Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Una biblioteca hecha a pulso y voluntarias que convierten la lectura en un punto de encuentro en la feria del libro de Luarca

El stand de este centro cultural de Busto regaló libros, marcapáginas y libretas mediante una ruleta, sorprendiendo a los visitantes del encuentro valdesano con su propuesta gratuita

Una biblioteca hecha a pulso y voluntarias que convierten la lectura en un punto de encuentro en la feria del libro de Luarca

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

Entre expositores comerciales y novedades editoriales, hay un espacio que rompe con la lógica habitual de una feria de libro, en este caso la de Luarca: no vende nada. Regala. Comparte. Invita a quedarse. Es el stand de una biblioteca de utilidad pública sin ánimo de lucro de Busto, sostenida este sábado únicamente por el esfuerzo de sus voluntarias, que han encontrado en este tipo de eventos una oportunidad para acercarse a la gente.

"Sobre todo es el encuentro con lectores o posibles usuarios de la biblioteca", explica Ana Belén Pérez, una de las impulsoras del proyecto que cumple cinco años y está siempre presente en la feria del libro luarquesa.

Ana Belén Pérez atiende a una asistente a la feria.

Ana Belén Pérez atiende a una asistente a la feria. / Ana M. Serrano

"Nos agradecen mucho vernos aquí", añade, destacando el valor de ese contacto directo que difícilmente se consigue entre las estanterías silenciosas de una sala de lectura.

La propuesta sorprende a quienes se acercan. Aquí no hay precios, sino una ruleta. Quien participa puede llevarse un libro, un marcapáginas o una libreta.

Todo procede de donaciones. "A nosotros nos donan libros, hay muchos repetidos, y damos la posibilidad de que la gente se los lleve", cuenta otra voluntaria Gema Pérez. La reacción es casi siempre la misma: incredulidad primero, entusiasmo después. "Lo que menos piensan es que es gratis".

Innovar para atraer lectores

No es la primera vez que innovan para atraer lectores. En ediciones anteriores apostaron por las "citas a ciegas con un libro", ejemplares envueltos con apenas unas pistas escritas en el papel. Este año han cambiado el formato, pero no la intención: despertar la curiosidad y romper barreras.

El proyecto de biblioteca rural cumple cinco años y, aunque modesto en medios, ha crecido de forma constante. "Esperamos seguir", dicen Gema y Ana con cautela. No es fácil: todas las voluntarias tienen trabajo y vida propia.

"Sacamos el tiempo casi de donde no se tiene", reconocen. La organización es clave para que todo funcione: turnos en la feria, turnos en la biblioteca, colaboración de usuarias… incluso en días como este, en los que el espacio físico de la biblioteca sigue abierto pese a la presencia en la feria."La biblioteca se abre sí o sí".

Ese esfuerzo tiene recompensa. Más allá de cifras, que también sorprenden, con una media de unos 200 préstamos mensuales en un entorno rural, el impacto se mide en historias.

"Personas mayores que en su vida habían leído un libro empezaron a hacerlo con ochenta años", relatan. Una usuaria llegó a preguntarse: "¿Cómo podía vivir yo antes sin leer?". No es un cambio radical, matizan, pero sí una mejora en la calidad de vida.

Dos jóvenes en el expositor de la biblioteca de Busto.

Dos jóvenes en el expositor de la biblioteca de Busto. / Ana M. Serrano

La biblioteca se ha convertido en algo más que un lugar donde coger libros, como el expositor. Es un punto de encuentro, un espacio de conversación y un refugio cultural. "Recibimos muchísimo más de lo que ofrecemos", asegura Ana Belén Pérez. Además, el proyecto ha logrado tejer una red que va más allá del pueblo. Autores reconocidos colaboran con ellas, participan en encuentros y presentaciones. El próximo sábado recibirán a la escritora Mayte Uceda.

Tracking Pixel Contents