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Arriba el telón: el cine Goya de Luarca abrirá este año como gran auditorio municipal tras casi dos décadas de espera

La puesta de largo del centro cultural se enmarca en un momento de intensa actividad inversora municipal, que permitirá al concejo contar con un espacio cultural disponible los 365 días del año

Estado actual del cine Goya, en la avenida Nicanor del Campo, más conocida como La Fuente.

Estado actual del cine Goya, en la avenida Nicanor del Campo, más conocida como La Fuente. / Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

El cine Goya volverá a Luarca este año. No como funcionaba antaño, pero sí como edificio municipal, algo por lo que se espera desde hace décadas. Tras una tediosa tramitación, obras, cambios en el proyecto, parones e incluso derribos, verá la luz "más pronto que tarde", asegura el alcalde, Óscar Pérez, y lo hará con una vocación distinta, "adaptada a los tiempos y a las necesidades de un concejo que llevaba años reclamando un espacio cultural a la altura de su actividad".

El antiguo cine, que pasó a ser patrimonio en 2007, dejará atrás su uso exclusivo como sala de proyección para transformarse en un gran auditorio municipal, concebido como punto de encuentro permanente para la vida cultural de Valdés. El objetivo es claro: que el Goya esté plenamente operativo a lo largo de 2026.

Las obras avanzan "de manera correcta", aunque no ajenas a las incertidumbres del contexto internacional. El encarecimiento de materiales y el aumento de costes derivados de la energía, con subidas que han superado el 30% en algunos sectores, obligan a mirar cada fase con cautela. "Todo puede acabar repercutiendo, incluso el transporte de materiales", advierte el regidor, consciente de que el equilibrio entre plazos y presupuesto sigue siendo delicado.

Un salto "cualitativo"

Pero más allá de los condicionantes, el proyecto dibuja un salto "cualitativo" para Luarca. El nuevo Goya contará con un auditorio de unas 200 butacas, tres salas de exposiciones y espacios polivalentes destinados a actividades diversas. Habrá también zona infantil, un espacio de inspiración Montessori y un elemento clave en la reorganización cultural del municipio: la nueva sede de la Biblioteca Municipal, que se trasladará íntegramente al edificio desde el Palacio de los Marqueses de Ferrera.

Este traslado no es menor. Supone, en palabras del propio alcalde, "eliminar barreras arquitectónicas tanto en el acceso como en el interior, algo que en la ubicación actual resulta prácticamente imposible por las limitaciones patrimoniales del inmueble". El Goya, en cambio, nace con la accesibilidad como principio, y con la intención de ofrecer "mejores condiciones tanto a usuarios como a profesionales".

Otra imagen del edificio, en su estado actual.

Otra imagen del edificio, en su estado actual. / Ana M. Serrano

La filosofía de uso también marca diferencias. "El centro estará abierto al conjunto del tejido asociativo local sin tasas económicas", informa Pérez. Coros, bandas, colectivos culturales o cualquier entidad del concejo podrán hacer uso de las instalaciones, "siempre bajo una necesaria coordinación de horarios". "Como en un polideportivo, habrá que organizar los espacios, pero el acceso será libre para la sociedad valdesana", resume el Alcalde.

No competir con otros equipamentos

En ese planteamiento reside una de las claves del proyecto: no competir con los equipamientos existentes, sino complementarlos. El Conservatorio seguirá cumpliendo su función educativa, con actividad lectiva durante la semana, mientras que el Goya aspira a convertirse en ese espacio cultural continuo que hasta ahora faltaba, disponible "los 365 días del año y preparado para acoger desde proyecciones y exposiciones hasta congresos o eventos de mayor duración".

La apertura del Goya forma parte, además, de un momento de intensa actividad inversora en el concejo, con varios proyectos en marcha de manera simultánea. De ahí la prudencia del equipo de gobierno, que apuesta por "cerrar etapas antes de abrir nuevas líneas de actuación". Una vez culminada esta intervención, el foco podrá desplazarse hacia otros espacios municipales, como la actual Casa de Cultura, cuyo futuro se estudia ya entre posibles ampliaciones de uso o nuevas funciones. Podrá convertirse en albergue de peregrinos si lo permite Patrimonio.

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