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Trevías, la otra capital de Valdés: servicios, comercio y un vínculo que no se rompe

Vecinos y comerciantes reivindican su papel como tercer núcleo urbano del concejo y reclaman más apoyo para mantener su actividad

Por la izquierda, Eva García, Inmaculada Álvarez, Arancha y Manuela Fernández, Héctor Garaot y Montserrat González.

Por la izquierda, Eva García, Inmaculada Álvarez, Arancha y Manuela Fernández, Héctor Garaot y Montserrat González. / Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Trevías (Valdés)

No es solo un pueblo. Es una pequeña ciudad dentro del concejo. Trevías, en Valdés, es la tercera zona urbana de Valdés tras Luarca y Almuña y lo demuestra en su día a día: tiene colegio, centro de salud, servicios municipales, comercio, instalaciones deportivas y hasta una red comercial y vecinal que da cobertura a toda la zona rural que la rodea.

Pero más allá de la definición administrativa, la pregunta sigue en el aire: ¿qué tiene Trevías para vivir o trabajar? Para Eva García, comerciante con décadas de experiencia en la localidad, la respuesta es clara y práctica a la vez. "Aquí tienes de todo", resume desde su óptica, uno de los muchos negocios que aún sostienen el pulso del núcleo. Servicios sanitarios, comercios, talleres, atención diaria… "Es un centro neurálgico y comercial del concejo", explica. Un lugar que, pese a su tamaño y a su pasado más esplendoroso, concentra vida.

Sin embargo, también pone el foco en la otra cara de toda zona rural que se precie en Asturias: la pérdida de población. "Cuando abrimos hace 34 años, en el concejo había más del doble de habitantes", recuerda. Hoy, esa caída se nota en la actividad diaria y en el reparto del movimiento, cada vez más concentrado en Luarca. "Aquí parece que está un poco abandonado", lamenta y reclama mayor promoción institucional para un comercio que sigue resistiendo gracias, sobre todo, a la fidelidad de la gente de los pueblos.

Y es que Trevías vive también de su entorno. "Sin ellos no estaríamos aquí", reconoce. Una red de pequeñas localidades que encuentran en este núcleo servicios básicos y cercanía.

"Somos como una familia"

Pero si hay algo que aparece en todas las conversaciones es el componente humano. "Somos como una familia", resumen aquellos que declaran lo que sienten, pero prefieren mantener el anonimato. Esa cercanía, ese trato cotidiano, es parte de lo que mantiene viva la localidad. Lo confirma también María José Núñez, que llegó siendo apenas un bebé y que, pese a haber vivido fuera, nunca ha roto el vínculo. "Le tengo mucho cariño", dice sin dudar. Un sentimiento que se activa incluso lejos. "Veo a alguien de Trevías y me hace ilusión", explica. Para ella, además de los servicios, hay algo más intangible: "tranquilidad, identidad y pertenencia".

Esa misma idea la comparte Inmaculada Álvarez, que hoy reside en Valencia pero sigue considerando Trevías su lugar. "Es un pueblo acogedor, donde todo el mundo se siente como en casa", resume. No solo para quienes nacieron allí, sino también para quienes llegan. "Traigo amigos en verano y todos quieren volver", añade. Álvarez enumera todo lo que ve en Trevías: cercanía a la costa y, sobre todo, amabilidad en la gente.

Un tractor pasa por la travesía principal de Trevías.

Un tractor (al fondo) pasa por la travesía principal de Trevías. / Ana M. Serrano

Con servicios que dan cobertura a toda la zona occidental del concejo, Trevías mantiene su papel como punto clave más allá de Luarca. Aunque el futuro plantea retos, como el envejecimiento, el cambio en las actividades tradicionales o la pérdida de población, también abre nuevas oportunidades. "Vendrá gente de fuera; ya está pasando", apunta Inmaculada Álvarez.

¿Qué no tiene Trevías?

Aunque la esperanza está puesta en la gente que llega., para mucho abandonar, aunque los servicio vayan a menos, no es una opción. Montserrat González llegó a Trevías por motivos de trabajo y no se fue. De eso ya hace 25 años. "Ahora ni me lo planteo", dice. Es una de las muchas comerciantes que hay en el pueblo, una persona que conoce a muchos vecinos y se siente en Trevías "como en casa". Preguntada por los acicates de que este pueblo cabecera de parroquia, responde de forma contundente. "Habría que preguntarse qué no tiene", advierte.

"Tenemos de todo, hasta pescadería", dice risueña otra vecina, Arancha Fernández, quien legó en 1992 a Trevías para no irse. De Cadavedo, asegura que en este pueblo cercano encontró paz y vecindad. Sentadas en una de las terrazas de un bar de la famosa travesía, Manuela Fernández y Vanesa Cobiella también se preguntan por qué no tiene más fama Trevías. No es noticia que ha perdido población, pero sí que ha ganado servicios. Hay clínica dental, peluquerías, panaderías y hipermercados y lugares "fantásticos por los que pasear".

Bajo comercial en venta en Trevías.

Bajo comercial en venta en Trevías. / Ana M. Serrano

Ademas, la historia respalda su trayectoria. Trevías es parroquia milenaria y es Héctor Garaot, sentado en uno de los bancos públicos del centro del pueblo, cerca del río Esva, quien apunta este dato. "Trevías tiene historia", resalta. Cuenta la historia que su templo principal, la iglesia de San Miguel fue consagrada el 21 de marzo del año 1000. ¿Qué más se puede pedir?, dicen los consultados y algunos responden: "una piscina porque aquí, además, tenemos microclima". La conclusión se encarga de decirla en alto Arancha Fernández: "De Trevías, al cielo".

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