Pruvia busca el origen de la plaga de moscas: "Esto fue el acabose, muy gordo lo que hubo"

Empresarios y vecinos piden al Principado y al Ayuntamiento que "identifiquen el foco y se tomen medidas para que no se repita"

Una plaga de moscas invade las oficinas de una empresa de Pruvia: "Estamos desesperados, no podemos trabajar"

Luján Palacios

El tenista Carlos Alcaraz sufrió lo suyo para ganar Roland Garros, pero no es el único que ha estado dándole duramente a la raqueta estos días. Los empleados de una empresa de climatizaciones de Pruvia (Llanera) han echado músculo las últimas dos semanas para combatir a raquetazos eléctricos una plaga de moscas que trae a la parroquia por la calle de la amargura. "Es que es increíble, no te puedes imaginar lo que es esto", se quejan empleados de Climastar como Eugenia Alvargonzález o Vanessa Soriano. Hasta tal punto han tenido que sufrir las moscas que "tuvimos que precintar las puertas para que no se colaran por las rendijas, es que no se podía trabajar en la oficina, y de tomar un café ni hablamos, te despistabas dos segundos y tres moscas flotando encima", relatan.

Ayer jueves la bajada de temperaturas hizo que el número de insectos menguara, pero aún así, las cintas con pegamento que han colgado del techo de la oficina lucían negras llenas de moscas. "Y las cambiamos esta mañana", aseguran.

Adrián Llana cuenta cómo la raqueta eléctrica "se rompió de tanto darle, y estamos esperando que llegue otra", porque ni los productos fumigados por la empresa de plagas a la que llamaron fueron efectivos. "Al final lo mejor han sido las tiras pegajosas que se ponían de siempre en las cuadras, en Pruvia han volado estos días", señalan, intrigados y cabreados a partes iguales porque "no se sabe de dónde viene esto, y parece que nadie hace mucho", lamentan.

Jeanethe López, ayer, echando matamoscas en el almacén. A la derecha, Adrián Llana, con la raqueta que rompieron matando insectos en la oficina. | L. P.

Jeanethe López, ayer, echando matamoscas en el almacén. / L. P.

De hecho, están preparando un escrito para presentar al Ayuntamiento y al Principado para "que identifiquen el foco y se tomen medidas, porque tememos que esto se repita". Una situación muy incómoda en la oficina, pero aún peor en el almacén, donde las puertas están abiertas y las moscas campan a sus anchas. "No podíamos ni embalar, se quedaban todas las moscas pegadas a la cinta", sostiene Jaime García, mientras Jeanethe López fumigaba la estancia con un spray antimoscas. "Las que hemos barrido, no te lo crees", afirma.

En la farmacéutica Cofas, a unos metros, los matamoscas también siguen funcionando a pleno rendimiento. "Es un foco que no tenemos ni idea de dónde viene, y nosotros al ser una empresa sanitaria nos afecta más", reconocen Alfonso Roquero y José Eugenio García, que han tenido "las ventanas llenas de moscas desde hace más de una semana".

Si la plaga ha afectado a las empresas, peor parados aún han salido los hosteleros de la zona. "Es que ha sido el acabose, esto el miércoles estaba apestado", relata con gracia el hostelero Marco Navarro, del Bar 3 Hermanos. "Fue muy gordo lo que hubo, nadie sabe nada y es muy raro, porque de la rotonda la ITV en adelante, no hay moscas", afirma.

"El techo estaba negro, tuvimos que poner los aparatos esos de las cuadras con cintas colgando, es lo único que valió para algo porque no se iban por más que sulfatáramos", explica Navarro mientras muestra las moscas pegadas a la superficie gomosa de las cintas.

Fran García, del llagar El Güelu, confiesa haberse gastado más de mil euros en todo tipo de soluciones que "no han valido para nada". Desde plantas ahuyentadoras de insectos hasta citronella o fumigaciones. "Nada, ha sido horrible, el techo ni se veía de moscas, y han empezado a irse ahora cuando les ha dado la gana". Su negocio abre los fines de semana, y el pasado estuvieron a punto de no poder hacerlo. "Teníamos reservas y no quisimos estropear los planes a la gente, pero la verdad es que fatal; los clientes entendieron que no era un problema nuestro, pero fue una situación muy incómoda, porque había miles de moscas", relata.

Pruvia, en Llanera, busca el origen de la plaga de moscas: "Esto fue el acabose"

Adrián Llana, con la raqueta que rompieron matando insectos en la oficina. / L. P.

"Nadie sabe qué pasa"

Espera que este fin de semana no se repita la situación, porque "entonces sí que tendríamos que cancelar las reservas", y por el momento, "nadie sabe de dónde viene todo esto; estuve con agentes del Seprona y del Principado dando vueltas pero no encontramos nada". "Se habla de abonos con cucho, de algas para abonar, pero no ha aparecido nada; yo creo que son plagas propiciadas por el cambio climático y que vamos a tener muchas más, porque no hay pájaros como antes, no se cuida la biodiversidad", reflexiona el hostelero.

La Asociación de Vecinos de Pruvia tampoco tiene más datos del posible origen de la plaga, pero "haremos todo lo que esté en nuestras manos para echar una mano", indica Manuel Valcárcel.

De momento, todos miran al cielo para ver si la nube de moscas se disipa. Porque "no hay quien lo aguante".