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Cuando Coruño tenía Casino: estos son los detalles que se conservan del esplendoroso pasado de Cayés

Chema Martínez recopila los documentos que evidencian el empuje industrial del concejo

Un grupo de alumnos y maestros ante la antigua fábrica de explivos de Coruño

Un grupo de alumnos y maestros ante la antigua fábrica de explivos de Coruño / LNE

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Luján Palacios

Luján Palacios

Cayés (Llanera)

Atesora la localidad llanerense de Coruño, en la parroquia de Cayés, una rica historia marcada por su pasado industrial, gracias a la instalación en sus terrenos de la fábrica de explosivos y la de Cerámicas Guisasola que dio vida durante años a la zona. Una prosperidad económica entre finales del siglo XIX y principios del XX que llevó a aparejado un auge de construcción y de puesta en marcha de servicios y actividades de ocio para los vecinos, empleados en aquellas fábricas y con buen nivel adquisitivo.

Es el caso del desaparecido Casino de Coruño, un establecimiento desaparecido y del que apenas quedan vestigios. Los que se han salvado han sido recopilados por el historiador llanerense Chema Martínez en un extenso artículo publicado en la revista cultural “Cartafueyos de Llanera”, que acaba de presentar su segundo número con el ánimo de seguir siendo testigo de la amplia historia local.

Cuando la fábrica de explosivos llegó a Coruño en el año 1895, la zona comenzó a transformarse para dar cabida a los obreros y sus familias. “Surgió el barrio Tartiere, desaparecido en 1970, y en él, además de viviendas de diferentes tipologías, se crearon escuelas, la capilla de Santa Bárbara que aún persiste en su emplazamiento original, economato y locales destinados al ocio de los empleados”, explica Martínez. Es el caso del desaparecido Casino, sede de una “Sociedad Cultural y de Recreo” que fue además epicentro de la vida más allá del trabajo.

Señala el estudioso que no se conservan apenas documentos específicos referidos al Casino en la primera mitad del siglo XX, hasta su desaparición. Ha sobrevivido un reglamento por el que se regía la sociedad, fechado en Cayés en noviembre de 1953, y otros documentos atestiguan que el establecimiento seguía funcionando a finales de los años 60. Pero a partir de ahí desparecen sus actividades, a la par que la fábrica cesó todas sus actividades alrededor de 1970.

De entre las curiosidades que ha rescatado Chema Martínez para los “Cartafueyos” figuran datos como que en el ejercicio de 1967 la sociedad que regía el Casino había tenido unos ingresos de 9.250 pesetas y unos gastos de 9.000, con 173 socios en aquellos años: “155 de Cayés, 8 de Lugones, 6 de Oviedo incluyendo uno de Villapérez, 3 de Lugo y uno de Ables”.

El casino, relata Martínez, “constaba de ambigú, biblioteca y teatro, todo ello en el primer piso, al que se accedía por escalera exterior en curva, de un edificio en cuyo bajo radicaban 3 viviendas de obreros y los servicios, estos equipados con cierto lujo para la época y alicatadas sus paredes con azulejos de temática árabe”.

Josefa González Ania, conocida como Pepita el Torero, fue la conserje que abría y cerraba, servía en el ambigú y limpiaba para mantener el establecimiento en perfecto orden de revista. Angelina Rodríguez fue la última bibliotecaria de un local con “un considerable fondo de novelas, biografías, textos de los clásicos, ensayos, libros técnicos y abundantes de temática religiosa”, enumera el historiador. También hubo representaciones teatrales y actividades deportivas vinculadas al Casino, con bolera y frontón de pelota vasca, y fútbol en el campo de las Ablanosas.

Todo ello pertenece ya al pasado, recopilado en los “Cartafueyos” para que el esplendor de aquellos años en Cayés no caiga en el olvido. 

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