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El camino poético del Carmen y Severo Ochoa: los estudiantes luarqueses conocen la villa a través de quince poemas en asturiano y castellano

"Salió muy bien, para repetir y ampliar la duración. Para los chavales es una experiencia que ayuda a perder el miedo a hablar en público", señalan los docentes

Luarca (Valdés)

Conocer las calles y plazas de Luarca a través de la mirada de los autores que más han escrito sobre el concejo de Valdés. Desde el Padre Galo a Nené Losada, pasando por Aurora de Albornoz o María Esther García. Cuarenta y tres alumnos del instituto Carmen y Severo Ochoa, de la capital valdesana, han estrenado una ruta literaria que llega para quedarse. Con esta iniciativa, el centro ha querido celebrar el Día del Libro, que se conmemora cada 23 de abril.

Al frente del proyecto ha estado el Departamento de Lengua del centro con el profesor Manuel Fernández a la cabeza y la colaboración del docente de asturiano Hugo Cortina. La ruta partió del propio centro educativo a cuya entrada luce, aunque pase desapercibida, una enorme piedra hincada con un poema del Padre Galo titulado "El carbayón señardosu". Habla de un árbol que murió de pena cuando se lo llevaron de su patria valdesana. "Los alumnos desconocían que la piedra tenía un poema grabado", relata Cortina.

Dos horas

Desde ahí, la comitiva puso rumbo al puerto parando en puntos icónicos como la mesa de mareantes, el cementerio o el puente del beso. "La elección de los lugares no fue casual, cada uno de los textos está asociado a la ubicación en que se llevó a cabo su lectura", señala Cortina sobre esta iniciativa que comenzó a las 9.30 de la mañana y se prolongó por espacio de dos horas. El docente pone de manifiesto la importante candidad de autores que tiene el concejo de Valdés y también la gran cantidad de poemas que reflejan el paisaje valdesano y su belleza.

En total, se leyeron quince poemas de nueve poetas, tanto en asturiano como en castellano. Aunque la actividad no se abrió al público en general, muchos vecinos se pararon a escuchar los poemas leídos por los jóvenes, previo ensayo en las aulas. La última parada de la ruta antes de regresar al instituto fue la calle La Carril, donde nació el escritor Ramón Suárez Blanco. A las puertas de su casa se leyó su poema "Dicen que Luarca nació sirena".

"Salió muy bien, para repetir y ampliar la duración. Para los chavales es una experiencia que ayuda a perder el miedo a hablar en público", señala Cortina. La propuesta tiene vocación de permanecer y crecer con los años.

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