Ca Bartuelo, Ca Ranes, Ca Pin y Ca Pablo, "la gran familia" de Llanera abre la XXIV edición de los Exconxuraos

El pregón, con un repaso por el pasado reciente de la vida en el concejo, el desfile y la apertura de las actividades en el recinto ferial protagonizaron la primera jornada de las celebraciones

"Quien pisa Llanera siempre regresa": arranca la XXIV edición de los Exconxuraos

M. F. /P. T.

"Quien pisa Llanera siempre regresa". Lo dijo este viernes la pregonera de los Exconxuraos, Irene Díaz, vicerrectora de Investigación de la Universidad de Oviedo. Llanerense, nacida en Guyame (San Cucao), destacó su arraigo en el concejo y a sus gentes, a las que definió como una "gran familia". Habló de la suya para trazar un recorrido por los nombres de las casas de siempre, los antepasados y las tradiciones y dibujó la memoria de un territorio rico en historia, patrimonio, cultura y naturaleza.

"Todos mis abuelos nacieron y vivieron en Llanera. Mi abuela paterna procedía de Ca Pablo, de Santa Cruz de Llanera, y mi abuelo de Ca Bartuelo, de aquí al lado, en Ables, que fue donde vivió mi padre su infancia y juventud. Mi abuela materna era de Ca Ranes, en Guyame (quién no conoce Ca Ranes, si era la parada del Llanera) y mi abuelo, también de Guyame, de un poco más abajo de Ca Pin. En Ca Pin nació mi madre, mi tío, mi hermana, yo (bueno, todos ellos dicen que soy de Oviedo por eso de que nací en maternidad, no como ellos que nacieron literalmente en casa)", dijo Irene Díaz.

De Guyame, el lugar en el que nació y en el que pasó los dos primeros años de su vida "no tengo recuerdos vividos de esa etapa, aunque sí muchos recuerdos contados". "Cuando tenía dos años nos trasladamos a El Carbayu, a Lugones. Casualmente en aquella zona de Lugones, residíamos en un minicolonia de vecinos que antes lo fueran de Ables. Creo que se trasladaron a trabajar a la fábrica de explosivos que estaba situada en lo que hoy es el parque de La Cebera, en la frontera con Llanera", relató.

Fue al colegio El Carbayu y al instituto de Lugones, "que era en el que en aquella época coincidíamos todos los de Lugones, Llanera, la entonces reciente urbanización de La Fresneda, y alguna gente de La Corredoria y hasta de la Avenida del Mar. Durante toda esa época mi relación con Llanera fue constante. Todos los fines de semana veníamos a casa de mi abuela. Había que venir a por la leche, entonces había vacas, y sobre todo a ver a la abuela. Cuando llegaba el verano, tocaba la yerba y ahí estábamos todos. Los niños pradiábamos, pisábamos la yerba en la tenada… Visto desde ahora seguro que lo que hacíamos era estorbar, pero en aquella época me daba la sensación de que desarrollábamos una tarea fundamental. Recuerdo ir a la yerba en el prao en el que vivo ahora. Antes llevaba una semana recogerla, ahora lo hacen en unas horas. Es un ejemplo claro de la evolución de los tiempos", contó.

Rememoró la Fiestona de San Cucao, también en verano. "En Ca Pin celebramos siempre la fiestona, que por aquella tampoco se celebraba en realidad, pero nos daba igual, en nuestra casa se celebraba. Y no éramos los únicos, en más casas, por lo menos de Guyame, se celebraba. Recuerdo aquellos veranos, en los que alguna vez con mi hermana Elena y otras sola, me quedaba en la casa familiar. Dormíamos 4 en una habitación, mi abuela me hacía chocolate para desayunar y pan en el horno de la cocina de carbón (...) A veces, aunque la casa ya no se parece en nada, cuando llego recuerdo todavía aquel olor a pan recién hecho".

Después del instituto, la Universidad. "Siempre quise ser matemática, y tuve la gran suerte de que el curso que yo empezaba a la universidad fue el de arranque de los estudios de matemáticas en la Universidad de Oviedo. Así que pertenezco a la primera promoción de matemáticos de nuestra Universidad. Después, como tantos jóvenes que aún hoy siguen haciéndolo, me fui a trabajar fuera de Asturias. Realicé la tesis doctoral en la Universidad Carlos III, a la vez que trabajaba como profesora. Con mucho trabajo y una dosis de suerte, pude volver a mi casa, a Asturias. Nos instalamos en Gijón, donde nacieron mis dos hijos. Volví también a la Universidad de Oviedo, la Universidad de Asturias, que tanto me ha dado. Aquí, en la Universidad de Oviedo he pasado por todos los tipos de contratos, hasta obtener una cátedra de Inteligencia Artificial en 2019", rememoró.

Tras vivir en lugares varios, junto a su marido, Luis, "que aunque avilesino orgulloso, también tiene raíces en Llanera por vía paterna", decidieron asentarse en San Cucao, en Guyame, en 2008. "Volví al lugar donde nací, donde hice la primera comunión, donde me casé. Creo que estamos profundamente enraizados. Nuestros dos hijos tienen clarísimo de dónde son. Son y se sienten llanerenses. Ellos mismos se llaman Samuel y Mateo Ca Pin… Este fin de semana, estarán en el recinto ferial en la barra de San Cucao, colaborando", dijo Díaz.

El pregón, el desfile y la apertura de las actividades en el recinto ferial protagonizaron este viernes la primera jornada de las celebraciones de Llanera, que prosiguen a lo largo de todo el fin de semana.