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Luarca debate sobre la "prisa social" en la IX Feria del Libro, llena de homenajes a la palabra y la comunidad

El pregonero, José Manuel Fernández, defiende la lectura como un acto esencial para ser mejores y soñar nuevos mundos

Luarca celebra su IX Feria del Libro con un homenaje a la palabra y la comunidad

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

En Luarca, donde "el mar guarda memoria y las palabras navegan sin prisa", la IX Feria del Libro abrió sus puertas convertida ya en algo más que una cita cultural: en un espejo donde el concejo se reconoce. La jornada inaugural celebrada este sávado a mediodía dejó dos voces que, lejos de solaparse, se entrelazaron para construir un mismo relato: el institucional, de la concejala de Cultura Clara García y el poético, del pregonero José Manuel Fernández, que situó la palabra en el centro de todo.

El pregón marcó el tono. No fue un discurso al uso, sino una defensa de la lectura como acto esencial. "Leemos para ser mejores, para seguir adelante, para soñar nuevos mundos", proclamó Fernández, quien recordó que leer también es "placer, refugio y herramienta para entendernos". Frente a la prisa soscial de "un tiempo de lo útil y lo fugaz", reivindicó "la pausa, la conversación y la necesidad de nombrar lo que somos". Porque "si no sabemos decir lo que nos inquieta, difícilmente podremos compartirlo".

Ese hilo, la palabra como vínculo, fue el que recogió la concejala en su intervención. Clara García insistió en que la cultura en Valdés no es solo programación, sino comunidad. "Valdés es un municipio que lee, que piensa y que apuesta por la cultura como motor de vida", afirmó, La edil no solo reconoció el valor de la feira y el trabajo de las bibliotecarias, Marta Antón y Carmen Álvarez, sino el de todo el tejido que la sostiene durante el año.

La cultura "se construye"

Ambos discursos coincidieron en lo esencial: la cultura "se construye". El pregonero lo expresó mirando atrás, evocando aquellas iniciativas que llevaron libros a cada rincón, incluso en tiempos difíciles, con la voluntad de no dejar a nadie al margen. Clara García, por su parte, lo trajo al presente con ejemplos concretos: "asociaciones vecinales, bibliotecas impulsadas por la propia gente, ciclos literarios que sacan la poesía a la calle".

El pregonero añadió otra capa: la de la memoria. Recordó que estas ferias nacieron con vocación de acercar el saber, de democratizar la cultura, y que ese espíritu sigue intacto. "Leemos para no olvidar, para sabernos, para mirarnos", dijo, en una de las líneas más celebradas.

No faltaron tampoco los reconocimientos. Hubo espacio para el homenaje, para nombrar a quienes han dedicado su vida a la cultura local, y para agradecer el trabajo silencioso que hace posible cada edición.

La jornada estuvo marcada por la afluencia constante de visitantes. Este año, también hubo rincón para los libros relacionados con la cocina y los nuevos robots. Sonia Álvarez, la persona que se encargó del expositor, indicó que todo lo relacionado con este ámbito "interesa y mucho".

Muchos visitantes optaron por recorrer los expositores, a la caza del libro que "ahora mismo" le interesa. "Hablar con los libreros y las libreras siempre te puede ayudar", contó uno de los visitantes. uno de las citas obligadas fue el stand del escritor luarqués Cipriano Fernández, quien con sus libros sobre la idiosincrasia de Luarca y su entorno y su historia, captó la atención de los más curiosos. La biblioteca de Busto, con Eva Pérez, al frente, también tenía poder de atracción. "Solo venimos a esta feria; ahora mismo tenemos libros duplicados y regalarlos es una forma de darles una nueva vida", contó.

El Ayuntamiento de Valdés instaló una carpa para evitar sustos en caso de mala meteorología. A la cita acudieron numerosos escritores y escritoras que tuvieron la oportunidad de hablar de sus libros y experiencias con las letras y la escritura.

Una de ellas fue Carmen Navascués, de Navarra, aunque tiene raíces en Anleo. Acudió al encuentro de escritores por primera vez. "Me gusta el ambiente y la organización", contó con una sonrisa. No hubo tiempo para aburrirse porque la jornada estuvo repleta de actividades. A la presención de libros, se sumó un taller para los menores, quienes crearon su propio Kamishibai con Fantastique Company.

Y durante la tarde y para cerrar una jornada con «buen ambiente» se programó un encuentro de los clubes de lectura de la Biblioteca Pública de Luarca y público en general con el Amigo de la Biblioteca "Joaquín Rodríguez" con Chemi Lombardero y Tomás Emilio Díaz, ambos Amigos de la Biblioteca de este año.

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