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Entrevista | Rubén Campa Cinco veces campeón de escanciado en el certamen local de San Isidro en Llanera

Rubén Campa, cinco veces ganador del concurso local de escanciadores de Llanera: "La gente cree que cualquiera vale para camarero y no es así"

"Cuando me piden una sidra fría me chirría un poco, porque esta bebida tiene que estar simplemente fresca"

Rubén Campa, con sus cinco premios

Rubén Campa, con sus cinco premios

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Luján Palacios

Luján Palacios

Lugo de Llanera

Rubén Campa, de la sidrería “La Bolera” de Lugo de Llanera, volvió a demostrar el pasado fin de semana su dominio en el Concurso de Escanciadores de San Isidro, celebrado en el parque Cuno Corquera de Posada de Llanera. El hostelero se proclamó vencedor por quinta vez consecutiva en la división local del certamen, convirtiéndose en campeón en las cinco ediciones celebradas hasta la fecha en el concejo. Pese a la experiencia acumulada tras más de una década en los campeonatos, asegura que los nervios siguen apareciendo cada vez que se enfrenta al jurado.

¿Sigue sintiendo nervios cuando se pone delante del jurado?

Sí, la verdad es que sí. Antes de llegar no me suelo poner nervioso, pero es entrar en la carpa, ver el escenario, a los compañeros y ya te entra el nervio. Empiezan las dudas: a ver si me queda sobrante, si no me va a llegar la sidra para los seis culetes... En el fondo, yo creo que todos nos ponemos nerviosos, unos más y otros menos.

¿Qué tiene de especial ganar el San Isidro?

Mucho, porque es el concurso que se hace en Llanera, que es de donde soy yo de toda la vida. Además, fue el primer concurso al que fui. En 2015 un concejal de aquella época insistió mucho para que me apuntara. Yo no quería, precisamente por los nervios, pero al final fui, quedé tercero y ya me picó el gusanillo. Desde entonces empecé a apuntarme a más concursos y ya no paré.

Cinco victorias en cinco ediciones. ¿Lo valora más por ser en casa?

Sí, claro. Ganar siempre presta, pero este tiene algo especial porque es en tu concejo y porque fue el primero al que me presenté. Tiene un valor sentimental.

¿En qué hay que fijarse para lograr el culete perfecto?

Lo primero es tener la sidra a una buena temperatura, entre 11 y 12 grados, fresca, que no fría. A mí cuando me piden una sidra fría me chirría un poco, porque la sidra tiene que estar fresca. Luego está la postura: el brazo bien estirado, el vaso centrado en el cuerpo, no moverlo y no machacar la sidra. Es importante que rompa bien al borde del vaso y usar un vaso fino. Después ya cada uno tiene sus truquillos. Yo me fijo mucho en el sonido del vaso al llenarse.

¿Falta profesionalidad en el sector hostelero y en el escanciado?

Ese es un tema complicado. A veces sí falta profesionalidad porque hay gente que piensa que para ser camarero vale cualquiera y no es así, sobre todo para estar de cara al público. En el escanciado ves de todo: hay sidrerías donde lo hacen muy bien, gracias también a compañeros que forman a gente y hacen cursos, y otros sitios donde bueno, lo hacen como pueden.

¿De dónde viene su afición por el escanciado?

Más que afición, al principio fue trabajo. Empecé con 17 años y llevo más de veinte trabajando en la barra de La Bolera, donde siempre se escanció sidra. Vas perfeccionando y al final te acaba gustando. Sí que me gusta mucho echar sidra y que la gente disfrute de un culín bien escanciado y eso es lo que me ha ido motivando con el paso del tiempo a mejorar y a ir a los concursos.

¿Hay rivalidad entre bastidores en los concursos?

Yo no la veo en realidad. Al contrario, hice muchísimos amigos dentro del gremio. Nos juntamos todos, con parejas, hijos y demás, y hacemos muy buen ambiente. Rivalidad como tal, yo no la noto, aunque luego cada uno da lo mejor de sí mismo en cada concurso.

¿El cliente valora que una sidra esté bien escanciada?

Por supuesto que sí. Aquí en el bar tengo gente que viene precisamente porque sabe que trato bien la sidra y la escancio como debe ser. Hay clientes que siguen incluso cómo voy en el campeonato o a qué concursos me presento. Viene gente de Gijón y de Oviedo a tomar una sidra aquí porque saben que aquí se echa bien, así que la gente sí entiende y valora que las cosasa se hagan con profesionalidad.

¿Qué consejo daría a quien empieza en este mundo?

Que lo haga tranquilo y practique mucho. Siempre va a haber alguien diciéndote cómo hacerlo, pero la postura tiene que ser cómoda, relajada, el vaso al centro del cuerpo, el brazo bien estirado y calma. Sobre todo, mucha práctica y ganas de hacerlo bien.

La cultura sidrera asturiana ya es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¿Cómo puede ayudar eso al escanciado?

Creo que puede ayudar mucho a dar formación. Que se hagan cursos de escanciado, visitas a llagares, hablar con la gente antigua que lleva toda la vida en esto, y que se transmita más el conocimiento de la sidra y cómo se trata es algo importante que se debe afrontar, ahora con más motivo si cabe.

¿Hay cantera entre los más jóvenes?

Sí, yo creo que sí. En los últimos años hay categorías sub-25 y vienen chavales nuevos con bastante nivel. Además, sidra se sigue vendiendo mucho y cada vez más; es algo muy de Asturias y hay que seguir cuidándolo. Y cada vez se apuntan más chicas, que es algo también de valorar tanto en los concursos de escanciadores como en la propia hostelería.

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