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El enclave arqueológico logra su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC)

Llanera celebra el reconocimiento de Lucus Asturum: "Se abre una etapa que afrontamos con ilusión y el compromiso de nuevas campañas de excavación"

"Durante más de diez años se trabajado de manera rigurosa y profesional en el yacimiento", señala el gobierno local, que destaca también la oportunidad para la promoción turística del concejo

Los tesoros del Lucus Asturum, al descubierto

Lucía Rodríguez / Amor Domínguez

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Lugo de Llanera

La declaración del yacimiento de Lucus Asturum como Bien de Interés Cultural (BIC) "es fruto del trabajo serio y responsable que se ha venido realizando durante años para proteger y reivindicar el patrimonio de Llanera". Es la valoración que realiza el gobierno municipal llanerense, que muestra su "profunda satisfacción por un reconocimiento que llevábamos mucho tiempo esperando" y que abre nuevas expectativas para seguir profundizando en el conocimiento de un espacio que en los últimos años se ha revelado como uno de los grandes centros arqueológicos de Asturias. Supondrá también, destacan los responsables municipales, el punto de partida de una etapa de mayor difusión de los hallazgos y contribuirá a la promoción turística del concejo.

"Nuestro objetivo es aprovechar su enorme valor histórico y patrimonial, para ponerlo en valor como elemento de identidad y recurso cultural del concejo, pero siempre desde una gestión responsable que garantice su conservación. La declaración garantiza la protección del yacimiento y supone una gran oportunidad desde el punto de vista de promoción turística de Llanera", destacaron desde el gobierno municipal, que también ha querido subrayar el papel de quienes han sido fundamentales en su evolución. Entre ellos, citan a la arqueóloga Esperanza Martín y a todos los equipos de diferentes ámbitos "que durante más de diez años han trabajado de manera rigurosa y profesional en el yacimiento".

También menciona el Ayuntamiento la destacable "colaboración de los vecinos del entorno, cuya buena disposición siempre ha favorecido el desarrollo de las sucesivas campañas de excavaciones", impulsadas en sus primeros años por el municipio, que apostó durante varios años por el yacimiento con fondos propios, en solitario, hasta que finalmente el Principado se sumó a las investigaciones. La declaración BIC llega en un momento en que la Administración autonómica ha confirmado nuevas campañas en colaboración con Llanera.

"Se abre ahora una nueva etapa de trabajo que afrontamos con ilusión y con el compromiso de seguir invirtiendo en nuevas campañas de excavación, fundamentales para continuar profundizando en el conocimiento, protección y difusión de Lucus Asturum", destacó ayer el gobierno municipal tras conocerse la noticia de la decisión del pleno del Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias aprobando la declaración como BIC.

El yacimiento llanerense, situado en La Ería de La Castañera, constituye un emplazamiento clave para comprender la ocupación del área central de Asturias durante las épocas romana y medieval. Según destaca Patrimonio, los restos documentados en este entorno suponen un testimonio fundamental de ese poblamiento y permiten identificar el lugar como un vicus viarii, es decir, una aglomeración secundaria de carácter disperso, al menos entre los siglos II y III d.C.

Campañas arqueológicas

Las campañas arqueológicas desarrolladas hasta la fecha han permitido identificar dos edificaciones principales. Una de ellas corresponde a un complejo de carácter termal, definido como una gran estructura de unos 50 metros de longitud y hasta 15 de anchura, con una superficie interior que supera los 800 metros cuadrados. El edificio cuenta con siete estancias y los materiales recuperados durante la excavación sitúan su uso entre finales del siglo I o comienzos del II d.C. y el siglo IV d.C.

El segundo edificio documentado es un espacio residencial. Se trata de un conjunto habitacional formado por varias estancias, lo que permite identificarlo como una vivienda con un patio y pozo. Desde el punto de vista cronológico, la ocupación de esta casa se prolongó durante al menos dos o tres siglos, con una continuidad que alcanza, como mínimo, el siglo IV, según detalla Patrimonio.

Calzado, anillos y cuentas de abalorios

Especial relevancia presenta el pozo de agua asociado a esta vivienda. Patrimonio subraya que los elementos del brocal fueron arrojados de manera intencionada a su interior, y su excavación ha proporcionado un conjunto de materiales de gran interés, entre los que destacan restos orgánicos en un estado de conservación excepcional. Entre ellos se han identificado fragmentos de calzado de cuero, piezas de madera y restos de poda.

Entre los hallazgos más singulares recuperados del pozo figura una suela de zapato romana de unos dos mil años de antigüedad, decorada, un detalle poco habitual en este tipo de piezas. Junto a ella aparecieron un anillo, cuentas de abalorios, varios vasos y jarras, además de abundantes restos de madera y numerosas muestras de fauna y flora.

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