Entrevista | PATRICIA NEIRA Concejala de Montes del Ayuntamiento de Valdés
Patricia Neira, concejala de Montes de Valdés: "El incendio de 2023 marcó un antes y un después en la conciencia sobre el monte"
"El problema no es el monte, es la desconexión de sus propietarios; el monte dejó de ser prioridad y ahora toca recuperarlo"
"El futuro pasa por una gestión conjunta y más implicación vecinal"
"El gran reto es volver a vincular a los particulares con fincas con su tierra"

A.M.S.

Nacida en 1975 en Luarca, vinculada al occidente asturiano y con una trayectoria profesional ligada al medio rural, Patricia Neira Fernández compagina su labor como técnica de la Consejería de Medio Rural en la oficina de Villar con la Concejalía de Montes y Desarrollo Rural en Valdés. Agrónoma de formación, defiende una mirada más atenta al monte, reivindica su valor económico, ambiental y social, y sostiene que el gran reto pasa por implicar de nuevo a los propietarios y recuperar la relación entre la población y el territorio.
-La Concejalía de Montes ya llama la atención por el propio nombre. No es algo habitual.
-Es algo novedoso porque pocas veces se mira así, con atención y con dedicación, a lo que es el monte en sí. Hasta ahora quizá no requirió toda la atención que necesita, pero en un concejo como Valdés es un recurso muy importante, tan importante como otras producciones del medio rural.
-¿Era necesario visibilizarlo de esa manera?
-Sí, porque el monte tiene un peso enorme en Valdés. Y además no hay que olvidar que cuando se creó esta concejalía acababa de pasar el incendio, que también puso esta cuestión encima de la mesa.
-Tras aquel incendio se habló mucho del abandono del monte. ¿Comparte esa idea?
-No, al contrario. Creo que lo que caracterizó al incendio de Valdés fue que se quemó sobre todo superficie gestionada, superficie particular de propietarios que estaba trabajada. Se habían hecho muchísimas plantaciones, principalmente de pino, y eran terrenos gestionados, podados, administrados. Fue una pena porque se quemó muchísimo trabajo, aparte del valor ecológico. Por tanto, yo no estoy de acuerdo con esa idea de que ardió por falta de cuidado. En Valdés no fue así.
-¿Cómo explica entonces lo ocurrido?
-Por las circunstancias climatológicas. La temperatura, el viento, las condiciones extremas… Eso fue lo que condicionó que ardiera todo y que no se pudiera apagar. Basta ver desde la carretera nacional el monte de Barcia: es un ejemplo de gestión y ardió igual.
-¿Qué diagnóstico hace del monte en Valdés?
-Más de la mitad del territorio es masa forestal, pero son montes privados, así que la gestión también es privada. El Ayuntamiento tiene algunos montes públicos, pero la mayor parte corresponde a propietarios particulares. Lo que tratamos de hacer desde el Ayuntamiento es establecer un marco normativo que mejore la convivencia entre todos: quienes quieren explotar su monte, las empresas que realizan los trabajos y también el resto de usuarios.
-Ahí entra la nueva ordenanza.
-Exactamente. Queríamos regular el uso de las vías forestales, porque era algo que generaba muchos problemas. La maquinaria que se utiliza tiene mucho tonelaje, las condiciones meteorológicas no siempre son las más adecuadas y a veces se provocan daños en los caminos. Esos daños tienen que estar identificados y tiene que existir un marco normativo que permita prevenirlos y también exigir responsabilidades. Hasta ahora había un vacío.
-¿Es una ordenanza pionera o bebe de un ejemplo?
-Hay otros concejos que tienen normativas similares. Quizá esta sea más novedosa en el sistema de cálculo de la fianza o en la forma de actualizar ese procedimiento. Creemos que es clara, sencilla y que va a ser fácil de aplicar.
Juntas gestoras, la asignatura pendiente
-¿Qué otros planes tiene para el área de Montes?
-Ahora mismo estamos trabajando en otra parte muy importante: la gestión de los montes que son propiedad del Ayuntamiento. Ahí creemos que hay que poner al día muchas cosas y, en la medida de lo posible, somos partidarios de devolver la gestión a los vecinos de los pueblos del entorno, a través de juntas gestoras. Es una asignatura pendiente y es nuestro próximo objetivo.

La concejala de Montes, con una imagen de Luarca de fondo, en la Casa Consistorial. / Ana M. Serrano
-¿Se trataría de que los propios vecinos gestionasen esos montes públicos?
-Sí, esa es la idea. Estamos en una fase muy inicial, estudiándolo, haciendo borradores y poniendo ideas encima de la mesa. Primero hay que establecer el marco y después serán los vecinos quienes, en su caso, lo soliciten.
-Siempre se dice que en Asturias se mira cada vez menos al monte en lo que se refiere a mantenimiento. ¿Comparte esa percepción?
-Sí, en parte sí. El monte siempre estuvo presente, pero se veía como una cartilla de ahorros: algo que estaba ahí, que se cuidaba, pero que se aprovechaba una vez en la vida o en momentos concretos. Era una producción secundaria, porque las superficies suelen ser pequeñas y no permiten vivir de ello como sí puede hacerlo la ganadería o la agricultura. Creo que venimos heredando esa manera de verlo.
-¿Y ahora esa situación se agrava?
-Sí, porque cada vez hay más propietarios ausentes, gente que vive fuera, en el centro de Asturias, en Madrid o en cualquier otro sitio. Eso provoca desvinculación con el medio rural y, en muchos casos, incluso desconocimiento sobre dónde están exactamente sus fincas. Todo eso complica la gestión.
La ausencia de propietarios, clave
-Cuando se habla de abandono, entonces, hay que matizar mucho.
-Sí desde mi punto de vista. Muchas veces ese abandono tiene que ver precisamente con la ausencia de los propietarios y con la pérdida de vínculo con el territorio. Es un factor muy importante. Queda muchísimo por hacer. Hay nuevos retos, como conseguir que la gente se vincule de nuevo a la propiedad, aunque se haya marchado. También está la sanidad vegetal, la mejora de los cultivos, la especialización… Hay muy buenas empresas en el sector, tanto en transformación como en gestión forestal, pero muchas veces les cuesta convencer a la gente de que se implique en el cuidado del monte.
-¿Por qué cuesta tanto?
-Porque seguimos arrastrando esa idea de que es algo secundario. Además, las superficies por propietario suelen ser pequeñas. Quien tiene una superficie mediana que ya le puede generar rentas importantes necesita, probablemente, avanzar hacia fórmulas de gestión conjunta. Para mí esa es una vía que hay que trabajar.
-Tal vez eso exige un cambio cultural, otra mirada.
-Sí, y también tener muy claro dónde están las propiedades y mantener la vinculación con el medio. Después, está la cuestión cultural sobre la propiedad: la gente tiene que ver cómo eso repercute en su economía, pero también en el entorno, en la biodiversidad y en el cuidado de los pueblos.
-O sea, que el monte no solo aporta rentabilidad económica.
-Exacto. Aporta riqueza medioambiental, ayuda a mantener el entorno, la biodiversidad, el paisaje… Hay que pensar en lo global, aunque cueste. Por ejemplo, lo que intento poner en marchar en Valdés tiene más valor que el futuro rendimiento económico. Es cuidar el concejo, el entorno en el que vives.
-¿Sigue siendo el forestal un sector con potencial?
-Sin duda. Asturias lleva muchos años trabajando en ello y es un sector importante. Somos una región pequeña, con mucha variedad de producciones y con un relieve complicado, así que no vamos a ser una gran potencia en una sola cosa, pero sí hay sitio para producciones de calidad: madera, otros productos del bosque y también agricultura.
-¿Y cree que en Valdés ese potencial es aún mayor?
-Sí. Valdés tiene una superficie forestal importantísima y mucha de ella, por la pendiente y por sus condiciones, no sirve para otras producciones agrarias. Por eso el monte en Valdés tiene que existir, debe existir para todos, y tanto los propietarios como las instituciones debemos mirar hacia él.

La edil durante un momento de la entrevista. / Ana M. Serrano
-¿Cree que ahora se mira más que antes, que los incendios marcaron un punto de inflexión?
-Cada vez más. Se está tomando más conciencia. El incendio, por ejemplo, marcó un antes y un después. La gente es más consciente de la importancia de qué se planta y dónde se planta, porque hay que tener siempre presente la seguridad de los núcleos.
-Habla de responsabilidad.
-Tenemos que ser conscientes de que somos responsables, con nuestra plantación, de la seguridad del núcleo en el que la hacemos. No hay que esperar a que, si un día hay un fuego, vengan a apagarlo sin más.
-¿Es difícil equilibrar rentabilidad y seguridad?
-Ese equilibrio no es sencillo. Las especies de turno corto, como el pino o el eucalipto, son las que más rentabilidad tienen, pero también son las más peligrosas desde el punto de vista de los incendios. Las especies autóctonas, como los robles o los castaños, aportan más biodiversidad y exigen otra mirada. Hay que ser muy conscientes de todo eso.
-Volvamos atrás. ¿Cómo llegó usted a la política?
-Fue un poco por casualidad, a través de conocidos. No me lo había planteado de una manera tan seria, pero me resultó fácil aceptar la propuesta porque vi un equipo muy bueno y un proyecto muy bueno. Somos compañeros muy distintos, pero nos complementamos bien, y eso es fundamental en una candidatura que quiere representar a un pueblo.
-Empezó como independiente en las filas socialistas.
-Sí, empecé como independiente, aunque siempre fui simpatizante del PSOE. Ahora estoy afiliada. Fue algo natural: ya que estás implicada en un proyecto, también hay que dar el paso con todas las consecuencias.
-¿Influyó también la vocación de servicio público?
- Sí, mucho. Soy funcionaria y para mí el servicio a la ciudadanía es vocacional. Soy agrónoma de formación, me dedico profesionalmente a algo que me gusta y, además, tengo esa vocación de servicio público. En ese sentido, la política municipal encaja bastante con mi forma de entender el trabajo.
-¿Qué le sorprendió al entrar en política?
-Sorpresas no muchas, porque llevo muchos años en la administración, tanto a nivel local como regional. Ya conocía bastante bien cómo funciona todo esto. Quizá es curioso verlo desde dentro, pero no me llevé grandes sorpresas.
-¿Está contenta con esta etapa política de su vida?
- Sí, muy contenta. Además, aunque lleve el área de Montes y Desarrollo Rural, participamos en muchos temas y somos un equipo muy cohesionado. No me siento apartada en absoluto. Está por ver si seguiré. No tengo liberación. Me llevo mucho trabajo a casa, pero realmente me gusta mucho el tema. Todo lo relacionado con el medio rural me interesa muchísimo y, como mi trabajo profesional y esta responsabilidad se complementan, no lo vivo como un esfuerzo extraño.
El futuro, con optimismo
-Háblenos de su interés por la agronomía.
-Porque siempre me gustó todo lo relacionado con el medio rural. En Asturias casi todos tenemos una cercanía muy grande con ese mundo, por nuestros abuelos, por nuestras familias, por nuestra historia. Es una carrera muy completa y a mí me gustó muchísimo. También me interesa la etnografía y todo lo que tenga que ver con el medio rural.
-¿Mira al futuro con optimismo?
-Soy optimista para todo. Lo soy con el monte y también con Valdés en general. Creo que estamos en un momento muy bueno como municipio. Es un concejo que ofrece muchos servicios, muy atractivo para vivir. Las mejoras de las comunicaciones de los últimos años nos sitúan muy cerca tanto de Galicia como del centro de Asturias, y la posición geográfica, con costa, montaña y esa diversidad, hace de Valdés un lugar envidiable dentro de Asturias.
-Citó antes el ejemplo de Ranón. ¿Lo considera un modelo?
-Claramente. Es un ejemplo de cómo los vecinos y propietarios pueden dar un paso más y abordar una gestión conjunta. Hubo mucho trabajo detrás, muchas reuniones y mucha implicación. Es un ejemplo a seguir.
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