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Luis Gabriel Suárez, portavoz de Avatur: "Valdés es una gran opción para el turista; tenemos buen clima, buena gastronomía y un entorno privilegiado"

"Nos preocupa el crecimiento de las viviendas vacacionales y turísticas y lo que exigimos es que las reglas del juego sean las mismas que para nosotros"

Luis Suárez en Trevías.

Luis Suárez en Trevías. / T. Cascudo

Trevías (Valdés)

Luis Gabriel Suárez (Gijón, 1970) es la cara visible de la Asociación Valdesana de Turismo Rural (Avatur), un colectivo que nació para agrupar a los empresarios del sector y potenciar turísticamente el concejo. Primero como presidente y ahora como vicepresidente y portavoz del colectivo, Suárez defiende la necesidad de profesionalizar la gestión de los establecimientos y pide igualdad de condiciones para los alojamientos rurales y las viviendas vacacionales (VV) o vivienda de uso turístico (VUT). El valdesano, que regenta junto a su mujer unos apartamentos rurales en la localidad de Gamones, es también vocal del Clúster de Empresarios de Turismo Rural de Asturias y un férreo defensor del potencial del Occidente.

-¿Cómo está Avatur?

-Somos unos cuarenta socios, pero no están todos los alojamientos del concejo. Es importante que la gente se asocie, pero cuesta convencerles. En general, cuesta que la gente se involucre y lograrlo conlleva hacer campañas de captación, hablar con mucha gente... Es un trabajo extra que lleva mucho tiempo y no llegamos a todo.

-¿En qué momento está el sector en Valdés?

-La oferta está creciendo, pero tanto entre los que son alojamientos rurales como en viviendas vacacionales. El problema del sector no es el número, que creo que hay cabida para todos, el problema son las condiciones del juego. Las viviendas vacacionales no juegan con las mismas reglas y es lo que exigimos. El propietario de una casa de aldea tiene que estar dado de alta en autónomos, cobra IVA y tiene unos condicionantes muy estrictos. Competimos con el vecino de Madrid que tiene una vivienda en el concejo, cuya gestión deja en manos de una inmobiliaria para que la alquile. Ese dinero ni repercute en la zona, ni ayuda al medio rural. Es una actividad económica, pero no está declarada como tal y eso es injusto y una competencia desleal. Por no hablar del problema de la falta de vivienda para la gente que quiere trabajar y vivir en Valdés. Por otro lado, se pierde la profesionalidad, que ya es algo difícil en el propio sector del turismo rural. Yo digo que hay cabida para todo el mundo, pero con las mismas reglas.

-¿Ha perdido la esencia el turismo rural?

-No, pero se olvida que nacimos como un agente dinamizador de la zona rural, una actividad que enriquecía la zona y las viviendas vacacionales lo desvirtúan. A la vez, esta situación y los difíciles requisitos para entrar hace que haya menos emprendedores que apuesten por el turismo rural. Por ejemplo, en esta zona ya no se dan ayudas Leader para la nueva construcción de alojamientos rurales, solo para rehabilitación. Amparan la decisión en la especulación y el crecimiento de la oferta, pero la oferta donde más ha crecido es en VV y VUT. Y luego está el problema del relevo generacional.

-Explíquese.

-Pues que hay muchos alojamientos que han quedado desfasados por falta de relevo. Siguen en manos de los emprendedores que los pusieron en marcha hace varias décadas, pero son mayores y no han dado el salto que exigen las nuevas tecnologías. Eso hace que se pierda la profesionalización.

-En todo caso, los datos dicen que Asturias está de moda y que cada vez llegan más visitantes ¿Se nota en Valdés?

-Este sector es un poco como una montaña rusa, sube y baja. Entre 2020 y 2021, en lo más duro de la pandemia, vivimos un récord. La gente buscaba sitios no masificados y ahí destacamos, pero ahora ha vuelto a normalizarse la situación. Hay que diferenciar entre la zona oriental, que nos lleva ventajas, también les llegó antes la Autovía...Es la zona más visitada y solo nos pudimos igualar a ella en la pandemia. Otro problema del sector es la estacionalización. En julio y agosto esto se llena, no hay problema, pero nos falta lograr turistas estables todo el año. Es una pena que el fenómeno del eclipse nos haya coincidido en agosto... ahí no hay problema (risas).

-Hay cierto pesimismo con la tendencia de este año...

-Sí, está siendo flojo. Es verdad que enero, febrero y marzo tampoco son meses que despunten, pero tampoco lo suele hacer noviembre y el año pasado funcionó. Este año no están dando resultado tampoco los bonos turísticos. Creemos que también influye el contexto bélico internacional. El precio de la gasolina no anima a hacer viajes largos. También está quien opina que en verano nos veremos beneficiados porque la gente no hará viajes fuera de España... Es difícil saberlo, pero el verano es bueno siempre, el tema aquí es lograr alargar ese verano de mayo a septiembre, pero cuesta mucho.

-¿Cómo está la oferta turística del concejo?

-Tenemos una única empresa de turismo activo, que es Pez y Ardilla. Falta mucho y creo que aquí no ayuda la Administración, que debería poner facilidades para este tipo de empresas, en general, para cualquiera que se quiera implantar en la zona rural. Tenemos la Fonte Baxa, el Museo del Calamar...

-No da una visión demasiado optimista. Algún brote verde habrá...

-Claro, el entorno que tenemos, que creo que da mil vueltas a la zona del Oriente. De hecho, nosotros estamos ya recibiendo turistas descontentos de esa zona, que están cansados de soportar largas colas para entrar en una playa. Aquí vienen, aparcan sin problema y no está masificado y eso nos refuerza como destino. Tenemos pueblos con tanto encanto como el Oriente, pero no tantas veces nombrados: Luarca, Trevías, Cudillero, Puerto de Vega, Ortiguera, Viavélez... El potencial del Occidente es enorme.

-¿Qué hace falta para desarrollarlo?

-Apoyo. Si hay una empresa que quiere hacer descensos en canoas por el Esva habrá que ayudarla. No se va a acabar el mundo por lograr un tramo navegable del Esva. Es un río que no lleva tanta agua como el Sella, pero es divertido y la prueba es el éxito que tiene el descenso folclórico de Trevías, que se hace en agosto y donde la gente lo pasa bomba. La aspiración es lograr que sea navegable de Trevías a Canero. Hace años se hizo navegable un tramo de Ranón hasta Cueva, pero es muy pequeño. Creemos que subirlo a la zona de Trevías es importante y daría mucha vida al pueblo. Pero, repito, si algo necesita el sector es que se regule bien el turismo y en igualdad de condiciones para todos.

-¿Por qué debería venir un turista a Valdés?

-Valdés es una gran opción, sobre todo en verano, por eso es cuando más éxito tenemos. Tenemos buen clima, buena gastronomía y un entorno privilegiado. Además, aún queda la esencia de los pueblos de antes. El turista disfruta yendo a comer a Paredes y hablando con los lugareños y eso es importante.

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