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La biblioteca del IES de Llanera, un oasis de cultura "lleno de amor": los secretos de un servicio educativo con premio nacional

El centro cuenta con un fondo documental de más de 6.000 libros y ha conseguido despertar la pasión por la lectura entre los alumnos: "Aporta más que los videojuegos"

Alumnos y profesores, en la biblioteca del IES de Llanera, con algunas de sus obras favoritas

Alumnos y profesores, en la biblioteca del IES de Llanera, con algunas de sus obras favoritas / Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Posada de Llanera

Hay espacios que trascienden la función original para la que fueron creados y acaban convirtiéndose en lugares más grandes y mejores. Es el caso de la biblioteca del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) de Llanera. Más allá de ser una habitación llena de libros ha acabado convertida en el corazón del centro. Un aula desde el que se bombea conocimiento y entretenimiento, pero que es también punto de encuentro y acogida, refugio y rincón con permiso para soñar.

La responsable de la biblioteca, Raquel Friera, llegó al centro en un momento crítico. En el curso de la pandemia, de las ventanas abiertas con un tiempo helador, de la mascarilla hasta los ojos y la distancia social, del reposo obligatorio de los libros entre un uso y otro.Y a pesar, o quizás gracias a tantas dificultades, el espacio de lectura del centro cogió un impulso que los ha llevado a lo más alto, a conseguir ser el único distinguido en Asturias en el año 2024 por el Ministerio de Educación gracias al plan de lectura desarrollado entre sus paredes.

"La lectura no es un acto solitario sino todo lo contrario: leemos porque queremos compartir, vivir otras vidas y otras historias y ponerlas en común hasta hacerlas nuestras", explica Friera con entusiasmo. Y eso es lo que la profesora trata de poner en práctica cada día con la colaboración de un grupo de docentes que se han sumado gustosos a la iniciativa y a unos alumnos que "son un amor", enfatiza. Chavales en edad de explotar al máximo las nuevas tecnologías que, en cambio, eligen pasar los recreos en la biblioteca escogiendo entre las últimas novedades, buceando entre libros de papel hasta dar con aquella lectura de fantasía, policiaca, de misterio o, incluso, visitar los grandes clásicos de la literatura universal, muy del gusto de alumnos como Sergio Almodóvar, que ha descubierto que lo que los grandes autores de siempre narran "nunca pasa de moda", porque se trata de "las pulsiones del ser humano, que siguen siendo las mismas".

Toman la palabra muchos alumnos para defender que ellos prefieren palpar las letras, repasarlas sobre las hojas una y otra vez, porque "qué puede ofrecerte un videojuego que no te ofrezca un libro. Te aporta mucho más leer en papel que en un móvil o en una tablet" apunta Marcos Noval. Él también es uno de los voluntarios que echan un cable a los profesores ordenando, registrando préstamos y nuevas llegadas a la biblioteca. "Aquí tenemos todo lo que nos gusta, el instituto siempre está incorporando novedades, lo más vendido y todo lo que sugerimos, aquí estamos muy agusto y nos encanta echar una mano", resumen alumnas como Lucía Soto, Irene Pérez y Lucía Rueda, que aunque están en segundo de Bachillerato y el acceso a la Universidad acecha, siempre sacan tiempo para leer.

Los estudiantes también se deshacen en halagos hacia Raquel Friera, porque "es una profe que aunque la asignatura no te guste demasiado, te motiva y hace que acabes interesándote". Un fervor por los libros que la docente cultivó previamente en el sector editorial, con trabajos en una importante librería de Barcelona y muchos "San Jordi" llenos de anécodotas, y que ha acabado explotando en todo su espendor en Llanera.

Raquel Friera, con la mesa de novedades del centro

Raquel Friera, con la mesa de novedades del centro / Luján Palacios

"Cuando llegué en el curso de 2020, la biblioteca en realidad era un espacio que estaba cerrado, se utilizaba como aula de lectura de clase, y los recreos eran momentos de trabajo, de tareas y de mucho silencio. De alguna manera, dimos la vuelta a eso y aquel año, con todas las limitaciones, activamos de nuevo el préstamo y comenzamos a hacer pequeñas actividades con la biblioteca abierta todos los días. Mi compañera Eva Navia me ayudó mucho, como el resto de profesores en la actualidad", sostiene Friera. Y lo hace con la satisfacción de haber conseguido uno de sus principales objetivos: "Crear comunidad, que los alumnos se sientan acogidos, y también los profesores, pues tenemos un club de lectura entre nosotros en el que quedamos algunas tardes para comentar libros y compartir lecturas".

De aquel primer puñado de actividades que se organizaron durante el covid han pasado a tener una apretada agenda con citas todos los meses, para todos los gustos y con todos los géneros, siempre bajo varias premisas básicas: "un modelo de gestión basado en el trabajo en equipo, la innovación pedagógica y el compromiso con el concejo". Si de algo se trata es de abrir la mirada y la mente de los alumnos "de forma inclusiva, respetando capacidades, ritmos y contextos de cada uno", para que el acceso a la cultura sea motivo de gozo en un espacio de relación, crecimiento y comunidad.

Crecimiento del sector

En la bibliotea se lee de todo, se cultiva el interés por los clásicos, se aborda la poesía, se montan mesas temáticas o con las últimas novedades para llamar la atención de los jóvenes lectores. Desde las aulas se habla sobre los libros, se ahonda en el pasado y se mira hacia el futuro. Todo ello en un contexto en el que "el sector del libro está experimentando un crecimiento robusto: el español es el quinto mercado europeo que más ha crecido, y sobre todo entre lectores jóvenes", relata Raquel Friera.

En el IES de Llanera los alumnos pueden encontrar los libros más vendidos del año pasado: la saga Empíreo, Los Chicos de Tommen y las obras de Eloy Moreno. Y cada mes pueden sumarse a actividades como talleres creativos, recitales poéticos, meas redondas, celebración de efemérides, encuentros literarios, cuentacuentos, clubes de lectura o fiestas lectoras, con actividades de "micrófono abierto" en las que los chavales hablan sobre sus lecturas.

Tienen dónde escoger. El fondo del centro se compone de 6.497 entradas de libros, 17 publicaciones periódicas, 51 vídeos, 96 productos electrónicos y 7 títulos cartográficos. En lo que va de curso se han realizado 272 préstamos, mas los que se hacen en las aulas para las lecturas guiadas. Este mes Emily Dickinson será la protagonista de un recital poético. En breve, tendrá lugar la semana cultural del centro, en la que la biblioteca volverá a ser un pulmón para llenar de oxígeno las mentes de los más jóvenes.

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Es un espacio que "está construido con mucho amor", asevera su responsable. Una anécdota. La biblioteca está llena de flores hechas a mano con materiales reciclados y son obra de la abuela de la propia Raquel, Teresa, recientemente fallecida a los 95 años. Un ejempo, de nuevo, de cómo la cultura y las letras traspasan en Llanera paredes, fronteras y mundos.

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