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Jesús Gutiérrez dirige la única administración de loterías de Luarca, con medio siglo de historia: "Todo es muy rutinario, pero bonito; por aquí pasan familias enteras"

El despacho, que comenzó siendo una librería, ha sido testigo de la evolución del sector: "Antes todo se hacía a mano. Las cuentas, los premios, los sellados… Era mucho más lento"

Jesús Gutiérrez, medio siglo repartiendo suerte en el corazón de la villa de Luarca

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

En un rincón ya inseparable de la vida cotidiana de la villa luarquesa, la administración de lotería lleva más de medio siglo formando parte de la historia local. Lo que comenzó en 1970 como una librería impulsada por Manuel Gutiérrez acabó convirtiéndose, años después, en un negocio dedicado por completo a repartir suerte y en manos del hijo del primerio, Jesús. Hoy sigue siendo la única administración de loterías como tal de la capital del municipio (hay más puntos de venta) y un lugar donde generaciones enteras mantienen intacta la costumbre de probar fortuna.

Entre 1981 y 1986, el establecimiento convivió entre libros y boletos. "Compartió librería y loterías hasta que finalmente quedó solo la administración", recuerda Jesús, heredero del negocio familiar y rostro habitual tras el mostrador desde hace décadas.

Jesús Gutiérrez atienda a una clienta.

Jesús Gutiérrez atienda a una clienta. / Ana M. Serrano

La historia comenzó gracias a la visión emprendedora de su padre. Manuel Gutiérrez era, recuerda su hijo, "abogado, gestor y llegó a ser fiscal". "Vio este local y pensó que era buena idea abrir una librería porque entonces apenas había", explica el actual lotero. Más adelante, atento a la convocatoria de una vacante de loterías, solicitó la licencia y le fue concedida. Sin imaginarlo, aquella decisión acabaría marcando la vida de la familia y también la de muchos vecinos.

De manual a mecánico

Desde entonces, la evolución del trabajo ha sido "enorme". Jesús Gutiérrez recuerda perfectamente cómo eran los primeros años, cuando todo se hacía de forma manual. "Las cuentas, los premios, los sellados… era mucho más lento", detalla. La transformación llegó especialmente hace unos 25 años, cuando la mecanización agilizó completamente el funcionamiento de la administración. "Ahora todo es mucho más rápido y cómodo", señala.

A pesar de los cambios tecnológicos, hay algo que no ha variado: el contacto diario con la gente. "Lo que más me gusta es dar premios y tratar con las personas. Es una alegría y además es entretenido", comenta. Aunque también reconoce que no todo es sencillo. "Lo peor es cuando intentas explicar algo varias veces y aun así la gente se marcha con dudas", admite entre risas.

Clientela fiel

La administración mantiene una clientela fiel que repite semana tras semana. Los lunes son, según cuenta, el día de mayor movimiento. "Todo es muy rutinario, pero bonito. Aquí vienen familias enteras. Los abuelos traen luego a los nietos y así pasan las generaciones", relata.

Con el paso del tiempo también han cambiado las preferencias de los jugadores. Actualmente, los sorteos que más demanda generan son La Primitiva y Euromillones, aunque ninguna época supera al frenesí de la Navidad. "Sin duda, es el momento más fuerte del año", afirma. A lo largo de estas décadas, la administración ha repartido hasta 17 grandes premios. Pero hay uno que permanece grabado de forma especial en la memoria de Jesús: el primero. "Fue el que lo inició todo y el más impactante", reconoce.

Jesús Gutiérrez en la entrada de la administración.

Jesús Gutiérrez en la entrada de la administración. / Ana M. Serrano

Entre las innumerables anécdotas acumuladas tras el mostrador, recuerda especialmente una ocurrida en 1997, cuando la administración repartió más de 800 millones de pesetas. En medio del revuelo, una mujer comentó emocionada que iba a regalarle una vaporeta al dueño de la administración. Entonces, un periodista presente lanzó la broma: "Pero vamos a ver, ¿qué tocó aquí, una vaporeta o la lotería?". La escena todavía provoca sonrisas.

Referencias religiosas

El local también llama la atención por la gran cantidad de referencias religiosas que decoran sus paredes. Todas tienen una historia detrás. Jesús Gutiérrez explica que todo comenzó con el recuerdo a una pequeña virgen que iba antiguamente "de casa en casa" por Luarca y alrededores, hasta que desapareció. "La gente la echaba de menos en la administración, porque cuando estaba en mi casa siempre la teníamos en el mostrador, y se me ocurrió comprar una", relata. Más tarde llegó un Sagrado Corazón adquirido "con las propinas", y después comenzaron a acumularse estampas y recuerdos religiosos donados por clientes y conocidos.

Estampas en el despacho de Jesús Gutiérrez.

Estampas en el despacho de Jesús Gutiérrez. / Ana M. Serrano

La colección ha ido creciendo hasta reunir imágenes llegadas de lugares tan lejanos como Rusia o Brasil. Todo cuelgan de un gran corcho, en la pared. "Ahora ya no puedo poner más", dice el lotero mientras señala unas paredes repletas de estampas, figuras y recuerdos que convierten la administración en un lugar singular y lleno de personalidad.

La virgen y el sagrado corazón, en la administración de lotería.

La virgen y el sagrado corazón, en la administración de lotería. / Ana M. Serrano

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