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La notaría de Llanera estrena ubicación en Posada: "Hacemos un trabajo muy variado, la gente cada vez recurre más a nosotros"

Martyna Walicka Nowak, polaca de nacimiento y residente en España desde los dos años, destaca cómo la percepción de su profesión ha ido cambiando con el tiempo: "nuestra misión es ayudar a la gente"

Martyna Walicka Nowak, a la puerta de la notaría de Posada de Llanera

Martyna Walicka Nowak, a la puerta de la notaría de Posada de Llanera / Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Posada de Llanera

La única notaría del concejo de Llanera ha iniciado una nueva etapa tras su traslado a un local a pie de calle en Posada, en la Avenida de Oviedo. La decisión, impulsada por su titular, Martyna Walicka Nowak, responde principalmente a la necesidad de mejorar la accesibilidad y adaptar el servicio a las necesidades actuales de los vecinos. Hasta ahora, la oficina se encontraba ubicada en un piso frente al cuartel de la Guardia Civil, una localización que, aunque operativa, presentaba dificultades para personas mayores o con movilidad reducida, además de problemas de aparcamiento. El nuevo emplazamiento elimina estas barreras y facilita gestiones rápidas. «El nuevo local facilita mucho el acceso a los clientes y agiliza trámites», explica la notaria.

Llanera cuenta con una única notaría desde hace décadas, una circunstancia que «todavía hoy resulta desconocida para algunos vecinos», reconoce la titular, y aún cuando mantiene un papel clave como garante de la seguridad jurídica en el municipio.

Martyna Walicka nacida en Polonia, llegó con su familia a Valladolid con dos años. Y hace trece aterrizó en Belmonte, porque siempre tuvo claro junto con su marido que «queríamos venir a Asturias». En su primer destino, plenamente rural, y después en la notaría de Salas, vivió una experiencia que recuerda «con mucho cariño», porque «la acogida fue maravillosa y abundan las anécdotas, desde la gente que no se esperaba que una chica fuera la notaria, creyendo que se iban a encontrar un señor calvo con barriga, hasta los que me traían cajas de huevos y kiwis», cuenta entre risas.

Reto profesional

Llegó a Llanera en septiembre de 2020 en un cambio que «supuso un reto profesional». Porque la actividad de la notaría refleja la propia diversidad del concejo: una combinación de entorno rural con un importante tejido empresarial ligado a polígonos industriales y al parque tecnológico. Esta dualidad se traduce en un volumen de trabajo variado que incluye compraventas, hipotecas, testamentos y trámites mercantiles, como la constitución de sociedades o acuerdos empresariales. Y sin olvidar otras tareas como la atención a la prisión asturiana: uno de los servicios que presta a los reclusos es fundamentalmente el de la tramitación de poderes.

En los últimos años, además, ha cobrado especial relevancia la regularización de fincas. «Expedientes de dominio, excesos de cabida o discrepancias catastrales son frecuentes en una zona donde muchas propiedades arrastran problemas históricos», enumera Walicka. A ello se suma «un cambio progresivo en la mentalidad de los ciudadanos. Cada vez más personas buscan dejar sus asuntos en orden y evitar complicaciones futuras», destaca la profesional. En este contexto, insiste en la importancia del testamento: «es fundamental para facilitar los trámites a los herederos», subraya, al tiempo que reconoce que aún persisten ciertos prejuicios en torno a este documento.

También se observan cambios en el ámbito matrimonial, porque aunque el régimen de gananciales sigue siendo mayoritario, aumenta el número de parejas que optan por la separación de bienes mediante capitulaciones. «No es una cuestión de desconfianza, sino de organización», recalca.

Transformación digital

La digitalización ha transformado igualmente el trabajo notarial. La tramitación telemática ha agilizado procesos y ha introducido nuevas posibilidades, como la firma por videoconferencia en determinados casos. Sin embargo, este avance también ha incrementado la carga administrativa, ya que tras cada firma es necesario remitir documentación a múltiples organismos.

Pese a ello, Walicka descarta que la tecnología pueda sustituir la función notarial. «Nosotros verificamos la capacidad de las personas, nos aseguramos de que entienden lo que firman y garantizamos la legalidad», afirma, reivindicando el componente humano de la profesión.

Porque en su equipo, compuesto por cinco mujeres, «lo que más nos importa es ayudar a la gente», afirma. Y «de hecho hay ocasiones en las que sólo con escuchar a los clientes ya se van satisfechos; es una profesión en la que se puede hacer mucho bien».

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