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"Somos una gran familia que crece y se fortalece con cada generación": el emocionante discurso de la cena del 50.º aniversario del colegio Lugo de Llanera

Docentes, alumnos y trabajadores de distintas épocas se dieron cita para celebrar la historia de un centro que "trasciende los muros y ladrillos para convertirse en comunidad educativa"

Imágenes de la celebración. En la foto superior derecha, la directora del colegio, durante su intervención.

Imágenes de la celebración. En la foto superior derecha, la directora del colegio, durante su intervención. / A. P.

Paula Tamargo

Paula Tamargo

San Cucao (Llanera)

Emoción a raudales en la cena del 50.º aniversario de colegio público Lugo de Llanera, celebrada anoche en el Peña Mea con la asistencia de más de dos centenares de personas. La ocasión lo merecía y estas bodas de oro contaron con la presencia de docentes, familias, trabajadores, antiguos alumnos o autoridades para festejar la ya larga y además fructífera trayectoria de un centro que "trasciende los muros y ladrillos para convertirse en comunidad educativa, un organismo vivo que respira a través de sus personas", destacó la directora Alejandra Pelayo.

La idea de una "gran familia", de la construcción de una comunidad en torno al colegio, centró el discurso de Pelayo, que recordó a quienes a lo largo de muchos años han ido contribuyendo a edificar su historia. "Nuestras paredes guardan historias maravillosas, pero lo que realmente las sustenta, es el eco de las lecciones y risas que se ha mantenido a lo largo de estas cinco décadas (...) En este viaje de medio siglo, el alma del centro ha sido su profesorado. Los docentes de antes, aquellos maestros y maestras que, con tiza y una vocación inquebrantable, inaugurasteis estas aulas", indicó.

Los que abrieron la senda

Citó también a los enfermeros, psicólogos, terapeutas, animadores, decoradores, instructores, estilistas, mediadores de ahora, "que recogéis ese legado para formar a los ciudadanos y ciudadanas del futuro con nuevas herramientas pero con la misma pasión de siempre". "Unos abristeis la senda y otros la ensancháis; pero todos compartís el mismo compromiso: creer en el potencial de cada niño y niña de nuestro municipio", reflexionó.

No faltó la mención al personal de cocina, administración, mantenimiento o al equipo de limpieza. Ni tampoco a la Asociación de Familias. "Gracias por ser nuestro motor auxiliar, por organizar, proponer y por ser ese puente necesario entre el aula y las familias. Vuestra implicación es el mejor ejemplo de que la educación es una tarea compartida", señaló.

Vivencias y protagonistas

Agradeció asimismo la implicación del Ayuntamiento de Llanera por su apoyo y "esa apuesta por ayudar en el día a día, que es lo que hace comunidad". La alcaldesa, Eva María Pérez, y la edil de Educación, Montse Alonso, estuvieron presentes en el acto, por parte del gobierno municipal.

La regidora acudió en su papel institucional, pero también como exalumna, pues estudió en el centro. De su experiencia en las aulas habló durante su intervención, con anécdotas de su época y un discurso entrañable y con notas de humor que arrancó el aplauso de los presentes. Subrayó la labor de los profesores y recordó la importancia de la escuela pública, entre otras cosas.

La alcaldesa destacó que "cuando uno mira atrás se da cuenta de que un colegio no solo enseña asignaturas, enseña algo mucho más importante: aprendimos a convivir, a esforzarnos, a trabajar en equipo y a respetar a los demás". "Personalmente estoy muy orgullosa de haber crecido en el cole de Lugo, orgullosa de mi infancia y de mi primera adolescencia entre esas aulas y pasillos, y orgullosa de haber elegido el mismo colegio para mis hijos, que han podido formarse en la mismas aulas que yo", señaló Eva María Pérez.

La alcaldesa de Llanera, Eva María Pérez, durante su intervención en la cena del aniversario.

La alcaldesa de Llanera, Eva María Pérez, durante su intervención en la cena del aniversario. / LNE

La intervención de la regidora estuvo plagada de anécdotas. "Cuando pienso en aquellos años recuerdo la ilusión que le poníamos a todo, los festivales de Navidad, la preparación del escenario, aquello era una auténtica obra de ingeniería", comentó divertida. "O la revista Niebla: eso no era una revista escolar, era periodismo de guerrilla y maquetación artesanal, la de grapas que habremos gastado allí... O las excursiones míticas, como la visita a la Coca-Cola o aquel viaje de estudios que nos marcó", añadió.

Tuvo recuerdos para los que fueron y son parte de la comunidad educativa del centro, enfatizó sobre todo el valor de la educación pública y el apoyo que puede dar a colegios como el de Lugo de Llanera desde su actual cargo como alcaldesa. "La escuela pública es uno de los pilares de cualquier sociedad, dentro de las aulas todos somos simplemente alumnos y alumnas con las mismas oportunidades para aprender, crecer y soñar", señaló.

Invitó a los actuales estudiantes a disfrutar de esta etapa, "aprovechad cada oportunidad, cada profesor y profesora, cada actividad y cada amistad que nace aquí, porque algún día miraréis atrás, como lo hacemos hoy muchos de nosotros y entenderéis lo importante que es el cole de Lugo en vuestra vida".

La labor de las familias

"Profes, gracias por marcar nuestras vidas, por vuestra paciencia infinita y por hacer del colegio de Lugo un referente", señaló Pérez, que quiso también incidir en la labor de las familias. A ellas les agradeció que aporten "lo más valioso" y el hecho de "traernos cada mañana lo más sagrado que tenéis, vuestros hijos e hijas, para que los cuidemos y los veamos crecer".

"Este colegio lleva cincuenta años formando personas, cincuenta años llenos de historias, de aprendizajes, de esfuerzo y de éxito. No lo dudéis, Llanera es el mejor lugar del mundo para hacerse mayor", concluyó la alcaldesa deseando además un feliz aniversario a toda la comunidad educativa.

También asistió el portavoz municipal del PP, presidente de los populares llanerenses y diputado nacional Silverio Argüelles, exalumno del colegio. Destacó el medio siglo de vida de "un lugar que no solo forma parte de mi vida, sino también de la de mi familia: allí estudié yo, también mi mujer, y nuestros hijos". Incidió en que el acto fue un "día de recuerdos, de reencuentros con compañeros y compañeras, también con algunos de nuestros profesores, de esos que dejan huella para siempre".

"Porque si algo quedó claro es que este colegio no solo ha enseñado materiasha formado personas. Y eso es lo que realmente importa. Pero también fue un día con un punto de emoción más profunda. Porque hubo ausencias. Profesores que ya no están, alumnos que se fueron demasiado pronto. A ellos también les pertenece este aniversario. A ellos también va este homenaje. 50 años después, el legado sigue vivo en cada uno de nosotros", indicó Argüelles.

Selfi de Silverio Argüelles, con el grupo de la generación de su esposa en el colegio.

Selfi de Silverio Argüelles, con el grupo de la generación de su esposa en el colegio. / LNE

En el acto, además de a la alcaldesa, Eva María Pérez se dio la palabra a dos personas cuyo protagonismo en la historia del colegio es indiscutible, destacó la directora. Una, Juventina López Fernández, "Cuqui", una de las profesoras que inauguraron el centro hace medio siglo. Otra, Rosario González Carreño, "Charo", que llevó "el timón de esta casa cuando cumplimos nuestros primeros 25 años". "Escuchar las vivencias de ambas es, en realidad, escucharnos a nosotros mismos", señaló Alejandra Pelayo para darles paso.

Lee íntegro el discurso de la directora del colegio público Lugo de Llanera, Alejandra Pelayo

"Estimadas autoridades, Sra. Alcaldesa y miembros de la Corporación municipal de Llanera, antiguas directoras y directores, algún inspector a día de hoy, docentes, familias y antiguos alumnos y alumnas.

Es un honor estar aquí hoy ante todos vosotros celebrando las bodas de oro de nuestro colegio, el CP de Lugo de Llanera. Un colegio que trasciende los muros y ladrillos para convertirse en comunidad educativa, un organismo vivo que respira a través de sus personas. Nuestras paredes guardan historias maravillosas, pero lo que realmente las sustenta, es el eco de las lecciones y risas que se ha mantenido a lo largo de estas cinco décadas.

Hoy, ese eco tiene un matiz especial, pues vemos con emoción, que entre nosotros se encuentran alumnos y alumnas que recordaréis con nostalgia los libros, los nervios antes de un examen y a aquellos profesores y profesoras que más que lecciones os dieron herramientas para la vida. Y resulta aún más conmovedor, ver a compañeros y compañeras, que habéis vuelto al colegio acompañados de vuestros hijos e hijas para enseñar en las mismas aulas donde aprendisteis. Ese círculo que se cierra es la prueba más firme de que somos una gran familia que crece y se fortalece generación tras generación.

En este viaje de medio siglo, el alma del centro ha sido su profesorado. Los docentes de antes, aquellos maestros y maestras que, con tiza y una vocación inquebrantable, inaugurasteis estas aulas.

Y los docentes, enfermeros, psicólogos, terapeutas, animadores, decoradores, instructores, estilistas, mediadores de ahora, que recogéis ese legado para formar a los ciudadanos y ciudadanas del futuro con nuevas herramientas pero con la misma pasión de siempre. Unos abristeis la senda y otros la ensancháis; pero todos compartís el mismo compromiso: creer en el potencial de cada niño y niña de nuestro municipio.

Y qué decir de ese “motor invisible” que hace que el engranaje sea perfecto día tras día. Me refiero, por supuesto:

Al personal de cocina: que, durante estos años, no solo ha alimentado a nuestro alumnado, sino el ánimo de nuestra comunidad con ese aroma a hogar que cada día inunda los pasillos.

Al equipo de limpieza: que con vuestro esfuerzo incansable hacéis que cada mañana el centro luzca impecable, seguro y acogedor.

Al personal de administración: que, con rostro amable, recibís a las familias y desenredáis con paciencia infinita la excesiva burocracia diaria.

Al personal de mantenimiento, esas manos incansables que lo arregláis todo, todo y todo y que, con vuestra disposición constante, habéis hecho que, tras 50 años, este edificio siga en pie.

Y, por supuesto, nada de esto tendría sentido sin nuestra Asociación de Familias. Gracias por ser nuestro motor auxiliar, por organizar, proponer y por ser ese puente necesario entre el aula y las familias. Vuestra implicación es el mejor ejemplo de que la educación es una tarea compartida. Gracias por creer en este proyecto y remar siempre en beneficio de la comunidad.

No quisiera concluir mi intervención sin mencionar al Ayuntamiento de Llanera, al que agradecemos especialmente su implicación enriqueciendo nuestra oferta educativa y facilitándonos esos servicios de conciliación tan vitales para nuestras familias. Esa apuesta por ayudar en el día a día es lo que hace comunidad.

Y no hay mejor forma de honrar estos 50 años que dando voz a quienes habéis escrito páginas muy importantes de nuestra historia. Tengo el gran honor de invitar a este atril a dos mujeres que son pilares de nuestra memoria viva:

En primer lugar, a Juventina López Fernández (Cuqui): Una de las profesoras que inauguraron este centro hace medio siglo. Ella conoció estas paredes cuando aún olían a pintura fresca y estrenó las primeras pizarras. Su presencia hoy aquí es el puente que nos une con nuestros orígenes.

A continuación, recibiremos a Rosario González Carreño (Charo): Quien llevó el timón de esta casa cuando cumplimos nuestros primeros 25 años. Ella sabe mejor que nadie lo que significa custodiar este legado y mantener viva la llama de nuestra identidad. Escuchar las vivencias de ambas es, en realidad, escucharnos a nosotros mismos.

Y, finalmente, para clausurar este acto institucional de nuestras bodas de oro, contaremos con las palabras de nuestra Alcaldesa, cuya presencia hoy aquí reafirma el compromiso de nuestro municipio con la educación.

Qué sigamos escribiendo juntos la historia del CP Lugo de Llanera.

¡Muchísimas gracias a todos y feliz 50 aniversario!"

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