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Esperanza Martín, arqueóloga: "Lucus Asturum está en la primera división de los yacimientos y por fin tiene un escudo protector legal"

La declaración del enclave de Llanera como Bien de Interés Cultural abre nuevas vías para la investigación y la difusión de los hallazgos, destaca la que ha sido directora de todas las campañas de los últimos años

Esperanza Martín, en una de las campañas en Lucus Asturum, en una imagen de archivo.

Esperanza Martín, en una de las campañas en Lucus Asturum, en una imagen de archivo. / L. P.

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Lugo de Llanera

La declaración de Lucus Asturum como Bien de Interés Cultural (BIC) coloca al enclave de Llanera "en esa primera división de los yacimientos arqueológicos dentro del patrimonio". En pocas palabras, este sería un modo de explicar qué supone este reconocimiento, resume Esperanza Martín, arqueóloga al frente de todas las campañas de los últimos años. "Para nosotros significa, por fin, que tiene un escudo protector legal que realmente protege el yacimiento de cualquier tipo de destrozo, de todos estos que ha venido sufriendo a lo largo de su historia".

Martín destaca que la declaración reconoce la entidad y el valor del yacimiento, donde se han localidado importantísimos hallazgos de época romana y medieval, y se refiere también a las puertas que abre para el futuro de la investigación y la promoción del enclave.

Nuevas expectativas de investigación y difusión

"Desde un punto de vista práctico y económico, evidentemente esto facilita de manera notable la puesta en valor del yacimiento para que la ciudadanía pueda acudir a conocerlo", indica, apuntando también a que este reconocimiento abre nuevas puertas para ayudas en las campañas y también "para la puesta en valor de los espacios en el futuro".

Martín,en el laboratorio, con piezas extraídas del yacimiento de Lucus Asturum.

Martín,en el laboratorio, con piezas extraídas del yacimiento de Lucus Asturum. / Sara Arias

Martín ha estado al frente de todas las campañas desarrolladas en el yacimiento desde que el Ayuntamiento de Llanera comenzó a apostar por él bajo mandato del anterior alcalde socialista, Gerardo Sanz. Los primeros años en solitario, con fondos propios municipales, ya que la Administración autonómica se sumó recientemente.

En 2025 se acometió la séptima campaña a cargo de Martín, con un presupuesto de 28.000 euros, de los que 10.000 euros correspondieron a una subvención procedente del Gobierno del Principado. La consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, ha mantenido numerosos contactos también con el actual gobierno de Llanera, que preside la socialista Eva María Pérez, para abordar el impulso al yacimiento y esta declaración como BIC como un yacimiento que está llamado a seguir aportando luz sobre un etapa de la historia de Asturias que ya ha ayudado a reconstruir con los hallazgos hasta la fecha.

Esperanza Martín, Eva Pérez, Juan Manuel Rodríguez y Gerardo Sanz, en una imagen de 2022. Rodríguez es el dueño de la finca de Lucus Asturum, que cede cada año para las investigaciones.

Esperanza Martín, Eva Pérez, Juan Manuel Rodríguez y Gerardo Sanz, en una imagen de 2022. Rodríguez es el dueño de la finca de Lucus Asturum, que cede cada año para las investigaciones. / A. Ll.

El yacimiento de Lucus Asturum se localiza en La Ería de La Castañera y es, tal y como lo ha definido el Consejo de Patrimonio del Principado, un emplazamiento clave para comprender la ocupación del área central de Asturias durante las épocas romana y medieval. Los restos documentados suponen un testimonio fundamental de ese poblamiento y permiten identificar el lugar como un vicus viarii, es decir, una aglomeración secundaria de carácter disperso, al menos entre los siglos II y III d.C.

Dos edificaciones principales

Las campañas arqueológicas han permitido identificar dos edificaciones principales. Una es un complejo de carácter termal, con siete estancias, y los materiales recuperados durante la excavación sitúan su uso entre finales del siglo I o comienzos del II d.C. y el siglo IV d.C. Otro es un espacio residencial, una vivienda con patio y pozo y se estima que la ocupación de esta casa se prolongó durante al menos dos o tres siglos, con una continuidad que alcanza, como mínimo, el siglo IV.

Entre los hallazgos más singulares recuperados del pozo, figura una suela de zapato romana de unos dos mil años de antigüedad, decorada, un detalle poco habitual en este tipo de piezas. Junto a ella aparecieron un anillo, cuentas de abalorios, varios vasos y jarras, además de abundantes restos de madera y numerosas muestras de fauna y flora.

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