Entrevista | Esperanza Martín Arqueóloga, dirige una nueva excavación en Lucus Asturum (Llanera)

"Estamos encontrando varias tumbas medievales, pero sobre terreno romano"

"La declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural (BIC) es muy importante, por lo que supone de protección y de acceso a subvenciones"

Esperanza Martín, este viernes, en las excavaciones de la  zona de La Rectoral. | L. P.

Esperanza Martín, este viernes, en las excavaciones de la zona de La Rectoral. | L. P.

La arqueóloga Esperanza Martín dirige desde hace varias campañas los trabajos de excavación en el yacimiento romano de Lucus Asturum, en Llanera. Formada entre otros lugares en la Sorbona de París, acumula una larga experiencia en análisis de yacimientos de la Antigüedad en Asturias. Así, participó en las excavaciones del castro de Taramundi, en las campañas de La Carisa o en Laviana, pero Lucus se ha convertido en los últimos años en un filón que cada verano le depara nuevas y maravillosas sorpresas. Porque, no en vano, desde la época de Ptolomeo, en el siglo II, ya existen numerosas referencias históricas en las fuentes clásicas sobre lo que fue Lucus Asturum: un cruce de caminos en uno de los lugares de Asturias en los que ya hubo poblamiento asentado desde el Paleolítico. Así lo han demostrado los trabajos de campo realizados hasta ahora, con hallazgos de lo más llamativo. Primero fueron los restos de unas termas y, últimamente, las excavaciones en lo que debió ser una villa, con varias habitaciones y un pozo del que el año pasado se extrajeron útiles cerámicos, un anillo de bronce con un sello y hasta una sandalia en perfecto estado de conservación con su decoración original. Este año se centran en otra finca en la que los restos romanos se hallan bajo varias tumbas medievales.

–¿En qué consisten los trabajos de este año en Lucus Asturum?

–En esta ocasión hemos trasladado la zona de trabajo desde la Ería de La Castañera, donde estuvimos hasta ahora, a La Rectoral. En esta finca ya se trabajó con el equipo de Carmen Fernández Ochoa, Paloma García y Mar Zarzalejos, que excavaron en el fondo del recinto. Este es el área donde se tenía noticia de que había una gran zona de enterramientos, donde estaba la antigua iglesia bombardeada en la Guerra Civil y de la que no queda nada. De hecho, estamos encontrando, tanto en La Castañera como aquí, bastantes expolios de piedra. Ya nos pasó el primer año, cuando buscábamos las termas romanas, que encontramos zanjas realizadas en los siglos XVII y XVIII, con mucha cerámica muy expresiva que nos indica que venían a por las piedras que están escuadradas. Si nos damos una vuelta por las fincas de la zona podemos ver un montón de sillares trabajados y molinos romanos metidos en las sebes.

–¿Por qué ese cambio de escenario?

–Hemos dejado en pausa lo que hicimos en La Castañera mientras se soluciona la declaración de este área como Bien de Interés Cultural, porque el Ayuntamiento está interesado en musealizar todo el espacio y es preferible hacer ese proyecto cuando ya tengamos terminada toda la excavación. Así, podemos ir avanzando en la reproducción de piezas en 3D. Cuando acabamos las campañas, los materiales más significativos que van saliendo de la excavación los pasamos a una plataforma para que todo el mundo lo pueda ver desde casa. Y a partir de esos modelos fotogramétricos tridimensionales podemos hacer reproducciones impresas en resina para ir dando contenido.

–¿Qué esperan encontrar en el área de La Rectoral?

–No veníamos muy a ciegas gracias al trabajo del equipo de Carmen Fernández Ochoa, que ya había hecho una excavación bastante extensa e integral, que por desgracia y por motivos no arqueológicos tuvo que ser detenida. Ellos ya habían encontrado toda una necrópolis medieval que se superpone al periodo de ocupación romana. Dados los resultados del año precedente que fueron realmente muy expresivos en lo que concierne a ocupación altomedieval, estamos analizando ahora la correspondencia de un área y otra. Los propietarios nos ceden el espacio sin problemas y estábamos esperando poder volver a constatar esas relaciones de anteroposterioridad y relacionarlas con el trabajo que hemos hecho hasta ahora en las dos fincas de enfrente. Las termas excavadas en el año 2018 nos dieron un periodo de ocupación bastante dilatado, porque en el fondo del canal de la letrina encontramos restos de la época de Domiciano y encima estaban todos los restos de siglos consecutivos. Todo ello implica una reutilización del espacio durante varias centurias, por lo menos tres o cuatro.

–¿Dará esta finca los mismos resultados?

–Aquí, de momento, lo que llevamos excavado de la ocupación medieval sólo nos está dando resultados de ese periodo. Pero es evidente que el suelo es romano, porque en ortofotos se ve que está cortado, y estamos viendo evidencias de un muro romano perforado por tumbas de época medieval. De hecho, reaprovechan las piedras de los muros romanos para hacer los laterales de los enterramientos. Acabamos de encontrar la tumba de una muchacha y ya hemos sacado otro individuo en muy buen estado de conservación. Su tumba estaba reaprovechada metiendo dentro a otros individuos. Ahora, estamos con otra nueva tumba nuevamente colocada sobre muro romano, pero hasta que no excavemos esta parte no vamos a llegar a esa época.

–¿Qué restos romanos podría haber debajo de las tumbas?

– Las pocas muestras de cerámica que nos han salido, que de momento son muy escasas, no nos dan ninguna indicación. Nos ha salido una subgálica, una hispánica temprana... son cosas muy tempranas. Tendremos que excavar mucho para llegar a otras capas y tener mejores resultados. Estaremos un mes con la excavación y otro mes más en el laboratorio, porque hay muchísimo material y este año, además, tenemos un equipo mucho más multidisciplinar.

–¿En qué sentido?

–En esta ocasión, están siendo los antropólogos los que se encargan de hacer la excavación de los muertos. Tenemos a tres especialistas norteamericanos trabajando sobre un terreno en el que ya se había documentado un osario. Todo lo que nos está saliendo estos días son fragmentos revueltos. El suelo romano está perfectamente cortado en la época medieval, y mientras tengamos tiempo serán ellos los que se encarguen de los análisis de los individuos de las tumbas. De todos modos, ya empiezan a aparecer tégulas romanas, materiales latericios de la época, todo mezclado. Todo lo que está dentro de las tumbas medievales es material romano reaprovechado.

–¿Qué supondrá la declaración de la zona como Bien de Interés Cultural?

–Esperemos que se resuelva lo más pronto posible y será muy importante, porque, aparte de sumar una figura de protección, también convences a la gente de la importancia de lo que tiene en este área. A la hora de restauración, musealización y subvenciones también es un paso muy grande. Si una zona es declarada BIC, tiene muchos más puntos para obtener ayudas.