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Cientos de moteros recuerdan a Chechu Prado, el amigo "al que todos querían"

Aficionados de toda España se juntaron para honrar al vecino de Llanera, fallecido en un accidente en Posada, con una ruta hasta el Cabo Peñas

Cerca de 400 moteros en la marcha en homenaje a Chechu, fallecido hace 15 días en Llanera

Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Lugones (Siero)/ Posada de Llanera

Si la amistad y el cariño se midieran en centímetros cúbicos, la carretera se quedó pequeña este sábado en el homenaje de la comunidad motera al llanerense José Manuel Prado, "Chechu", fallecido en un accidente en Posada de Llanera el pasado día 15.

Cerca de 400 aficionados se dieron cita en Lugones para salir a hacer kilómetros, como a él le hubiera gustado, en una ruta llena de emoción hasta el Cabo Peñas. Un recorrido que el propio Chechu hacía con frecuencia y que era especial para él, con llegada a un enclave que se convirtió a mediodía en espacio de respeto y más de una lágrima, durante el minuto de silencio que le dedicaron sus amigos al pie del acantilado.

Muchos, muchísimos. Porque si fueron cientos los moteros que partieron desde el bar AJ de Lugones, punto de parada obligada de Chechu antes de cada excursión sobre dos ruedas, no fueron menos los que se dirigieron directamente al Cabo Peñas. "No podíamos meter a más gente en la carretera desde Lugones", explicaba haciendo un esfuerzo por hablar Luis Miguel Revuelta, presidente del Club Tridente 111 del que Chechu Prado era tesorero.

"Era una persona muy querida en el mundo de la moto, nadie que lo conociera tenía nada malo que decir de él, y la prueba está en toda la gente que ha venido a este homenaje", apuntaba Revuelta antes de emprender una ruta que pasó en solemne comitiva por Posada de Llanera, por el punto en el que el vecino perdió la vida en un trágico accidente. "Era el alma de todo, siempre con una sonrisa y un chiste, iba a todas las concentraciones y le quería todo el mundo, era mi apoyo en todo", abundaba Luis Miguel Revuelta entre lágrimas. Entre los amigos, muchos llegados de fuera de Asturias: de Valencia, Cáceres, Madrid, Cantabria o Galicia y con el recuerdo en la distancia de un grupo de Portugal que no pudo asistir.

Sí lo hicieron la pequeña Zoe Gómez, abanderada de Moteros España Redes Sociales por Cantabria junto con su madre Ana Pellón, por la amistad que las unía a Chechu. O Paloma García, desde Cáceres, vicepresidenta del mismo club. "Era el abanderado en Asturias, siempre asistió a todo lo que preparamos, teníamos que estar aquí", indicaba con tristeza.

Como Miguel Fernández, amigo desde la adolescencia y junto a quien se empezó a aficionar a las motos. "Le probé la primera moto que se compró; era un tipo franco, muy social, que atendía a su afición, la familia y el trabajo y llegaba a gente muy variada: esta cantidad de personas lo demuestran", subrayaba junto a su moto,en la que partió con un ramo de florescomo homenaje. Para que la huella de Chechu sea imborrable.

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