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La bienal de arte y gastronomía de Casa Consuelo se pone en marcha con novedades: consulta todas las bases

El prestigioso certamen, con sede en Otur, mantiene el Premio "Jesús Villa Pastur" honorífico y destina un fondo de 15.000 euros para la adquisición de obras, seleccionadas por entidades colaboradoras

La bienal de arte y gastronomía de Casa Consuelo se pone en marcha con novedades

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Otur (Valdés)

La bienal de Casa Consuelo de Otur, el certamen de arte más singular del Occidente por su formato, vuelve este año. De la mano del restaurante homónimo que hicieron grande los hermanos Álvaro, José Ramón y Roberto García (los tres ya fallecidos), la organización ha presentado ya el armazón de todo: las bases.

Este 2026 se introduce una novedad que no se percibe a simple vista entre los cuadros colgados en las paredes, sino en el propio armazón del certamen: unas bases que consolidan un modelo más definido, más consciente de su papel dentro del circuito artístico.

Orlando Pérez, observa el cuadro de Rodolfo Pico, artista treviense fallecido.

Orlando Pérez, observa el cuadro de Rodolfo Pico, artista treviense fallecido. / Ana M. Serrano

La XIX edición abre sus puertas a artistas de cualquier nacionalidad mayores de edad, reafirmando su vocación abierta, pero también fija límites que hablan de su madurez, tal y como explica el portavoz de la familia promotora, Orlando Pérez, el artífice que la cita tenga la promoción que se merece.

Cada participante podrá presentar una única obra, inédita y no premiada previamente, dentro de un marco que sigue apostando por la libertad temática, aunque acota lo material: obras bidimensionales (pintura, fotografía, dibujo u obra gráfica) realizadas en soporte definitivo y con un tamaño que no supere los 100 centímetros en su dimensión mayor.

Atención: prohibido el cristal

Incluso el modo de protección está regulado, prohibiendo el uso de cristal en favor de materiales irrompibles, una decisión, dice Pérez, que remite directamente al carácter práctico de un certamen donde las obras no habitan únicamente salas neutras, sino espacios vivos.

Hay, sin embargo, un elemento que define especialmente esta edición y que marca la diferencia con muchas otras convocatorias: la exigencia de que cada obra llegue acompañada de una valoración económica, una decisión que quedará en manos del artista. El máximo: 3.000 euros. Este detalle, aparentemente administrativo, revela la verdadera naturaleza de la bienal: "Aquí no solo se premia, también se adquiere".

Uno de los rincones de Casa Consuelo, decorado con obras de arte de la bienal.

Uno de los rincones de Casa Consuelo, decorado con obras de arte de la bienal. / Ana M. Serrano

El histórico Premio "Jesús Villa Pastur", por su parte, mantiene su carácter honorífico, sin dotación económica directa, mientras que el peso real recae en un fondo de adquisición de 15.000 euros aportado por entidades colaboradoras, que seleccionarán obras hasta completar esa cantidad.

Este año al patrocinio del Ayuntamiento de Valdés, Caja Rural de Asturias, Maderas Ventorro y Astilleros Armón se añaden las colaboraciones de los ayuntamientos de Oviedo, Gijón y Salas. "No se puede pedir más", dice Orlando Pérez, consciente de que este es el mejor homenaje de las personas que impulsaron el certamen.

Hasta el 24 de mayo

El recorrido de las obras seleccionadas también refuerza esa identidad híbrida: antes de integrarse en el universo cotidiano del restaurante, formarán parte de exposiciones en salas municipales vinculadas a las instituciones colaboradoras, "trazando un itinerario que conecta lo institucional con lo íntimo".

Después, regresan a Casa Consuelo, donde dejan de ser piezas de exposición para convertirse en compañía de quienes comen en sus históricos salones. Se convierten, todos, en un homenaje a los tres hermanos que levantaron este imperio de la gastronomía, todos tristemente fallecidos.

Obras de arte en el famoso restaurante de Otur.

Obras de arte en el famoso restaurante de Otur. / Ana M. Serrano

El calendario fija el cierre de la convocatoria el 24 de mayo, aunque la organización se reserva la posibilidad de ampliarlo, y las bases no esquivan las condiciones reales del circuito artístico: los gastos de envío corren a cargo del artista, no existe seguro por parte de la organización y las obras deberán ser retiradas en plazo si no resultan seleccionadas o adquiridas, bajo el riesgo de quedar fuera de su control.

Lejos de restar atractivo, esta transparencia sitúa la bienal en un terreno honesto, donde la cercanía convive con la exigencia.

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