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La cena de ganaderos de Llanera resalta el compromiso con el campo

La reunión, en un conocido restaurante del concejo, deja claro que la ganadería es pasado, presente y futuro en la zona, a pesar de las dificultades

VÍDEO: Así fue la cena de ganaderos organizada por el Ayuntamiento de Llanera

Pablo Solares

R. S.

La cena de ganaderos de Llanera no es un evento aislado ni un festejo improvisado: es la culminación de una tradición que acompaña, desde hace décadas, al Concurso-Exposición Regional de Ganado Vacuno, una de las citas ganaderas más emblemáticas del calendario asturiano. Cada agosto, tras varios días de actividad frenética en el recinto ferial —con las calificaciones de razas, las exhibición de manejo de rebaños con perros border collie, el arrastre de bueyes y el trasiego constante de reses y expositores—, los protagonistas del certamen se han sentado juntos para celebrar una cena que no solo cierra un evento, sino que reafirma la identidad ganadera del concejo. Desde hace varia ediciones el Ayuntamiento celebra la cena una vez pasado el certamen, para poder disfrutarla más a fondo y con más tranquilidad.

Espacio de unión, gratitud y trabajo compartido

La alcaldesa de Llanera, Eva María Pérez, participo por primera vez como regidora, aunque ya tuvo ocasión de compartir con los ganaderos este acontecimiento en otras ocasiones. "Esta es una cena que se hace anualmente, es una tradición; se trata de juntar a ganaderos y ganaderas que participan en el concurso que tenemos en agosto. Siempre los llamamos y pasamos una noche especial con ellos cenando", aseguró la alcaldesa, que departió con todos los asistentes. "Este año, de nuevo, el encuentro sirvió para reforzar la cohesión de un sector que en Llanera es pasado, presente y también futuro. Es un gusto ver la unión y la fuerza del sector; saben que pueden contar con nosotros", resaltó la alcaldesa. El concejal de Ganadería, David del Pozo, participó por primera vez como miembro del gobierno local: "me estreno en esta cena; en estos últimos años he estado ahí con vosotros, trabajando codo a codo. Es un momento para confraternizar, aportar ideas de cara al año que viene, tanto para las ferias de San Isidro como para el concurso de ganado", señaló. "Mantendremos la esencia, pero habrá pequeños cambios que espero que gusten a los participantes", indicó.

Retos del sector: sanidad, calidad y relevo generacional

La cena, además de celebración, es también un foro informal donde se intercambian impresiones sobre el presente y el futuro de la ganadería. Eliseo López, director técnico de los certámenes ganaderos de Llanera, con amplia experiencia a sus espaldas, lo explicaba con claridad: "El certamen hay que intentar mejorarlo, afianzarlo, sobre todo en la raza frisona. Es complicado tener un certamen de calidad. Estamos pendientes de la situación sanitaria para organizar la feria y el concurso el año que viene", aseguró. El relevo generacional —o su falta— fue otro tema recurrente. El ganadero Guillermo Fernández de Dios alertaba: "Hay que diferenciar entre ganadería de carne y de leche. Aquí el problema es la leche: la media de edad es alta y hay pocos jóvenes".

Aun así, voces como la de la joven ganadera Rocío Díaz aportaron una nota de esperanza: "El relevo generacional es prometedor. Los que seguimos con esto somos unos valientes. Es verdad que la situación económica parece mejorar, aunque siempre aparece algún problema, sea una enfermedad o la fauna salvaje". Y para muestra, un botón: Cristina Reguera, Noa Díaz y Marta Reguera, explicaron sus estrechos vínculos con el oficio: "Desde pequeñas nos llamaron la atención los animales. En casa tenemos ganado y nos gusta cuidarlo", indicaron.

Cena de ganaderos en Llanera.

Cena de ganaderos en Llanera. / Pablo Solares

Una tradición valorada y agradecida por quienes la viven

Entre los asistentes, la sensación general era de aprecio por el gesto del Ayuntamiento y el valor simbólico del encuentro. La ganadera Violeta Garrido lo resumía con sencillez: "me parece muy bien; nos reunimos todos y nos gusta venir". Para el ganadero Joaquín Díaz, la importancia es doble: "El Ayuntamiento siempre tuvo el detalle de invitarnos a esta cena. Es un momento para estar juntos y cambiar impresiones". Elías Prado, otro de los ganaderos asistentes, valoraba especialmente que la cena ya no coincida directamente con los días de concurso: "Antes se hacía cuando el certamen, pero estabas cansado y sin ganas. Ahora puedes ver a los compañeros con más tranquilidad". Incluso los veteranos destacaron el papel institucional. José Manuel Rodríguez lo expresaba así: "El Ayuntamiento se está portando muy bien; hace la cena y hace todo lo que puede por los ganaderos".

Un homenaje a medio siglo de historia

La edición de este año tuvo un significado especial: el certamen celebró el pasado mes de agosto 50 años desde su origen, nacido —como recuerdan los mayores del lugar— "en las fiestas de San Cucao, entre gaitas, empanadas y sidra bien echada", cuando un grupo de ganaderos decidió organizar un concurso para mostrar el potencial del concejo. De hecho, este año, en la clausura se rindió homenaje a los fundadores, con un emocionado recuerdo a nombres clave como Pocholo, Moreno, Enrique Ca Xuan, Roxu La Parte, Pepín de la Quinta y Violeta la de Rabada. José Herminio Suárez, descendiente de una de las familias pioneras, evocó aquella etapa: "había más ilusión que medios. Lo hacían todo ellos: cargaban la madera, la traían en tractores, montaban las cuadras y los corrales a pico y pala. Con ganas, sobran las excusas". Durante el acto se entregaron placas conmemorativas a fundadores y descendientes, entre ellos Ernesto de Casa Casillas, David y José de Casa Lau, Elías de Casa Alberto, Pablo de Casa Xuan, Ángel Iglesias, Miguel del Truébano y la propia Violeta la de Rabada. Sin duda, la tradición continúa.

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