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Salvador Ondó vence en el Concurso de Escanciadores de Llanera, en el que revalidó el título local Rubén Campa: "Presta ganar en casa"

El parque Cuno Corquera acogió la animada competición para buscar al mejor echador de sidra de Asturias en el marco de las celebraciones de San Isidro

Rubén Campa revalida su título local en el Concurso de Escanciadores de Llanera, en el que se proclamó campeón Salvador Ondó

Sara Arias

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En Llanera no hay quien eche la sidra como Rubén Campa, de la sidrería "La Bolera" de Lugo. El hostelero venció por quinta vez consecutiva en la división local del Concurso de Escanciadores que acogió este sábado el parque Cuno Corquera de Posada por San Isidro. El pentacampeón se ha proclamado ganador en las cinco ocasiones que el concejo ha acogido este certamen que, en la categoría general, se llevó Salvador Ondó, de la sidrería "Tierra Astur" de Oviedo, seguido por Wilkin Aquiles y Jorge Vargas, ambos de "La montera picona" de Gijón.

"Presta mucho ganar en casa, es el quinto año seguido que lo consigo y estoy muy contento, los rivales cada año son más fuertes y hay gente nueva local, presta mucho que haya alguno más local", señaló Campa al final de la entrega de premios. En la categoría circunscrita a Llanera la plata fue para Adrián Paredes de la sidrería "La Llera", de Posada, y el bronce para Sandra Martínez, escanciadora de "El Gallineru", de Pruvia.

El pentacampeón local disfrutó mucho de ganar en casa, "el sitio donde empecé yo a echar sidra en los concursos", recordó. Aunque el joven hostelero lamentó no poder acudir siempre a las pruebas del Concurso de Escanciadores debido a que tiene problemas para "encontrar gente que me cubra". Con todo, se marchó feliz con el quinto trofeo que consigue en las manos.

El Concurso de Escanciadores fue dirigido por Lorena Alonso, quien precisó a los asistentes los detalles de la puntuación, como el tiempo de escanciado, que debe situarse en torno a los 70 segundos desde que comienza a salir la sidra y hasta que el echador apoya el vaso y la botella en la mesa. Fue, de hecho, uno de los aspectos más regulares a lo largo de la competición: "No es nada fácil llegar a lo justo", apuntó Alonso.

También señaló que la medida óptima del culín son 100 mililitros, que la sidra debe romper en el vaso, que no sobre sidra y que en la evaluación del estilo los jueces se fijan en la muñeca, la posición del vaso, así como la composición corporal general y la mirada. El jurado estuvo formado por los campeones Juan Carlos Iglesias, Susana Ovín, Aladino Ardura y Nicolás Expósito, así como Míriam García anotando las puntuaciones de una prueba en la que la concentración es la clave para no fallar.

Y cada escanciador tiene su propio método antes de subir al escenario, desde estar en silencio y con la mirada fija a realizar diversos estiramientos o practicar la postura para echar la sidra. Sin duda, los ánimos de familiares y amigos también ayudaban a los competidores, llegados desde distintas sidrerías de la región. En ese sentido, el certamen premió también al mejor establecimiento en una categoría por equipos, que se llevó "La montera picona" de Gijón.

El Concurso de Escanciadores también se reconoció el esfuerzo de los más jóvenes en la categoría sub25, en la que resultó ganadora Isabella Padrón, de la sidrería "El Chaflán" de Gijón. El segundo puesto fue para Alejandra Castellanos, de "Los portales de Jaminón", en Siero, y en tercera posición quedó Leo Santacruz, de "La montera picona". Tres promesas del escanciado que demostraron su buen hacer en el concurso, como Padrón, que alcanzó la sexta plaza de la clasificación general.

En la entrega de premios, con el tradicional escanciado y brindis de los primeros clasificados, estuvieron las autoridades locales, con la alcaldesa, Eva María Pérez, a la cabeza y los concejales José Antonio González y Susana García, quienes entregaron los trofeos y dotaciones económicas a los ganadores de la edición, que llenó de ambiente la carpa de San Isidro para animar a la élite del escanciado asturiano.

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