén, pero la Quinta de Tartiere es en la otra dirección, a la izquierda, cogiendo un camino entre casas que enseguida conduce hasta esta hermosa propiedad, que se reconoce por la casona principal y las hermosas balconadas de madera de la edificación que la acompaña.

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