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Llanera es arte

Candela Guerrero hace de la danza una herramienta de transformación

La llanerense lidera en Lugo el proyecto Mar de Violetas , donde hay baile y colaboración y se intenta construir una sociedad mejor

En primera fila, por la izquierda, Álvaro Blanco, la profesora de danza Déborah Blanco, Mara Suárez, Candela Guerrero y Ana Belén López-Cedrón. Detrás, un grupo de bailarinas. | L. P.

En primera fila, por la izquierda, Álvaro Blanco, la profesora de danza Déborah Blanco, Mara Suárez, Candela Guerrero y Ana Belén López-Cedrón. Detrás, un grupo de bailarinas. | L. P.

Luján Palacios

Luján Palacios

Lugo de Llanera

La danza como transformadora de la vida y la sociedad, como herramienta transversal con la que dialogar desde el cuerpo y para el mundo. Suena abstracto, pero de la mano del proyecto que lidera la llanerense Candela Guerrero esta idea se hace realidad desde hace un año en Lugo. Educadora social, profesora de danza, luchadora incansable por los derechos de los más desfavorecidos del planeta, la joven cuenta con un currículum extenso que la ha llevado a países como la India, con proyectos de desarrollo de todo tipo, siempre centrada en el baile y la expresión corporal. Tras muchos años al frente del colectivo La Caracola de Corvera, ha vuelto a casa para ponerse al frente del centro Mar de Violetas, un espacio en Lugo en el que conviven el deporte, la danza y las actividades de colectivos de mujeres y jóvenes para tejer una sociedad mejor entre todos.

"Este es un centro en el que confluyen iniciativas de diversos ámbitos, desde el cuidado y el bienestar hasta el arte, que es una forma de conseguir lo mismo tal y como nosotros lo planteamos", explica. Lo que antes se llamaba Lucus Fitness se ha reconvertido en un gran espacio con cabida para muchas expresiones artísticas, en el que Candela se ha hecho cargo de la escuela de danza para poner en marcha con esos mimbres varios proyectos sociales y culturales.

Llevan ya un año en marcha y por el camino han sumado, además de a la parte deportiva, de la que se hace cargo Ana Belén López-Cedrón, a la asociación Llanera Joven, capitaneada en esta nueva etapa por Álvaro Blanco; al colectivo femenino La Mar de Violetas, que se ha especializado en cuestiones como la danza social, y al colectivo Étimos Danza, que trabaja en el mismo campo, investigando en asuntos como la memoria histórica, la salud mental o la ecología para diseñar e interpretar piezas con las que interpelar al público, todo de la mano de Mara Suárez.

Se trata de desarrollar proyectos de calado social. "No estamos hablando de ir a bailar con presos, que es lo que la gente tiende a pensar de forma simplista; nuestro trabajo se basa en un proceso para reflexionar desde el cuerpo a la sociedad, para ayudar a crecer como personas", explica Candela Guerrero. "Crear un entorno amable de vecinos a los que hay que cuidar", añade. Y, para ello, ha decidido usar el arte como herramienta y forma de expresión, como vehículo para transmitir un mensaje de integración y cuidado que "también tiene un resultado estético muy bonito" cada vez que se suben al escenario, asegura.

Su enfoque desde el centro Mar de Violetas comprende numerosos campos de trabajo ya en marcha, como el programa de impulso a mujeres artistas de todos los campos. Literatura, música, artes gráficas, danza, arquitectura o cine tienen cabida en Lugo de Llanera para crecer y darse a conocer, con invitadas que imparten talleres a grupos de jóvenes y ayudan a visibilizar a las mujeres creadoras.

También están preparando un festival de danza por el entorno rural de Llanera, que tendrá lugar el próximo verano, y trabajan en un proyecto de recuperación de la obra artística sobre la memoria histórica que se estrenará en febrero. A ello suman la intención de crear un laboratorio de danza social para sistematizar la metodología. También seguirán impulsando intercambios artísticos como el que llevaron a cabo con la compañía de danza de la cubana Rosario Cárdenas. "La internacionalización nos interesa mucho", asegura Guerrero.

"Queremos construir un conocimiento artístico común y generar reflexión", resume la llanerense, que tiene por delante todo un mar de oportunidades, pintado en violeta y lleno de danza.

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