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La procesión del Cristo Resucitado en Luarca se mantiene gracias al compromiso de unos pocos y a una procesión adaptada

La impulsora, Marioli Álvarez, destaca que la incorporación de este recorrido responde a "una promesa cumplida" y a la necesidad de "completar el sentido de la Semana Santa", a pesar de no tener el arraigo de otros actos

Un momento de la procesión del Cristo Resucitado.

Un momento de la procesión del Cristo Resucitado. / Raúl García

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

La noche de la Vigilia Pascual volvió a iluminar la iglesia parroquial de Luarca con uno de los momentos más esperados de la Semana Santa: la salida del Cristo Resucitado. Este año, más que solemnidad, la procesión posterior dejó una imagen tan humana como improvisada, marcada "por el cansancio y la falta de manos".

Fueron principalmente mujeres, muchas de ellas procedentes de la intensa jornada anterior, quienes asumieron el peso de sacar adelante la procesión. Algunas llegaban directamente del coro, otras arrastraban el esfuerzo acumulado de días de celebraciones. "Estábamos cansadas", reconocían entre risas resignadas, en una noche en la que no sobraban voluntarios.

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WhatsApp Image 2026 04 04 at 23.51.23 (2) / Raúl García

La falta de participación se hizo evidente desde el inicio. Nadie parecía dispuesto a colocarse la túnica para acompañar al Cristo, y varios vecinos terminaron sumándose sin indumentaria, vestidos de calle, para evitar que la procesión se quedara sin salir. El resultado fue, según algunos asistentes, un reflejo de la realidad de una tradición que se mantiene gracias al compromiso "de unos pocos".

Un recorrido corto y fiel

El recorrido se mantuvo fiel a la costumbre: salida desde la iglesia, descenso por la calle que rodea el río Negro y regreso por Párroco Camino. Un itinerario conocido que, pese a las dificultades, volvió a cumplirse.

Uno de los cambios más visibles llegó en la forma de portar la imagen. Si antes el Cristo Resucitado se llevaba al hombro con gran esfuerzo por su peso, desde el año pasado se traslada sobre ruedas, facilitando el trabajo de quienes lo acompañan. "Era muy pesado", recordó Marioli Álvarez, miembro de la junta parroquial y directora de Cáritas, una de las voces implicadas en mantener viva la tradición.

Imagen de grupo de las personas que hicieron posible la procesión.

Imagen de grupo de las personas que hicieron posible la procesión. / Raúl García

La presencia masculina, escasa en otros momentos de esta, en realidad, joven procesión, apareció esta vez vinculada precisamente al manejo de la estructura con ruedas, una adaptación práctica que ha cambiado la dinámica de la procesión.

Desde el año 2010

La salida del Cristo Resucitado no siempre formó parte de las celebraciones locales. Fue a partir de 2010, gracias al párroco Roberto Peña Cueli que autorizó la compra de la imagen, cuando se recuperó esta tradición. Hasta entonces, en Luarca predominaba la representación de la muerte de Cristo, pero no su resurrección. La incorporación de esta imagen respondió, según recuerda Álvarez, a "una promesa cumplida y a la necesidad de completar el sentido de la Semana Santa". "Cristo no solo murió, también resucitó", repite Marioli Álvarez, quien defiende la continuidad de esta procesión, aunque reconoce que aún no cuenta con el arraigo de otros actos.

Así, entre el cansancio, la improvisación y el compromiso de quienes no fallan, el Cristo Resucitado volvió a recorrer las calles de Luarca. Puede que no fuera la procesión "más ordenada ni la más vistosa", pero sí una de las más sinceras por el compromiso de los que la hicieron posible.

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