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Llanera afina su mejor melodía en la Escuela de Música, que se acerca a los 300 alumnos: "Con trabajo, constancia y dedicación se puede tocar un instrumento”

El centro mantiene abierto hasta el día 19 el plazo de formalización de matrícula para el próximo curso, con plazas disponibles para trece asignaturas

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Pablo Antuña

Pablo Antuña

Posada de Llanera

En las aulas de la Escuela Municipal de Música de Llanera, donde cerca de 280 alumnos cursan trece asignaturas a nivel individual y en grupos, hay espacio para todos. Desde los más jóvenes y que llevan una larga trayectoria, como Malia Álvarez, que a sus 15 años acumula once entre el piano o el saxofón, hasta debutantes veteranos en edad, como Roberto Fernández, que a sus 63 años cumple el "sueño" de aprender a tocar el acordeón. “Con trabajo, constancia y dedicación se puede llegar a tocar un instrumento”, comenta Fernández, vecino de Oviedo, que aprovechó su jubilación para aprender a tocar un instrumento que siempre le gustó. "Antes, no tenía tiempo, pero he notado grandes avances en estos dos años gracias al gran apoyo de los profesores, porque cuando llegué no conocía ni las teclas ni las notas", resalta.

Hasta el día 19 de este mes está abierta la matrícula para el nuevo curso, que se iniciará en septiembre. Las plazas que se ofertan son acordeón (cromático y diatónico), bajo eléctrico, canto (clásico y moderno), clarinete, conjunto coral (hasta doce años), flauta, guitarra (clásica y eléctrica), lenguaje musical, música y movimiento, percusión y batería, piano, saxofón y teclado.

"Se trata de animar, principalmente, a niños y niñas para que puedan estar en contacto con la música, porque es lo más enriquecedor. Que puedan crecer sabiendo lo que es el lenguaje musical y algún instrumento", comenta Antonio de Luis Solar, coordinador de Cultura de Llanera. "Cada vez tenemos más adultos, ya que, aunque insistimos en la infancia, la escuela está abierta a todas las edades”, prosigue, antes de ensalzar una escuela que considera "referencia en Asturias, con profesores de dilatada experiencia, y que se encuentra muy a mano para todos vecinos".

Esfuerzo

Fundada en 1995, la escuela cuenta con nueve profesores en la actualidad, muchos de ellos rondando ya las tres décadas de experiencia en Llanera. “Nunca se cerró la puerta a nadie, todo depende del esfuerzo”, comenta Alfonso Vega, docente de clarinete, bajo eléctrico y lenguaje musical. "Está claro que no todo el mundo puede llegar a ejercer a un nivel profesional, pero sí puede aprender a tocar un instrumento. Luego, ya dependerá de las cualidades o de si se tiene un oído más duro, pero también más educable”, señala el profesor.

Clases con alumnos de la Escuela de Música de Llanera

Pablo Antuña

Uno de los alumnos de Vega es Sergio Fuente, que se ha estrenado este año con el bajo eléctrico. “Soy un melómano, me apunté a tocarlo y nunca imaginé que iba a tener esta progresión, el año que viene repetiré matrícula”, afirma. Y bromea, justo antes de interpretar una pieza, señalando el motivo que le llevó a iniciar esta aventura: “Con la crisis de los cuarenta años me compré una moto y, ahora, con la de los cincuenta empecé a tocar la guitarra”.

Nociones básicas

Noelia Méndez, profesora de acordeón, transmite durante un ensayo con Roberto Fernández el tirón que tiene este instrumento entre los alumnos. "Puede parecer de otra época, pero tiene buena acogida y es actual”, cuenta. A su lado, Agustín Cobo, docente de piano y teclado moderno, enfatiza en la conjunción y conexión en las clases con los alumnos. "Con unas cuantas nociones básicas se aprende sin problema, es un reparto al 50 por ciento, los profesores somos el motor y los alumnos el motivo", sostiene.

Abril García, a sus catorce años, lleva tres tocando el piano. Le acompaña en una de sus clases Elisa Limeres, una de las profesoras que se incorporaron hace poco. "Para mí la clave para aprender no es pegarse atracones, sino la frecuencia y la constancia, tocar siempre un poco", resalta la profesora antes de referirse al encanto que tuvo y mantiene el piano. "Es el instrumento que más ámbitos toca junto al arpa. Trabajas la psicomotricidad, es polifacético porque puedes interpretar todo tipo de estilo, y tiene un gran repertorio”.

Los instrumentos de viento también tienen mucho tirón, y como explica el profesor Baldomero Gutiérrez, ofrecen beneficios saludables. “Hay gente que viene aquí por el asma, porque permite trabajar mucho la capacidad pulmonar y la respiración”, relata, en una de sus clases con la joven Malia Álvarez, que quiere dedicar su futuro profesional a la música, y hasta se plantea dejar de jugar al fútbol en la Unión Deportiva Llanera para poder ensayar más con el saxofón.

En otro rincón de la Escuela de Música, con aislamiento doble para el ruido, Javier González lleva cinco años ensayando con la batería. “Antes tocaba el acordeón y lo de ahora me llena mucho”, coment, en compañía de su profesor, Leo Duarte. "Es un instrumento muy completo que obliga a trabajar mucho la coordinación", añade.

Aunque la gran mayoría de clases son individuales, también hay grupos que preparan piezas y que han afrontado la actuación final de despedida de un curso muy intenso, como los que se han completado en las últimas tres décadas en la Escuela de Música de Llanera.

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