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Tiempo de rutas en Llanera: naturaleza pura en una caminata de cinco kilómetros para descubrir el paraje más sorprendente del concejo

Aparcamiento para dejar el coche sin problemas, área recreativa para comer a la vuelta, un trayecto sin dificultades y una paisaje que nunca defrauda

La ruta de Los Covarones, en vídeo: esto es lo que verás en la senda que lleva a uno de los tesoros naturales de Llanera

P. T.

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

Agüera (Llanera)

Un trayecto de poco más de cinco kilómetros a pie, sin dificultades, apto para familias y un premio al final del camino de ida: el paisaje kárstico de los Covarones del río Tuernes. Es la ruta más popular de Llanera y también la que más sorprende a quien la hace por primera vez, por lo inesperado de una paraje singular donde los haya, cuya belleza lo hace único. El concejo cuenta con una extensa zona rural llena de rincones de los que disfrutar y este es uno de ellos, un imprescindible.

En pleno corazón de Asturias, llegar a Llanera no tiene misterio. Desde Posada se toma la AS-240 en dirección a San Cucao. Se atraviesa esta localidad, unos cinco kilómetros en línea recta, superando un restaurante llamado "Parrilla Cañal" y cogiendo el desvío hacia Brañes (LL-6), a la izquierda. Después se sigue hacia Agüera hasta encontrar, también a la izquierda, el área recreativa de Los Covarones. Al fondo hay espacio para dejar el vehículo con tranquilidad y comenzar la caminata.

Hay que subir en paralelo al área recreativa y cruzar la carretera para comenzar, pero todo está perfectamente señalizado con numerosos paneles, algunos relativos al tipo de árboles que tenemos a la vista, la mayoría castaños y robles.

Algunas zonas del sendero son abiertas y otras discurren bajo arboledas que en determinados puntos se juntan en las copas formando una especie de túneles naturales llenos de encanto. El camino es siempre en recto. No hay que hacer ningún giro excepto en los lugares específicamente señalizados: solo ocurrirá en dos ocasiones y veremos claramente el hito con la flecha que nos señala la dirección.

La parte final del camino hacia Los Covarones tiene bajadas pronunciadas y en algunos puntos hay que fijar bien los pies en el suelo. Llegar hasta el lugar que es fin de trayecto y en el que hallaremos el río y su paisaje de rocas lleva apenas media hora, aunque todo depende del ritmo del paso.

Una vez en los covarones, se ve una primera cueva natural, el "Refugio de la Nora". Más allá, en línea recta, están señalizados los restos de un molino de agua del que solo quedan unos muros. Al fondo, otra cueva, en este caso, bajo la que discurre el río.

Pero sin duda, la vista más espectacular es la de la gran roca erosionada por el agua que parece una especie de puerta gigante. El paisaje de piedra, agua, árboles y abundante hiedra, junto al sonido del discurrir del cauce, convierten el espacio en un paraje de belleza inesperada.

El regreso, por el camino de la ida, nos devuelve al área recreativa, donde se puede parar a comer o simplemente a descansar un rato.

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