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La única estación asturiana con las instalaciones en medio de la malla de vías está en un pueblo que viaja en el tiempo

El complejo ferroviario, que sigue siendo uno de los grandes nudos de la región, conserva tipos de edificaciones que ya no existen en otras zonas de Asturias

Antigua fotografía que toma una vista aérea del nudo ferroviario de Villabona, donde se aprecia las vías a ambos lados de las instalaciones de la estación, que ya tiene instala la marquesina de forjado que rodea todo el perímetro del edificio.

Antigua fotografía que toma una vista aérea del nudo ferroviario de Villabona, donde se aprecia las vías a ambos lados de las instalaciones de la estación, que ya tiene instala la marquesina de forjado que rodea todo el perímetro del edificio. / R. G. B.

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

Villabona (Llanera)

En el conjunto ferroviario de Villabona, en Llanera, hay muchos elementos de interés y decenas de curiosidades que descubrir a poco que se indage en la historia de este lugar. El origen de la estación está vinculado a la línea a Avilés y San Juan de Nieva, habiéndose emplazado en un punto de confluencia con la línea a Gijón. Pero no solo es peculiar su situación como empalme entre dos vías, sino que se trata de "la única estación asturiana en la que las instalaciones se sitúan en medio de la malla de vías".

Así se refiere en el expediente del Principado a través del que se desarrolló el proceso para incluir en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias la estación de ferrocarril de Villabona y el edificio de viviendas vinculado, conocido como La Casona, a punto de cumplir 100 años y que probablemente es el único exponente de los de su tipo que hoy quedan en pie en la región. Fue primero un inmueble destinado a acoger habitaciones para trabajadores y después se convirtió en edificio de casas para familias vinculadas al empleo que se generaba en torno al tren en esta localidad llanerense.

Recorrer este poblado ferroviario es como hacer un viaje en el tiempo. Por la estación pasan hoy los más modernos trenes, pero el lugar conserva edificios y vestigios de su pasado que merecen una visita. La propia estación histórica, pese a su estado de deterioro, sigue siendo un elemento destacado del lugar por su arquitectura singular.

"El edificio de la estación supone un modelo intermedio entre las de primer y segundo orden (Gijón y Oviedo respectivamente) y las de cuarta categoría o inferior (el resto). El edificio es un bloque prismático de planta y piso con puertas y ventanas dispuestas simétricamente, con unas dimensiones de 20,5 por 8,5 metros. Se destaca que sigue el modelo de estación de Francis Thompson, uno de los grandes arquitectos ferroviarios ingleses de la primera generación, cuya influencia se refleja en Villabona, que responde al modelo de inmueble de planta y piso ejecutado en ladrillo rojo combinado con esquinales y cornisas en sillar", destaca el informe sobre el patrimonio de este lugar.

"La actuación más destacada en relación con la estación de Villabona fue la colocación de una marquesina que protege sus cuatro fachadas, rasgo que no se repite en ninguna estación asturiana, intervención esta que se puede datar en la segunda década del siglo XX. A comienzos del XX se construyó también un edificio para cantina, un pabellón de retretes y una estafeta de correos, elementos que han ido desapareciendo con el tiempo", añade el citado expediente, impulsado ya hace unos años, en 2009.

Un tren, entrando en la estación de Villabona, en una imagen de archivo.

Un tren, entrando en la estación de Villabona, en una imagen de archivo. / P. T.

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