Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Luarca y sus villas indianas: un recorrido por el patrimonio arquitectónico que forjaron los emigrantes valdesanos

Los barrios de Villar y Barcellina concentran la mayor cantidad de edificaciones, a excepción de Villa Tarsila, que se levanta en el centro de la capital valdesana y es la sede de la Seguridad Social

Luarca (Valdés)

El concejo de Valdés no es ajeno al fenómeno migratorio registrado en Asturias entre finales del siglo XIX y principios del XX. Este éxodo hacia el otro lado del Atlántico dejó su huella en el territorio en forma de majestuosas casonas, construidas por los indianos que, tras hacer fortuna en América, regresaron a casa. Los barrios luarqueses de Villar y Barcellina concentran el grueso de estas imponentes edificaciones, aunque hay una que luce en pleno centro de la capital valdesana, Villa Tarsila.

Precisamente Villa Tarsila es un buen punto de inicio para esta ruta por la milla indiana luarquesa. Una de sus peculiaridades es que es un inmueble de titularidad pública y en él se ubica la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social. Villa Tarsila recibe el hombre de la mujer de Ramón Rodríguez Avello, emigrante de Barcia (Valdés) que mandó levantar la edificación entre 1893 y 1894. Se conoce también por Casa de Guatemala, por ser el país donde Rodríguez Avello hizo su fortuna.

Este céntrico inmueble, según recoge la web de Turismo Luarca, es obra del arquitecto Juan Miguel de la Guardia, autor de muchas de las casonas luarquesas y de otros puntos de la región, y tiene un estilo ecléctico neorrenacentista. Destaca su imponente escalinata de acceso y también las pinturas que guardan sus techos y que son obra de Tomás García Sampedro.

De Villa Argentina a Villa Rosario

La siguiente parada de la ruta está en el barrio de Villar, enclave predilecto de los indianos. En esta zona destaca Villa Argentina, proyectada en 1899. También es obra de De la Guardia, aunque en este caso por encargo de Manuel García Fernández, en una finca muy próxima a su casa natal. Tanto él como su hermano José, conocidos como "Los Pachorros", emigraron a Argentina y de ahí el nombre del inmueble.

Villa Argentina es una obra singular por las características de su fachada, donde sobresale su galería acristalada, fabricada en hierro fundido. La edificación cuenta también con una capilla "de gusto neogótico" y un jardín lleno de árboles de procedencia americana. Es posible adentrarse y pernoctar en el inmueble, ya que actualmente es un hotel.

Muy cerca de Villa Argentina está Villa Cristina, de inspiración neorrenacentista y construida en torno a 1889. Se cree que también es obra de Juan Miguel de la Guardia, si bien poco después de su construcción cambió de dueños y fue adquirida por Macario Fernández y Cristina Pérez. Se trata de un edificio de planta cuadrangular y tres cuerpos con tejados independientes a dos aguas.

De nuevo, la mano de De la Guardia podría estar detrás de otra obra singular, Villa Rosario. Fue un encargo de Salomé González y Gervasio Martínez; sin embargo, la vivienda fue vendida y se encargó al arquitecto Julio Galán Carvajal su remodelación. "Se mantiene fiel al esquema en planta en H, dedicando todo su empeño a la mejora, adaptación del interior y cambio de imagen de la fachada", recoge la web turística de Valdés. Además, destaca el uso de azulejos de colores en la fachada, un elemento decorativo de moda en la época de la reforma (entre 1915 y 1919).

Residencia real

En Villar también se levanta Villa Barrera, una casona que destaca por su originalidad y que también se atribuye a Juan Miguel de la Guardia. "Si la tónica dominante en este tipo de edificaciones es la esbeltez del inmueble, en este caso, predomina la horizontalidad. Resulta un edificio en forma de prisma apaisado y chato", recoge la información municipal sobre el inmueble. Además, como dato curioso, señalan que en esta casa se alojó dos veces el entonces príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón. Su última estancia está datada en septiembre de 1930.

De nuevo, el nombre del arquitecto Juan Miguel de la Guardia está detrás de otra de las joyas luarquesas, Villa Carmen. Se levantó a finales del siglo XIX por encargo de Ventura Olavarrieta, un marino que hizo fortuna en Cuba. Suya fue la propiedad hasta 1905, fecha en la que fue adquirida por la familia Ochoa Albornoz.

Algunos problemas con los papeles de la vivienda retrasaron el momento en que los Ochoa Albornoz ocuparon el inmueble y, por ello, el Nobel de Medicina Severo Ochoa, el benjamín de la familia, no nació en esta vivienda, sino en un piso del centro de Luarca. No obstante, en esta casa pasó parte de su infancia y disfrutó de buena parte de los veranos de su vida.

El caso de Villa Excelsior

El catálogo indiano del concejo encuentra su máxima expresión en la parroquia de Barcellina, donde se ubica Villa Excelsior. Levantada en 1912 bajo la dirección del célebre arquitecto Manuel del Busto para Manuel Menéndez de Andés, un vecino de Luarca que hizo riqueza en América. La historiografía del arte la cataloga como una de las obras más ambiciosas y complejas de su autor.

Villa Excelsior fue adquirida hace unos años por Paisajes de Asturias, la firma con la que Víctor Madera y su mujer, María Obdulia Fernández, están recuperando joyas arquitectónicas de la comarca. El objetivo inicial era convertir la casona en un hotel; sin embargo, las obras aún no han concluido y la vivienda aguarda cerrada por un futuro mejor.

Tracking Pixel Contents